Si Chuan. Una ventana a la China real

Posted by on 07/10/2013
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China es un país contradictorio e impredecible, que renuncia gustoso a un vastísimo pasado cultural milenario para abrazar con entusiasmo indiscriminado los valores más alienantes del mundo global; pero donde aún coexisten ambas civilizaciones, con sus respectivas escalas de valores, tan opuestas. Las supersticiones espirituales y el animismo se ven enfrentadas al materialismo creciente; el taoísmo cae en desuso frente a la veneración por el dinero; los milenarios modos de vida tradicionales ceden frente al cemento, el microondas y la electrónica… y a nadie parece importarle un bledo. Incluso el comunismo en China es de mentirijillas, en tanto sólo como instrumento para el adoctrinamiento y el dogmatismo, no como modelo productivo, que es despiadadamente capitalista y competitivo. La población en masa coincide en que Mao no hizo nada bueno, pero aun así se lo venera.
China es, principalmente y sobre todo, ruido; pero también desperdicios, despilfarro, polución y suciedad. Sin embargo, en medio de esas circunstancias, la población es aún alegre, afable, muy sociable, desenfadada, y conserva pocos pero importantes valores tradicionales, como el respeto a los mayores y la sumisión de las mujeres. No obstante, como en cualquier parte, las ciudades van siempre “por delante” (suponiendo que los nuevos valores sean un progreso). Y la comida es siempre–siempre–una fiesta de colores, sabores, variedades, sorpresas; y en ocasiones supone para los paladares menos adaptativos.

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