La tundra y el corazón de Finnmark

.

El romero que vaga hacia Ninguna Parte no quiere volver sobre sus pasos ni recorrer dos veces el mismo camino. Si ese destino suyo desconocido, acaso inexistente, no se hallaba en donde ya estuvo, ¿a qué acudir allí otra vez? La búsqueda ha de continuar por nuevos derroteros. Pues aun así, a mi pesar, hoy va a ser la primera vez en este viaje que vuelva grupas por un lugar ya andado; y no será la única: la geografía noruega así lo impone. Y es que muchos son los rincones perdidos de este país que no tienen más salida que la carretera de entrada. A esta clase de lugares, Unamuno los llamaba pueblos terminales, y decía de ellos que solían ser más fecundos en personajes notables. Tanto como Unamuno yo no sé, pero ¿cómo dudar de que tales pueblos aislados, que no están de paso a otra parte alguna y de los que, cuando se llega, ha de regresar el viajero por el mismo camino que allí lo trajo, al estar menos expuestos al río social conservan por más tiempo sus ideas y costumbres? Sigue leyendo

Publicado en Viaje a ninguna parte | Deja un comentario

Vadso, un asombroso balcón al Ártico

vadso

Cuando el famoso explorador de trágica muerte Roald Amundsen, primero en pisar el polo sur durante su épica expedición antártica de 1912, se propuso alcanzar en 1926 el extremo opuesto del globo –los 90º de latitud norte– en el dirigible italiano Norge, antes de sobrevolar el casquete polar hizo una última parada logística en Vadso, Noruega, donde aún se yerge el mástil en que amarró su zepelín. Amundsen, un auténtico aventurero (antes de que las tarjetas de crédito y los teléfonos móviles pusieran fin a tal oficio), desapareció para siempre dos años más tarde en el mar de Barents, irónicamente durante una misión de rescate; y así halló su tumba en las blancas y gélidas latitudes que había amado tanto.

Hoy me dirijo a Vadso para visitar aquel legado histórico y hacer un pequeño homenaje a esos exploradores que no dudaban en sacrificar sus vidas… a cambio –sí– de la gloria, pero sobre todo en pos de sus pasiones. Sigue leyendo

Publicado en Viaje a ninguna parte | Deja un comentario

Naufragio de las tarjetas Younique Paypal gracias al Banco de España

paypalComo consecuencia de graves infracciones legales por parte de Younique Money (YUM), empresa asociada con Paypal para emitir y gestionar sus tarjetas prepago, desde el 6 de febrero de 2015 todos los titulares de dichas tarjetas se encontraron con la sorpresa de que sus saldos habían quedado congelados e inutilizables, sin garantía alguna de poder recuperarlos. Pese a que las tarjetas se emitieron bajo el patrocinio y con las bendiciones de Paypal, con su logotipo y publicidad, la multinacional norteamericana se ha desentendido por completo del problema y, aduciendo que YUM ‘son sólo asociados’, han abandonado a sus clientes rehusando respaldarlos con medida eficaz alguna o compensarlos por las inminentes pérdidas, menos aún garantizar la recuperación de los saldos. Sigue leyendo

Publicado en Consumo | Deja un comentario

Sevettijärvi, donde da la vuelta el aire

etapaNaatamo

Inari no sólo ha sido fundirme en añoranzas y autocompasión, ni mucho menos. De hecho, y en lo que se refiere a nuevos contactos y coincidencias, ha resultado una de las etapas más animadas que he tenido por ahora en este viaje. Para empezar está la joven pareja de españoles que trabaja “de gratis” en Villa Lanca, cuya presencia en Inari me ha sorprendido no poco. ¿Quién iba a pensar que a siete mil quilómetros de España y –sobre todo– en lugar tan minúsculo y remoto iba a encontrarme con dos compatriotas? Chavales de lo más simpático, además, que se han portado conmigo muy amablemente, excediéndose en sus obligaciones como huéspedes, y con quienes he compartido algunos buenos ratos de charla. Sigue leyendo

Publicado en Viaje a ninguna parte | Deja un comentario

Inari, historia de un viaje y un regreso

etapaInari

Está claro que todo el mundo se levanta antes que yo. Al despertarme he visto que muchos campistas ya se han ido y que quienes aún quedan están ultimando sus preparativos para la marcha. De las tiendas que había anoche sobre el césped ya no queda ninguna, y la mayoría de las cabañas están vacías. Quedamos sólo los más perezosos… o quienes no tenemos ninguna prisa.

Aunque esto de la falta de prisa no es, me temo, más que una excusa que me doy para no madrugar, don éste con el que yo no nací; y bien que lo lamento, porque son muchas las cosas que me pierdo a causa de mi pereza matutina: desde contemplar las auroras (algo casi desconocido para mí) hasta disfrutar de esa delicadeza que, en las horas del alba, parece tener la atmósfera, como si fuera a romperse al primer estornudo; o el naciente ajetreo en las ciudades, cuando comienzan a cobrar vida: los empleados municipales regando las calles, la prensa llegando a los quioscos, las tahonas cociendo la primera hornada de pan, la gente desayunando en las cafeterías; en fin, los mil detalles de una sociedad que despierta, normalmente más interesantes y poéticos que cuando se acuesta. Aparte, hay en el madrugar cierta recompensa puramente sicológica, quizá de orden moral Sigue leyendo

