Nota: Este artículo lo escribí y publiqué hace más de una década, a principios de los años 10, tras un viaje por las provincias chinas de Si Chuan y el Tíbet. Con el tiempo se desconfiguró y ha quedado muy olvidado. He estado arreglándolo y, como creo que puede interesar a mis suscriptores, lo traigo hoy a primer plano del blog.
China es un país contradictorio e impredecible, que renuncia gustoso a un milenario y vastísimo pasado cultural para abrazar con entusiasmo indiscriminado los valores más alienantes del mundo global, pero donde aún coexisten ambos mundos, el tradicional y el moderno, con sus escalas de valores, tan opuestas. La superstición espiritual y el animismo se ven enfrentados al materialismo creciente; el taoísmo cae en desuso frente a la veneración por el dinero; los antiguos modos de vida ceden frente al cemento, el microondas y la electrónica… y a nadie parece importarle un bledo. Incluso el comunismo es de mentirijillas: el modelo productivo chino es despiadadamente competitivo y capitalista; el comunismo sirve sólo como instrumento para adoctrinar y dogmatizar; de hecho, aunque la población en masa coincide en que Mao Tse Tung no hizo nada bueno, aun así lo veneran.
China es, principalmente y sobre todo, ruido; pero también desperdicios, despilfarro alimenticio, polución y suciedad. Sin embargo, en medio de todo eso, la gente es bastante alegre, afable, muy sociable y desenfadada. Aún persisten, sobre todo en zonas rurales, algunos valores tradicionales, como el respeto a los mayores o la sumisión femenina. Las ciudades, como en cualquier parte, van “por delante” (suponiendo que los nuevos valores sean un “adelanto”). Y la comida es, en todo momento y lugar, una orgía de colores, sabores, variedades y sorpresas; tanto que, en ocasiones, supone un desafío para los paladares menos maleables.
En lugar de un largo artículo, le propongo al lector un paseo fotográfico por la China real de Si Chuan y la zona tibetana. (Pinchando en una foto cualquiera se abre la galería.)
- Escenario de la ópera de máscaras, un espectáculo muy popular en Chengdu.
- Ópera de máscaras. Actores maquillándose.
- El gran momento de la ópera: cambio de máscaras.
- Músicos en la ópera de máscaras.
- Jugadores de mahjong en una casa de té.
- Lo que aquí entienden por “un vaso para la cerveza”.
- El “progreso”.
- Rong Liu hablando con la vieja portera de un templo.
- Otro de los feos aspectos de china: las casas.
- Así viven los chinos, entre basura y polución.
- Esta es la China real. 900.000 personas viven así en esta ciudad.
- La basura se amontona en cualquier rincón de cualquier ciudad.
- Este barrio está junto a una universidad.
- Antiquísimo templo en Zijang
- Muchísimos chinos no comen en casa.
- Escribiendo el diario. Preciosa casa de té en Qingcheng.
- Termos gigantes con agua para cocinar y preparar el té.
- Los bosques de bambú pueden ser muy oscuros.
- Qinchen, uno de los numerosos pueblos “antiguos” en China. Pero muchos de ellos son falsos, y tras las fachadas de madera hay cemento.
- Zipin, en el HImalaya.
- Songpan es la puerta al Tíbet chino. Muy turística, pero los extranjeros no pueden pasar de aquí.
- Un templo en Songpan.
- El viejo templo de Zoige es ahora una biblioteca. Este pueblo alberga a una minoría étnica.
- La impresionante puerta sur de Songpan.
- La siempre apetitosa, variada y colorida comida china.
- Las muy lluviosas llanuras de Sichuan.
- Dragones guardando un templo.
- Un santuario en Ziyang.
- Persistencia de algunos métodos muy anticuados y arraigados.
- ¿Qué suele haber en un patio? Una hormigonera, claro está.
- Me temo que el “progreso” no está trayendo mucho progreso a China.
- La limpieza no figura en el “Top 10” de las prioridades chinas.
- Festival de las canoas dragón, por el pueblo para las autoridades.
- “Huevos del mal”. Los entierran durante días para que se pongan negros.
- El ciclomotor está sustituyendo a la bicicleta.
- Una escena casera cualquiera.
- Bonita vista tras la celosía.
- Un precioso restaurante.
- El patio interior de un restaurante.
- Un “pueblo antiguo” convertido en lugar turístico.
- La mejor sopa de pescado que he probado. Observa el perol de madera.
- Bosque de bambú.
- Vertiginosa pasarela sobre un bosque de bambú.
- En la cima de un monte, donde parecería que no vive nadie, aún encuentras familias…
- …que viven ahí desde siempre.
- Dujianyan. En China hay dos actividades sociales casi obligatorias: jugar al mahjong and y “bailar” taichi. Spontaneous.
