¿Se abstendrá IU de votar la candidatura del PSOE en Extremadura?
Cabe clasificar las ideologías -y quizá también a las personas- en dos grandes categorías: las que son pro, y las que son anti; las que defienden tesis, y las que defienden antítesis; las que se esfuerzan por construir (no necesariamente algo positivo) y las que sólo destruyen (lo cual es raras veces positivo). El ideario de Cayo Lara, y tal vez también el de su partido, Izquierda Unida, caería así de lleno en la segunda clase, pues parece que toda su política se resume en ser anti PP; y si sus intenciones son buenas, lo serán entendiendo que, por principio, todo lo que defienda el PP es malo y hay que destruirlo. En concreto, ahora se ha propuesto con firmeza evitar que este partido gobierne en Extremadura, y presiona con sus declaraciones para que IU apoye la candidatura del PSOE, en lugar de abstenerse y dejar que el PP gobierne en minoría, a pesar de que esto último sería lo más “democrático” y acaso lo más responsable: permitir que la derecha intente despejar y renovaer la rancia atmósfera autonómica que largos lustros de monopolio socialista han creado en la Junta. Ya habrá tiempo para promover una moción de censura si hace al caso.
Por su parte, Pedro Escobar, el coordinador de IU en Extremadura, no deja de marear la perdiz haciendo consultas no vinculantes a sus bases y demorando la decisión aduciendo falta de unanimidad entre sus filas, cuando no sólo el examen más elemental del resultado de las elecciones sugiere con fuerza que sus votos provienen mayoritariamente de socialistas que han querido dar un voto de castigo al PSOE, sino que además el clamor directo de las bases, según se ha filtrado a los medios, resuena alto y claro en contra de dicho pacto. Pero, al final, Escobar apoyará al PSOE; y, si no, al tiempo. En unas semanas se mostrará una vez más la verdadera naturaleza anti de Izquierda Unida, ya que, salvo una minoría algo arcaica e idealista de convencidos votantes con actitud pro, en general este partido no es más que un satélite socialista al que acude de vez en cuando una enrabietada facción del PSOE para “castigar” a sus dirigentes, pero que mantiene su espíritu de antítesis.
Y claro está: ante castigos como el de Pedro Escobaar, que garantiza la continuidad del gobierno socialista en Extremadura, el PSOE dirá: “¡pues ahí que me las den todas!”
[Editado tras la noticia de la abstención de IU en la investidura parlamentaria]
He de confesar que, al escribir el artículo anterior, era la mía una de esas apuestas seguras: si mis pronósticos se verificaban, habría ganado crédito como pronosticador, y si fallaban, habría ganado en calidad democrática como español. Pero, puestos a elegir, prefiero lo que ha sucedido, aunque me cueste el descrédito.
En efecto, la noticia de que IU se ha abstenido en la votación a la investidura de presidente para la Comunidad de Extremadura me agrada bastante. Por un lado, me alegra ver desbancado del gobierno extremeño a un grupo político que llevaba ya demasiado tiempo en el poder; por otro, me comunica cierto optimismo sobre la posibilidad de que esta decisión de IU signifique que a lo mejor hay una fuerza política de izquierdas que suponga verdadera alternativa al PSOE. Así, y a pesar de que IU no ha hecho más que cumplir con su compromiso democrático, me apresuro a dar la enhorabuena a todos aquellos dirigentes y responsables del partido que han abogado por esta decisión.

¿Cómo se te ocurre escribir este artículo, haciendo afirmaciones tan rotundas hilvanadas con información imprecisa y a veces privilegiada? ¿No es esto también una forma de hacer traición?
Cada uno tiene su forma de hacer política y de tratar de conseguir lo mejor para su país. Yo no me inmiscuyo en los métodos de los demás, ni me creo con mejor derecho; pero tampoco voy a silenciar mi voz para que otros puedan elevar la suya.
Como no soy un ingenuo, sin necesidad de esperar a la investidura tengo claro lo que Escobar va a hacer al final; pero si hay una posibilidad a mi alcance de cambiar el futuro es la de provocar, dando el nefasto resultado por hecho. De ahí la rotundidad.
He tenido extremo cuidado en que no haya ninguna información en mi artículo que no sea pública; y el resto es mi opinión, así que nadie puede tacharme de traidor.