España y el español

Posted by on 16/10/2013
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Creo que la tibieza es uno de los mayores problemas de la derecha española, y que nuestras diversas fuerzas políticas estarían más equilibradas, y se enfrentarían en mejor igualdad de condiciones, si el españolismo y la derecha tomaran nota de algunas virtudes importantes que ahora son monopolio de la izquierda y del separatismo, como el sentido de legitimidad moral e histórica y la falta de conformismo.
Tengo la impresión de que la derecha está demasiado aburguesada, de que es demasiado acomodaticia, y además siente aversión por la calle, no sé si porque sienten que la protesta callejera es poco digna o -y esto sería peor aún- porque, en el fondo, se avergüenzan de su propia ideología. Como quiera que sea, me parece que las derechas en España adolecen de cierta debilidad de carácter y fragilidad ideológica que les hace claudicar con excesiva facilidad ante las astutas consignas del victimismo izquierdoso e independentista. Esos defectos, junto al miedo -al parecer insuperable- a ser tachados de intolerantes, me sugieren un preocupante complejo autoritario; pero en ese caso no deberían extrañarse ni dolerse cuando los llaman nazis o fachas, pues a lo mejor ellos mismos se sienten desligitimados en su posicionamiento político. Serio problema, sobre todo teniendo en cuenta que, en España, si no te llaman facha o intolerante una vez por semana, algo estás haciendo mal.

Bandera antinómica

Bandera antinómica

Pero si no es un complejo, no me explico que la derecha haya renunciado con tanta presteza a la palabra España y sus derivados. Cuando nuestra democracia aún era muy joven, ya las derechas negaron -como Pedro negó a Jesús- eso de España para abrazar y consagrar lo de “este país”; y no mucho después, al impulso de las fuerzas antiespañolistas nacido del rencor y amparado en la nefasta redacción del art. 3 de nuestra Constitución, a su vez respaldado por una politizada y patética Real Academia de la Lengua, la derecha traicionó al idioma español para entronizar a la lengua castellana, esa anacrónica imprecisión semántica cuya única razón de seguir existiendo es que satisface el revanchismo de la media España descendiente de quienes fueron derrotados en la guerra civil.
Y es así como, bajo la mayoría absoluta del PP, resulta que la propia “Ley Wert” -supuesta reconquista de lo ibérico- en lugar de recuperar la lengua española de toda la vida, confirma la inocua lengua castellana, negadora de todo concepto de patria. Penosos complejos de la derecha. Porque de nuestras izquierdas, sucesoras de los republicanos, es comprensible que, con sus imbatibles tácticas propagandísticas y su virtuoso dominio de la manipulación, se alineen del lado de los independentismos y abominen de términos que, convenientemente sesgados, sean susceptibles de identificarse con el franquismo, como España o lengua española. Pero si nuestras derechas claudican ante esas maniobras, ¿qué fuerza tienen luego para querer hacer patria y defender la unidad de una España cuyo nombre llevan cuarenta años sin atreverse a pronunciar?

NOTA SEMÁNTICA: El gallego, aunque fuese una lengua española (que no lo es, pues también se habla en zonas de Portugal), no es la lengua española. Lo mismo puede decirse del vascuence y el catalán, e incluso del castellano (suponiendo que alguien sepa exactamente lo que el castellano sea, dónde empieza y dónde acaba). De manera que sólo el español es la lengua española por antonomasia. Este debate, tan trillado, se reduce en el fondo a una simple cuestión de distinguir entre adjetivos y sustantivos, artículos determinados e indeterminados, y a la teoría algebraica de conjuntos. Todo lo demás es querer marear la perdiz, palabrería e instrumental político.

4 Responses to España y el español

  1. Julio

    Lo de la bandera antinómica es para nota.

  2. pabster

    Sí. Y el caso es que queda muy chula, la jodía. Los colores republicanos son tanto más bonitos que los monárquicos como el escudo franquista lo es que el democrático.

  3. tu madre

    eres un inutil
    subnormal esa no es la bandera

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