Moquegua y la arquitectura peruana

Desierto entre Tacna y Moquegua

Frente a mis ojos humea un cafelito amargo (soluble, por desgracia: en Perú, país productor de café, es difícil encontrar dónde te sirvan uno de cafetera) y me hace guiños un esponjoso bizcocho de choclo que he comprado en un puestecillo del mercado tras tomarme, para desayunar, un sabroso jugo de papaya fresca. ¡Qué diferente de Chile es Perú! ¡Qué contraste tan grande! Hasta está pareciéndome menos desarrollado (dicho sea este adjetivo con todas las reservas) que Centroamérica, con la que estoy más familiarizado. Al contrario que en Chile, aquí la mayoría de la población es indígena y, aunque casi todos se visten a la europea, no escasean viejas centenarias (¿cómo, si no, iban a seguir usando esas ropas tradicionales?) que parecen recién descendidas del Machu Picchu.

(Por cierto: al poner en el diario la fecha de hoy me doy cuenta de que, en la España de mi niñez, en este día se conmemoraba el Glorioso Alzamiento Nacional. Se me ocurre pensar que si entonces les hubieran dicho, tanto a los de un bando como a los del otro, que íbamos a llegar al actual nivel de degradación sociopolítica no se lo habrían creído; y, de saberlo, tal vez no se habrían hecho la guerra.)

Pese a las desemejanzas con Chile, el trayecto por carretera entre Tacna y Moquegua no se diferencia mucho de los miles de quilómetros ya recorridos en aquel país: al fin y al cabo la región de Atacama se extiende geológicamente desde Santiago hasta Nazca, aunque en sentido restringido sólo vaya desde Copiapó hasta Arica. O sea, tierra árida, páramos, desiertos, yermos pedregosos. Cerros y sierras de roca arenosa cuyos inconsistentes estratos -formados por material de aluvión en una argamasa de tierra- de cuando en cuando pone de relieve un sinclinal del terreno o un corte ocasionado por la mano del hombre. Es una lástima que los márgenes de la carretera sean depósito de millones de botellas de plástico y otros envases arrojados por los viajeros a la cuneta durante décadas; una muestra más del desprecio natural del ser humano por el hábitat en que se desarrolla su propia vida. Estuve fijándome en que, a lo largo de la carretera, no hay un tramo de más de seis u ocho metros sin basura. Y no creo que sea una simple cuestión de falta de civismo, sino de una mucho más grave carencia del instinto necesario para preservar el medio ambiente en el que, a fin de cuentas, vive el hombre y su progenie. Homo sapiens es en verdad un mamífero muy torpe al que ni por una distorsión de la semántica ni por un esfuerzo de la imaginación se lo puede considerar en la cima de la evolución. Su capacidad para autodestruirse, pese a su cubicaje craneal, es asombrosa.

Valle de Moquegua

En la última legua antes de llegar a Moquegua el paisaje cambia un poco y empieza a aparecer algo de vegetación por valles, declives y la base de los montes; y en una de tales depresiones se sitúa el casco antiguo de la ciudad, aunque posteriores y constantes ampliaciones han transformado su aspecto y multiplicado por diez su superficie, convirtiéndola en una de esas localidades hecha de construcciones que suben anárquicamente por los escarpados cerros en una absurda carrera hacia las cimas. Hoy por hoy, la mayor parte de Moquegua se asienta sobre las pinas laderas de los montes que constriñen, sobre todo hacia el sur, al municipio inicial fundado por aquellos españoles. Objetivamente hablando, es una localidad espantosamente fea: más de la mitad de sus casas se encuentra a medio construir o en proceso de ampliación vertical, las paredes sin pintar ni enlucir, los techos de chapa o uralita (cuando no conglomerado), los encofrados elevando al cielo, como el lomo de un erizo, sus oxidadas varas de acero corrugado, viejas tapias de adobe que se desmoronan, por doquiera ladrillo y bloque de cemento, estrechas calles empinadas y sólo en parte pavimentadas, aceras llenas de desiguales escalones, solares en ruinas… Por todas partes circula ese incesante tráfico tan tercermundista, contaminante y ruidoso de taxis, colectivos, camionetas, motocicletas, más taxis y un buen número de lujosos pick-ups de aburguesados que no saben ir andando a ninguna parte, los conductores tocando la bocina al llegar a cada uno de los cien cruces sin visibilidad de la rejilla urbana. Y aun así, pese a esa fealdad y bullicio, no puede decirse que sea una ciudad especialmente desagradable. Conserva, en torno a la Plaza de Armas, ciertos restos de armonía y, a partir de las ocho de la tarde, la quietud comienza a ganarle terreno al ruido, hasta el punto de que, llegada la noche, casi puede decirse que es un lugar tranquilo.


Plaza de Armas. Moquegua.

