El Decálogo de la inmigración ilegal

Affricans assulting Spanish border's fence
Africanos asaltando la valla de la frontera española

1. Para aceptar inmigrantes en España, primero debemos estar seguros de que nos hacen falta. No necesitamos más parados. Que la caridad hacia el prójimo no se convierta en falta de caridad hacia nosotros mismos.

2. Una vez seguros de que nos hacen falta, sean bienvenidos; pero únicamente quienes entran por cauces legales. Habría que flexibilizar estos cauces, pero jamás premiar a quienes se los saltan.

3. Agredir a un agente de la Autoridad es, en nuestro ordenamiento, un delito. Cualquier inmigrante que cruce la frontera española agrediendo a las Fuerzas de seguridad se convierte en un delincuente. No necesitamos más delincuentes en España.

4. Culpar a las mafias de traficantes de los asaltos a las fronteras es demagogia. La responsabilidad de las mafias es secundaria. Quienes destruyen las vallas y agreden a nuestros agentes son los supuestamente exhaustos, hambrientos, débiles y moribundos inmigrantes, no los mafiosos.

5. Es fácil ser generoso con el dinero ajeno. Aquellos españoles que se sientan muy humanitarios y estén a favor de compartir nuestra riqueza con los inmigrantes, deberían acogerlos en sus casas y mantenerlos a sus expensaas hasta que sean capaces de hacerlo por sí mismos; sanidad y educación inclusive; pero no imponer a los demás contribuyentes esa carga. El altruismo no se debería imponer.

6. El problema de las fronteras españolas es un problema español, no de la Unión Europea. No necesitamos el permiso de Bruselas para defenderlas. La mayoría de los ilegales que entran a España se quedan aquí; no se dispersan por toda Europa. Aquí el clima es más benigno y, sobre todo, ¿en qué otro país europeo iban a estar más protegidos y mimados?

7. Si de verdad quisiéramos ayudar a los “pobres” de otros países, empezaríamos por aliviar la presión sobre sus recursos naturales: menos consumo y menos derroche en Occidente es la única forma coherente de ayudar al tercer mundo. Lo demás es hipocresía. ¡Pero entonces no hay crecimiento económico! En efecto. Ambas cosas a la vez no pueden ser.

8. La filantropía y solidaridad con los agresivos inmigrantes que asaltan nuestras fronteras es una grave y contradictoria falta de filantropía y solidaridad hacia aquellos otros que, precisamente por ser más débiles y necesitados, no pudieron ni siquiera emprender el camino.

9. Si tenemos que aceptar inmigrantes y de verdad queremos ser humanitarios, deberíamos ir nosotros a sus países de origen y traernos a los más necesitados, en lugar esperar que vengan los más brutos y recompensarlos por entrar a la fuerza.

10. Confesemos la verdad: a poca gente le importan los negros muertos en Ceuta, los que se ahogan en pateras, los que perecen por el desierto… Poca gente quiere a esos inmigrantes aquí. Dejemos de fingir compasión por sus tragedias. Quisieron forzar la frontera. Perecieron. Mala suerte.

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0 respuestas a El Decálogo de la inmigración ilegal

  1. Phil dijo:

    My god!!! Switch the borders and you’re speaking nearly word for word of the California or for that matter; all of the United states problem. Like most problems in semi free society, government IS THE PROBLEM. This article is the nail being hit squarely on the head. Hats off to you!!!

    • Hmm… I’m not so sure about the identity of both cases. I wouldn’t believe if you told me that US border patrols are FORBIDDEN to use riot control weapons (such as clubs, rubber bullets, smoke cans, etc), or any other kind of weapon for that matter, against immigrants assaulting the border fences and gates. Some people here start suggesting that, if we’re forbidden to fend the aliens off, we’d rather welcome them with stewardesses carrying appetizer trays.

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