Treviño, el bastión castellano en Vasconia

Posted by on 21/11/2014
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Muchas rutas tengo ya hechas por Euskal Herria y aún estoy por ver, de Vitoria hacia el sur, algo que no sea castellano; y por eso digo: el hecho de que la llanada alavesa pertenezca al País Vasco y, más aún, que sus municpios se alineen con el anhelo independentista euskaldún, son cosas que causan maravilla.

Hoy visitaré con la moto el muy disputado y polémico Condado de Treviño, que encaja en la serie Vasconia en dos ruedas no por ser vascuence, sino precisamente por no serlo: se trata de un exclave burgalés en Álava, un anacrónico –y también simbólico– último reducto que Castilla se resiste a perder. Invito al lector a que me acompañe en este recorrido.

Una radiante y calurosa mañana del mes de agosto me calo el casco y los guantes, saco a Rosaura del garaje y salgo de Vitoria hacia el suroeste por la A-3102, una bonita y poco transitada carretera que, a los pocos quilómetros, entre frondosos hayedos corona el límite provincial alavés en el puerto de Zaldiarán, desde el que puede puede ya verse una buena parte de este extenso condado (cuya historia ha sido tan sibilinamente reescrita por el Gobierno Vasco para adaptarla a sus intereses expansionistas).

Doroño. Condado de Treviño.

Doroño. Condado de Treviño.

Ya en la provincia de Burgos encuentro en primer lugar, sobre una elevación a la izquierda de la carretera, la idílica aldea de Doroño, formada por apenas una docena de casas que dormitan bajo el sol del estío en torno a una vieja iglesia. Tomo el desvío y me acerco hasta la plaza; y al apagar el motor me envuelve el silencio, sólo cortado por el canto de una pequeña fuente cuyo débil chorro va llenando el cubo que alguna vecina ha puesto a llenar. Doy una vuelta por el pueblo y veo dos o tres casas con el cartel de se vende. Dan ganas de venirse a vivir a este perdido y agradable rincón del mundo. Y no debo ser el primero en sentirlo así, porque al pie de la loma, por bajo la aldea, hay una urbanización reciente, bastante grande.

Fuentecilla sobre el muro de una casa en Doroño.

Fuentecilla sobre el muro de una casa en Doroño.

De Doroño dice la engañosa enciclopedia Auñamendi (un instrumento para la desinformación histórica) que es un lugar alavés; pero lo cierto es que se trata de un lugar burgalés, y esto desde siempre. Pero así es como reinventan los separatistas la historia para manipular el presente.

Apenas unos quilómetros más al sur, en el centro mismo del condado, se asienta la villa de Treviño sobre la ladera de un monte, mirando hacia el sur y en bella armonía con la tierra. Allá por el año 1000 de nuestra era, esta región ya pagaba tributos al hoy riojano (y entonces navarro) monasterio de San Millán. Se cree que hasta aquí llegaron las aceifas sarracenas, y que donde hoy está el pueblo hubo entonces una oscura población cenobítica.

Tierras de Treviño

Tierras de Treviño

 

Treviño a mi espalda contra el monte y el cielo

Treviño a mi espalda contra el monte y el cielo

Hubo también, después, un castillo navarro (hoy desaparecido), en torno al cual, en 1161, fue Treviño fundado por por el rey Sancho VI al otorgarle el fuero de población (semejante al de Logroño). A la nueva villa se le dio el trazado característico de las de esta zona, como Salvatierra, Peñacerrada, Antoñana y muchas otras: tres calles paralelas a lo largo de la falda del monte, conectadas entre sí por cantones y pasadizos.

Una de las tres calles paralelas de Treviño

Una de las tres calles paralelas de Treviño

Según voy explorando las calles, llenas de duras sombras bajo este intenso sol, entro a uno de sus bares para tomar un pincho y un chacolí, mi ritual insoslayable en las rutas vascuences. Las costumbres locales son más alavesas que burgalesas, al estar Treviño tan cerca de Vitoria y rodeado de Álava por todas partes; y por eso se tapea al estilo vascongado y se bebe vino chacolí o de rioja. Desde el s XVII, varias veces la población del condado ha querido incorporar éste a Álava (por razones prácticas y económicas, al ser los tributos forales más bajos que los castellanos), pero Burgos siempre se ha opuesto.

Fachada de un palacio nobiliario en Treviño

Fachada de un palacio nobiliario en Treviño

A lo largo de la calle principal encuentro la típica arquitectura de esta tierra, sobria pero elegante. Fachadas de mampostería o de ladrillo, a veces con columnas y soportales.