Publicado en Viaje a ninguna parte | Deja un comentario

Por el muy vascuence corazón de Vizcaya

Astigárraga o Rentería, Ondárroa o Aizarnazábal, Rigoitia o Bermeo, ¡qué hermosos y sonoros nombres vascuences! Me recuerdan a las novelas de Unamuno y Baroja esos lugares guipuzcoanos o vizcaínos, vascos de verdad, de la tradición pesquera y montañesa. ¡Qué distinta esa Vasconia de esta otra alavesa de mis rutas moteras! Si es verdad que por toda Álava he encontrado hermosísimos parajes y encantadores pueblos, muy poco de lo visto no era, en esencia y en sustancia, Castilla. Salvo en los modernos nombres de sus localidades –modificados para suplantar la historia y tratar de que la provincia parezca vascona, sin serlo– ni un sólo pueblo hay en el tercio sur del País Vasco que se diferencie de sus vecinos en Burgos o Logroño. De modo que hoy, para variar, voy a dirigirme al norte y adentrarme en el corazón de esa tierra brava e ingenua, siempre envuelta en leyendas terribles o románticas. Me pongo por meta Bermeo, sólo porque el nombre me resulta más familiar, pues de allí era un capitán que tuve cuando, ha muchos años ya, andaba yo navegando por esos mundos de Dios. Sigue leyendo

Publicado en Vasconia en dos ruedas | Deja un comentario

Facebook intercambia tus datos con Booking.com y otras webs

Hoy, todas mis alarmas sobre privacidad en internet se han disparado.

Estaba mirando mi muro en Facebook cuando me encontré con uno de esos anuncios que el Zuckerberg nos inserta a capón últimamente: era publicidad de Booking.com (una página para buscar y reservar alojamiento) sobre habitaciones de hotel en Nazaré, un minúsculo pueblo perdido en la costa portuguesa que yo había estado mirando la noche anterior. Entonces me entró una tremenda curiosidad al mismo tiempo que nacía en mi mente una gran sospecha: ¿cómo se había enterado Facebook de que yo hice esa búsqueda?, ¿o cómo se había enterado Booking.com de cuál era mi perfil en Facebook? Cuando buscaba alojamiento en Nazaré, yo no había accedido a mi cuenta en Booking.com ni en Facebook, aparte de que mis datos de acceso para ambos sitios son distintos, no están enlazados de ningún modo y hasta pertenecen a proveedores de correo diferentes. Sigue leyendo

Publicado en Consumo | Deja un comentario

Sodankylä, la puerta del Gran Norte

 

Cualquiera que sea la ruta que el viajero haya elegido para adentrarse en el corazón de Laponia, ha de pasar casi necesariamente por Sodankylä, donde convergen todos los caminos para luego volver a separarse. Tanto quien vaya hacia el popular Nordkapp como quien se dirija al inolvidable Inari, lo mismo quienes suben hacia el encantador Vadso como hacia la hostil Murmansk, o aquéllos que tan sólo buscan perderse en las profundidades de los inmensos parques naturales lapones, todos han de encontrarse aquí, en Sodankylä, la puerta del Gran Norte.

Siendo el principal nudo de carreteras del círculo polar (en Finlandia, se entiende), aquí se dan cita todo tipo de viajeros antes de seguir cada uno su particular rumbo, y con razón abunda esta localidad en bares, hospedajes, kahvilas, tiendas y restaurantes, amén de otros importantes servicios como gasolineras y talleres. Con sus escasos nueve mil habitantes, Sodankylä es algo más que un pueblo y, aunque no llegue a ciudad, tiene más de lo segundo que de lo primero. Está viva, es alegre y activa; pero al mismo tiempo resulta entrañable y cercana, familiar, extrañamente acogedora. Sigue leyendo

Publicado en Viaje a ninguna parte | Deja un comentario

Llegando a Ninguna Parte

 

Sin prisa pero sin pausa mi ruta boreal continúa, y en ella van sucediéndose etapas que, aunque recientes, confundo un poco en la memoria, donde mezclo los pueblos de un día con los paisajes de otro, la cafetería de ayer –que aquí le dicen kahvila— con el supermercado de antier, y sólo con esfuerzo y la ayuda del mapa consigo desliar la madeja y separar los hilos; de Ristijärvi a Taivalkoski es uno, de ésteí a Salla es otro y de Salla a Sodankyla el tercero.

Barca a orillas del Siikalampi, en Taivalkoski

Barca a orillas del Siikalampi, en Taivalkoski

A Taivalkoski llego por la ruta de Suomussalmi, recorriendo 160 km de lo mismo que días anteriores, aunque no exactamente: ahora, cada vez me topo con más renos por las carreteras, donde el tráfico es tan escaso –incluso en plenas vacaciones de verano– que los animales pastan, sin temor alguno a los coches, sobre la misma cuneta; se mueven como Perico por su casa en este país sin vallados ni obstáculos artificiales, y es muy frecuente Sigue leyendo

Publicado en Viaje a ninguna parte | Deja un comentario

Ristijärvi y la epopeya boreal de Artemiev

Puesta de sol subártica

Puesta de sol subártica

No es mera casualidad que, desde hace dos días, una inolvidable música de Artemiev suene a todas horas dentro de mi cabeza: es la banda sonora de Siberíada, uno de esos must-see rusos que –por estar el mercado cinematográfico europeo vendido al capital– nunca llegan a nuestras pantallas. En la película, narra Konchalovski la historia de Yelan, una minúscula aldea en Siberia perdida de la mano de Dios; y a través de una saga familiar que abarca tres generaciones cuenta cómo la revolución de octubre de 1917 y otros acontecimientos sociales del s XX cambian por completo, y deciden, el destino del remoto pueblo. ¿Pero cuál es la relación entre este emotivo drama y el mío personal –mucho más modesto– de los presentes días? Pues los paisajes y las noches subárticas. Estos atardeceres que se prolongan durante horas y estos inacabables bosques de coníferas salpicados de lagos me traen constantemente a la memoria las escenas de Siberíada, cuya música parece anegar mi cerebro con tenaz realismo. Sigue leyendo

Publicado en Viaje a ninguna parte | Deja un comentario