La visita

En mi sueño, observaba a un niño que asentía, callado y obediente, a cada advertencia de su madre, cuyas palabras, como en una película muda, a mí no me llegaban. Ajenos a mi presencia, o tal vez sólo indiferentes a ella, sentábanse uno frente al otro a una mesa de cocina; y yo, de pie junto a él, como un espectador invisible lo contemplaba. Era un niño de tez pálida, lacio cabello castaño y unos ojos oscuros que miraban con atención a su madre; y aunque tras cada una de las frases inclinaba la cabeza en señal de comprensión, tenían aquellos ojos un algo vago en la mirada, como la del que está inmerso en sus propios pensamientos, o un algo inquietante, como de quien vive en otro mundo. Yo lo contemplaba con gran ternura, con inmensa lástima y con el amor que nunca he profesado por otro niño alguno: su inocente rostro infantil, tan familiar y ajeno a un tiempo, su paradójica expresión, atenta y ausente a la vez, que parecía morada de misteriosos pensamientos, aunque quizá sólo reflejaba una candidez superlativa. Mirándolo, sentía por él una enorme piedad; piedad por cuanto aún habría de sufrir y envejecer su alma, ahora ingenua y pura.

Entonces me incliné y, asiendo su cabeza suavemente entre mis manos, lo besé en la tersa mejilla, con calor, cariño y el sentimiento de quien se despide para una eternidad; como mis tías del pueblo me besaban cuando, al final de cada verano, mis padres y yo regresábamos a la ciudad. Así el niño de mi sueño, sin dejar de escuchar con atención a su madre, se dejó hacer sin dedicarme una mirada; aceptó mi beso sin una muestra de afecto ni de disgusto, sino más bien como si no lo hubiera recibido.

Pues aquel niño que tenía ante mí, al que podía ver y tocar gracias a la magia de los sueños, no era otro que yo mismo. Y cuando, al despertarme, el hechizo onírico se disipó, me sorprendí tratando desesperadamente de recordar si alguna vez, durante mi infancia, hube sentido el calor de un beso fantasmal en la mejilla. Durante un rato no dejé de preguntarme: ¿tuve algún día, siendo niño, el pálpito de estar recibiendo una caricia invisible? ¿Me estremecí alguna vez con la impresión de ser visitado desde el porvenir?

¡Ah, qué encuentro más triste y melancólico el de ese sueño! Pero cuando esto escribo, aún me embarga la emoción de haber podido verme y tocarme, de manera tan real, cuando no era más que un niño; aquel niño puro y silencioso de los ojos ausentes bajo el cabello lacio.

Categories: Relatos | 4 Comments

El Nobel de Dylan, un alarde del poder judío

cuadritoPalabra de honor que no lo sabía.

Y como no lo sabía, cuando escuché que a Bob Dylan le habían dado el Nobel de literatura me quedé tan perplejo como el que más, pensando “¿cómol?, ¿de qué van estos de la Academia Sueca?, ¿será un bulo?” Pero era cierto, y los de la Academia habían había salido con esa estrafalaria explicación, que más bien era una justificación, de que se lo habían otorgado a Dylan “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición musical americana” (estadounidense, quiso ella decir). ¡Amos, anda!

Al principio, como todo el mundo, me pregunté si de verdad no había por ahí mejores y más meritorios candidatos que escribían verdadera literatura o verdadera poesía, y que le daban diez vueltas a Dylan; porque eso de ‘nuevas expresiones poéticas’, o eso de ‘la gran tradición musical americana’… ¡hombre, no me fastidies! ¿Y qué tiene de especial la tradición musical estadounidense para que en Suecia haya que darles un Nobel en literatura? En fin… El caso es que llegué a la apresurada conclusión de que los suecos estaban haciéndole la pelota a Estados Unidos… como casi todo el mundo, la verdad.

Pero esa conclusión no me satisfacía del todo: algo en ella no terminaba de cuadrarme. Si sólo se trataba de hacer la pelota, podrían haber elegido cualquier otro USAmericano que al menos fuese escritor de verdad, y se habrían ahorrado el ridículo y la necesidad de violentar el concepto “literatura”; por mucho que Dylan sea un fenomenal cantautor, pero al fin y al cabo uno más de entre los muchos que por el mundo andan; sin ir más lejos, Joaquín Sabina. Continue »