- Un bosque junto a Dujiangyan, lleno de viejos templos.
- Dujiangyan.
- Lugares inundados tras construir la presa Mozitan.
- Presa de Mozitan, en Dujiangyan
- Jardines de Dujiangyan, muy bien cuidados.
- Puerta al casco antiguo de Dujiangyan.
- Puente tras la puerta de Dujiangyan. A la gente le encanta sentarse ahí.
- Se sientan y miran.
- Nuevas casas para minorías étnicas en Maoxian. La fiebre de la construcción llega a todas partes.
- Privilegiadas casas (en primer plano) para las minorías étnicas. No es de extrañar que miles de chinos falsifiquen su pertenencia a un grupo étnico.
- Una forma de vida idílica para las minorías, subvencionada por el gobierno.
- Un bebé de una minoría étnica.
- Centro comercial de Maoxiang.
- Centro comercial nuevecito, “respetando” el estilo étnico de Maoxian. No tiene escaleras mecánicas. 25 metros de escalones de piedra.
- Niña étnica de Maoxiang.
- Ropa tradicional en Maoxiang, pero sólo la lleva la gente mayor. A los jóvenes les trae sin cuidado.
- Tortillas de maíz, como en Hispanoamérica.
- Zipin, donde vive otra minoría étnica.
- Un “robado”.
- Chocante semejanza entre la artesanía local y la de Centroamérica. También es chocante su parecido físico.
- Cuanto más al norte en China, más auténtica es la gente.
- Puerta norte de Songpan, a su vez la antesala del Tíbet chino.
- Aún se usa el ábaco en el país de la electrónica.
- Justo antes del control policial, Chuanzhunsizhen es el primer templo budista que te encuentras.
- Aquí veneran a los monjes, cuyo trabajo es difundir la fe y recaudar fondos para conservar los templos (y a ellos mismos) en buena forma.
- Templo Chuan Zu Shi Zhen. Los tibetanos son extremadamente supersticiosos.
- La gente vive en yurtas cuando a sus vacas y yaces.
- En el corazón del Tíbet chino.
- Autobús a Zoige, tras pasar el control, donde inspeccionas que no lleves cámaras. El gobierno no quiere que los turistas fotografíen lo que ocurre en la China tibetana.
- Los inmensos pastizales para el yak, los segundos más grandes del país.
- Coloridos asentamientos tibetanos para el verano. En invierno viven en casas normales.
- Zoige. Un cervatillo por mitad de la calle.
- Jaces pastando en sus infinitas praderas.
- Haciendo autostop de Zipin a Songpan.
- Rongliu, si la cual este documental no habría sido posible, y dos compañeros suyos.
- Colores del folclore típico tibetano en Zoige.
- El caballo se queda obsoleto y ahora la ente va en moto. Pero el sol es igual de inmisericorde, así que siguen cubriéndose la cabeza.
- Suo Kezangsi. Mirador sobre el río Amarillo. Contraste entre la riqueza de los templos y la pobreza de las cassa.
- Oraciones y ofrendas. Suo Kezangsi.
- Suo Kezangsi. La cima de los infinitos pastizales, a 10.000 pies de altitud.
- Inacabables meandros del río Amarillo en el altiplano de Suo Kezangsi.
- Hongyuan, un pueblo de comercio en esta región del Tíbet.
- Hongyuan. Padre e hijo cruzando la calle.
- Rebaño de yaces.
- Mucha gente lleva mascarilla para protegerse de los rayos UV.
- San-louen-cha, que significa “coche de tres ruedas”.
- No es un mendigo. Está ahí tomando el aire tranquilamente.
- Los monjes nunca pagan; sólo gorronean. Bien vestidos, bien comidos, bien cuidados, respetados, pero no hacen nada productivo.
- Protección facial contra los rayos UV.
- Hongyuan es muy activo durante el día. Aquí, el típico abrigo multiuso tibetano de mangas largas.
- Parecen bandidos, y algunos lo son. Pero la policía nunca se mezcla en sus peleas.
- Religión y superstción, siempre presentes en el Tíbet.
- Un cacharro que se hace girar para tener buena suerte.
- Uno de los productos más típicos en el mercado de Hongyuan es yogur de leche de yak.
- Hasta qué punto la moto ha sustituido el caballo, que le ponen silla de montar.
- otro bandido motorizado.
- Familia tibetana almorzando.
- Aunque tienen teléfonos móviles, no hay internet en el Tíbet chino, ni tampoco televisión.








































































