Fachada en la calle principal de Treviño

Fachada en la calle principal de Treviño

Una arquitectura más castellana que vasca, como ocurre en toda la llanada alavesa. Para ser justos, hay que admitir que geográfica y culturalmente al Condado de Treviño le correspondería más pertenecer a Álava que no a Burgos (amén de que, como queda dicho, una amplia mayoría de sus habitantes así lo prefiere); pero por esa regla de tres habría antes que admitir que todo el sur de Álava debería pertenecer a Catilla (para lo cual hay sólidas razones históricas), o como mucho a Navarra, pero no a Euskadi.

Romántica estatuilla olvidada en un minúsculo jardín. Treviño.

Romántica estatuilla olvidada en un minúsculo jardín

 

Ayuntamiento de Treviño.

Bandera castellano-leonesa en el balcón del Ayuntamiento

Ahora bien, ¿en qué se basa el pleito que mantiene Vasconia con Castilla por este condado? Desde hace casi un siglo los vascos vienen aduciendo razones históricas, pero tales razones son falaces: primero porque la villa de Treviño fue fundada por los navarros, no por los vascos; segundo porque sólo cuatro décadas tras dicha fundación Navarra permutó el municipio con otros en manos de Castilla, donde ha permanecido hasta hoy; de modo que Treviño es tierra castellana desde el año 1200 sin solución de continuidad; ocho siglos frente a las cuatro décadas que fue navarro.

Una última razón tiene que ver con el principal argumento que aduce la Diputación de Álava: que en el siglo XV Treviño perteneció a Álava, y en base a ello dicen que quieren reincorporar a Treviño en lugar de anexionárselo. Pero se trata de una inexactitud historica, puesto que Treviño jamás fue alavés. ¿A qué reincorporación se refieren? La única verdad documentada (y reflejada en la propia enciclopedia Auñamendi, pese a su indisimulado sesgo pro-vascuence) es que en 1417 Treviño –siendo a la sazón señorío de los Manrique “por donación pura y perpetua para siempre jamás”— fundó junto con Vitoria y Salvatierra cierta Hermandad de Álava que, si bien fue germen de la futura provincia, no tenía entonces más finalidad que luchar en común contra el bandidaje; hermandad de la cual, además, separóse Treviño unas décadas más tarde sin que se conozcan fecha ni causa ciertas. De manera que difícilmente puede haber reincorporación de Treviño a Álava si nunca hubo incorporación alguna. Lo que los vascos quieren es un expansionismo, sin paliativos.

Mas sigamos con la ruta. Una vez visitada la cabeza del municipio, tomo hacia el este por la carretera que sube valle arriba y llego a otra aldea de curioso nombre: Franco.

Franco, en el Condado de Treviño

Franco, en el Condado de Treviño

No es que se llame así por el dictador, desde luego, pero resulta casi una burla que Álava encierre dentro de sus límites, apenas a un tiro de piedra de la capital autonómica, un lugar con nombre de memoria tan poco grata especialmente para los vascos.

Franco es un lugar diminuto y agradable, apenas un caserío con tres calles, sin un sólo bar donde pueda apagarse la sed; ni falta que a los vecinos les hace, pues allí han de vivir poco menos que en familia; como en familia parece que se apropian y reparten el pórtico de la iglesia para aparcar sus coches a la sombra, no sea que les dé una insolación a las pobres máquinas.

Lateral de la iglesia en Franco, municipio de Treviño.

Lateral de la iglesia en Franco, municipio de Treviño

Y desde Franco, junto al cruce de carreteras central del condado, cualquiera de ellas es buena para seguir haciendo una ruta motera. En otros viajes de esta serie he ido hacia Bernedo o Peñacerrada, y en un futuro visitaré Samaniego; pero hoy ya he cumplido con lo que me propuse, que era conocer Treviño y hacer honor a la verdad de su historia, así que completo el círculo regresando por la carretera de Vitoria.

Sólo un detalle me falta por ampliar que pone de manifiesto hasta qué punto el mundo se rige por el dinero, siendo las razones históricas no más que disculpas: cuando en 1646, dos siglos después de haber salido de la Hermandad de Álava, los habitantes del condado quisieron unirse a la provincia que de la hermandad empezó a nacer, fueron los propios señores alaveses quienes pusieron el veto, objetando que, al estar sus municipios exentos de pagar gabela a Castilla y el de Treviño sujeto, caso de admitirlo en Álava podría querer la Corona tomar precedente y extender el tributo al resto; y por eso, a fin de aceptarlos, pusieron a los solicitantes la condición de, primero, obtener del rey exención del temido impuesto; mas, como quiera que Castilla no les concediera esta merced, Álava no aceptó al Condado de Treviño en su seno.

2 Responses to Treviño, el bastión castellano en Vasconia

  1. Ruben Espino

    Hacer politica sobre dos ruedas es lo que me faltaba por ver, aunque claro queda que todo es posible.
    Disfruta de la moto, de los paisajes, y de las gentes que encuentres a tu paso, y trata de apartar tus evidentes obsesiones politicas.

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