Categories: Opinión | Leave a comment

Ropa motera Exulans; una opinión

Hace poco me he comprado la chaqueta  modelo London junto con  otras prendas de la marca Exulans, fabricadas en Paquistán por encargo de la empresa española WMB (como BMW pero al revés; ojo al dato), o sea World Moborbike S.L., que además de importar motos se dedica a diseñar ropa y complementos moteros. Lo primero que me ha llamado la atención es que, aunque toda la nomenclatura es muy Brithsh (“London”, “Exulans”, “World Motorbike”, “WMB”), la cosa se queda entre España y Paquistán. Serán -quiero suponer- exigencias del márqueting, la mano de obra barata y las ventajas fiscales; pero lo cierto es que varios detalles de las prendas no están a la altura de sus pretenciosos nombres. Este post lo dedico principalmente a contar mis impresiones sobre el chaquetón London. Continue »

Categories: Consumo | 4 Comments

Tarkovski revisitado

balneario3

Yo era apenas un quinceañero cuando, junto con unos amigos bajo la fiebre intelectual que, a principios de los ochenta, contagió algunos sectores de la clase media española, fuimos hasta un improbable cineclub en un dudoso barrio de Madrid, bastante alejado del nuestro, para ver una película titulada Stalker -del llamado “cine independiente”-, al parecer de ciencia ficción y dirigida por un exótico y desconocido -para nosotros- cineasta ruso apellidado Tarkovski.

Huelga decir (al menos a quien la haya visto) que, acostumbrado como yo estaba al ritmo de acción de las películas europeas o USAmericanas que copaban nuestras carteleras (igual ayer como hoy; nada ha cambiado en ese aspecto) y canales de televisión, Stalker me pareció excesivamente lenta, bastante aburrida y casi del todo incomprensible; y puesto que yo esperaba ciencia ficción “de verdad”, quedé además decepcionado.

Sin embargo, tenía el filme un algo de interesante que no habría sabido definir: no era sólo que, siendo totalmente distinta a cualquier otra película que yo hubiese visto hasta entonces, me obligara a revisar y ampliar el concepto de lo que yo entendía por cine, sino algo más. Pese a mi ineducado gusto de aquel tiempo y a mi poco conocimiento del mundo en general y del espíritu soviético en particular, tuve la impresión de que Stalker contenía algún mensaje que valía la pena aprehender; que implicaba cierto modo de arte que valía la pena conocer. Continue »

Categories: Cine y literatura | Tags: , | Leave a comment

17 momentos de la primavera

seventeen-moments-of-springHay tantísimas series televisivas que es imposible verlas todas; ni siquiera “sólo las mejores” (suponiendo que “mejores” tenga sentido cuando se habla de gustos). Además, al contrario que las películas, ver una serie completa requiere mucho tiempo y, para colmo, tienden a hacerse adictivas (de hecho, esta cualidad es, en las cultura consumista donde estamos inmersos, el objetivo último de los productores, muy por delante de la calidad), y a menos que seas tan obsesivamente crítico como yo, o tengas tres veces más tiempo libre (cosa difícil), la oferta te desbordará y al final elegirás la serie que te resulte más fácil de ver o la que hayan distribuido y anunciado más eficazmente.

Y así es como, si no fuera porque has venido a parar a este blog, te habrías perdido una de las más inolvidables (y desconocidas en Occidente) de todos los tiempos: 17 momentos de la primavera (Semnadtsat mgnoveniy vesny); una excelente producción soviética de doce capítulos filmada a principios de los setenta y dirigida por Tatyana Lioznova, que en el transfondo histórico de la SGM cuenta las vicisitudes del coronel Maksim Maksimovich Isayev, un agente secreto soviético infiltrado como oficial en las SS de Hitler con el nombre de Max Stirlitz. La trama abarca diecisiete momentos distribuidos a lo largo de los meses de febrero y marzo (invierno en realidad, no primavera) de 1945, y a través de ellos se narra cómo Stirlitz intenta llevar a cabo una difícil misión que le encomiendan sus superiores en Moscú: confirmar si oficiales del alto mando alemán han entablado negociaciones secretas para un acuerdo de paz parcial con los aliados en el frente occidental (que permitiría a Alemania concentrar sus fuerzas en el frente oriental y detener el avance del comunismo) y, en caso afirmativo, tratar de echar a perder dichas negociaciones. Continue »

Categories: Cine y literatura | Tags: , | 2 Comments

Invierno en Finlandia

Después de un último paroxismo de rabia, vertida en unos días inusualmente cálidos para la época, este largo otoño, hijo del petróleo, ha dejado por fin paso franco al invierno. Días blancos y brillantes. Veinticinco bajo cero.

Antes incluso de entrar en contacto con el aire, mi aliento se congela instantáneamente en el interior las fosas nasales, creándome una molesta y permanente sensación de mucosidad reseca. Un lagrimeo eventual solidifica en la conjuntiva o en la comisura del ojo con vocación de legaña, y a veces me suelda las pestañas impidiéndome abrir los párpados. Bajo la suela del calzado o el caucho de los neumáticos, la nieve emite su escandaloso crujido de grava pisoteada. Durante la noche, la humedad ambiente sublima sobre las delgadas ramas de los árboles recubriéndolas con un escarchado uniforme, perfecto, de postal navideña. Con el débil calentamiento matutino, si acaso amanece despejado, esa misma escarcha se desprende en una miríada de microscópicos cristales de hielo que los árboles espolvorean por el aire jugando a nevar, y que refulgen al sol como chispitas brillantes. El agua que fluye por el canal o junto al muelle, que por el movimiento nunca se hiela, humea constantemente una niebla fantasmal de puchero hirviente que se disipa en el aire a los pocos metros de altura, evocando un paisaje fabuloso de ciénaga embrujada. Y al ocaso, en el horizonte, el blanco azulado de la nieve y el azul blanquecino del cielo se confunden, sin que sea posible discernir la divisoria.

El lago, definitivamente aletargado, ha acallado sus espectrales lamentos.

Categories: Relatos | Tags: , | Leave a comment

Ese gran Münchhausen

totsamyyDe entre todas las adaptaciones para la pantalla que conozco de las famosas aventuras de Karl Munchhausen, esta versión rusa, cuyo título original podría traducirse como Ese gran Münchhausen, es con mucho la mejor de todas, y el guión de Grigory Gorin está muy por encima de sus rivales, e incluso del propio libro en que se basa.

El barón Karl Hyeronymous von Münchhausen fue un interesante personaje real de la Alemania del siglo XVIII que, según cuenta la historia, solía entretener a su audiencia con exagerados relatos, o mejor dicho con versiones descaradamente fabulosas, sobre sus viajes y aventuras, aunque al parecer las contaba de un modo tan natural que habría sido injusto tacharlo de vulgar mentiroso. Pues acerca de este barón y sus cuentos, un contemporáneo suyo, no menos interesante personaje apellidado Raspe –por lo visto un auténtico bribón– escribió un libro (cuya autoría nunca admitió, para evitar que el barón lo demandase) bajo el título de Extravagantes aventuras del barón Munchausen, libro que vio un inesperado número de ediciones sucesivas, ampliadas a cual con fantasías más increíbles. Con el devenir del tiempo, esta obra se convertiría en un clásico del género de viajes maravillosos o relatos de aventuras, al estilo de Gulliver o Robinsón Crusoe.

munchausen Siglo y medio más tarde el libro se llevó al teatro, y luego, a lo largo de las siguientes décadas, se hicieron algunas adaptaciones cinematográficas, entre las que se cuentan una producción alemana de 1943, una versión checa animada de 1961, la película rusa que aquí me ocupa (título original Tot samyj Mjunkhgauzen), del año 1979, y una oscura producción de Hollywood de 1988 (Uma Thurman y Robin Williams en el reparto). Pero, como he dicho, la rusa sobrepasa por goleada a todas las demás desde cualquier óptica: la dirección (a cargo de Mark Zakharov), la escenografía y la interpratación, pero sobre todo el guión: mientras que las otras van dirigidas a una audiencia infantil y se limitan a reproducir, como historietas inconexas, algunas de las fantásticas aventuras del barón, pero sin ahondar en el personaje ni meterse en filosofías, Gorin nos presenta una historia lineal para adultos con un enfoque bastante más ambicioso (que no pretencioso), en el que juega magistralmente con lo absurdo y paradójico, y nos presenta situaciones sorprendentes, hilarantes o dramáticas que tienen por objeto plantearnos interesantes dilemas morales. Continue »

Categories: Cine y literatura | Leave a comment

Konttori

Konttori era el local de ambiente nocturno más afamado de la ciudad, aunque desde luego no el mejor: siempre lleno de humo, encharcado de cerveza y alfombrado de vasos rotos, con su pequeña y sofocante pista de baile, sus largas colas para entrar, sus elevados precios y las malas pulgas de sus porteros. Sin embargo, por uno de esos caprichos populares, era el lugar predilecto del mujerío y, en consecuencia, también el de los hombres. Después de todo, solía traerme suerte y rara vez defraudaba mis expectativas.

Apostado en uno de los rincones estratégicos de la barra, con mi pinta de stout en la mano, vigilaba la entrada y las evoluciones de todo elemento del género convexo que caía en mi campo de visión. Era mi última noche allí; mi última noche en la ciudad: al día siguiente abandonaba el país para una larga temporada; en realidad para siempre. Continue »

Categories: Relatos | Tags: | Leave a comment