Estoy ahora en un restaurante con una ubicación inmejorable, en el flanco más elevado de la Plaza de Armas. El edificio, originalmente una casa solariega, es antiquísimo y tiene un enorme portalón enmarcado en piedra, cuyas hojas de madera maciza, repujada y claveteada, dan paso a un pequeño patio semi-cubierto a modo de atrio. En las paredes de éste se abren varias puertas a otras tantas estancias del interior de la casa, que son ahora salas-comedor. Por uno de los laterales sube una escalera hacia un balcón corrido sobre la fachada del edificio desde donde hay una vista prigilegiada de la plaza. Pese a los precios de la carta, muy elevados para esta región del Perú (tal vez sea el restaurante más caro de la ciudad), el servicio es poco profesional, a cargo de jóvenes que desconocen el oficio; el local está mal iluminado y los manteles lucen algunos lamparones de grasa. Quizá quien lleve este negocio se haya dicho: “Tengo el mejor y más señorial sitio de Moquegua, así que puedo cobrar lo que quiera y la clientela lo pagará sin rechistar”. Pero, al menos, la carne de alpaca con papas que me han servido, hecha a la piedra y acompañada de una ensalada de verduras frescas, estaba muy rica, así que por ese lado no hay crítica.

Es hora de cenar

A mis oídos llega una ñoña pero inolvidable canción de José Luis Perales interpretada por algún músico local (no sé si en vivo o grabado, pues no alcanzo a ver el punto desde donde procede) que me trae el sabor de aquellas orquestas al aire libre que, para los bailes, venían al pueblo de mi temprana juventud y a las que no me permitían asistir por mi poca edad pero que escuchaba, no obstante, desde el cercano patio de nuestra casa familiar, traídos hasta mí sus compases al capricho del aire veraniego; y aunque aquí estamos ahora en invierno, no en estío, la temperatura al caer la tarde es muy agradable.

Para hacerse una idea clara de la situación y geografía de Moquegua no hay mejor lugar que el mirador del Cristo Blanco, en la cima de una colina a espaldas de la ciudad. Hacia el norte, ésta se extiende sobre las faldas septentrionales de una breve línea de cerros (en uno de los cuales se yergue el dicho mirador) que hacen medialuna al sur de un vallecito formado por la confluencia de dos esqueléticos ríos, en la cual crean un pequeño oasis de forma triangular lleno de plantaciones y sembrados, y que aloja incluso un aeródromo de mínima longitud. Más allá empiezan a elevarse las primeras estribaciones de la Cordillera Central, que se pierden en lontananza. Por detrás, hacia el sur, están los barrios periféricos: San Francisco, San Antonio (éste más extenso que la propia Moquegua) y un tercero, oficialmente inexistente y por tanto sin nombre en los mapas: se trata de uno de esos arrabales a los que me he referido, surgidos espontáneamente en la alegalidad a base de “colonos” que llegan y levantan sus champas donde y como mejor les parece, champas que acaban trepando monte arriba y también a lo largo, llegando a ocupar enormes extensiones. El panorama, por este lado, no puede ser más desolador: al pie del mirador, una gigantesca estructura metálica medio desmantelada se sostiene milagrosamente en pie sobre una gran explanada llena de escombros, maderas, viejas casetas de cañas, bidones, sombrajos y todo tipo de materiales de deshecho, como si se tratara de un desguace. En un término más lejano hay un barrio de casas a medio construir, mostrando los oscuros y desdentados vanos de puertas y ventanas, más otras edificaciones y enramadas de bajo porte. Y cerrando el horizonte hacia el sur están las áridas laderas del altiplano, sobre las más próximas de las cuales se asientan varias líneas de esas chabolas alegales que digo, sin más diseño urbano que el que los colonos han querido darle. Todo esto bajo un cielo sin nubes y un sol inclemente. La vista me recuerda, por su aire distópico, a la vieja película Mad Max.

Arrabales al sur de Moquegua

Me he hospedado en el hotel Maison, el mejor que hay en el centro de Moquegua y que, para los patrones peruanos, puede considerarse casi de lujo. A apenas 200 metros de la Plaza de Armas, ocupa uno de los pocos edificios coloniales que quedan en la ciudad. Por un precio que en España sería una bicoca me han dado una alcoba grande como salón de baile, bonita y  luminosa (aunque algo ruidosa durante el día), con una enorme cama matrimonial. En principio me dijeron que sólo tenían vacante para una noche, pero después se liberó una reserva y me la he quedado yo, así que pasaré aquí varios días para conocer la ciudad un poco mejor, descubrir restaurantes, explorar la gastronomía nacional y familiarizarme con las costumbres regionales.

Lo único que, en realidad, conserva el edificio de su pasado colonial es la fachada. Todo lo demás es de muy posterior construcción; quizá de este mismo siglo. Se conoce que aquí las licencias de obra de “rehabilitación” se conceden con el mismo criterio que en España: respetando la fachada, puede usted derribar todo lo demás. En pricipio no me pronuncio ni a favor ni en contra de tal práctica, pero me hace cuestionarme qué sentido tiene, en ese caso, la conservación del patrimonio histórico. ¿Acaso éste sólo incluye las fachadas, la parte vista de los edificios? ¿El resto, su interior, no tiene valor histórico? ¿Sólo es historia el muro exterior?¿Cuál es, en realidad, el sujeto pasivo de dicho patrimonio? Si únicamente importa la parte externa de los edificios, ¿no valdría igualmente con construir, de obra nueva, fachadas de imitación? Demolamos el casco antiguo por completo y levantémoslo nuevo con materiales modernos, con el único requisito de que se vea igual que era antes. Eso es, más o menos, lo que hicieron en la Varsovia reducida a escombros tras los bombardeos de la segunda guerra mundial. Y digo yo: ¿acaso la guerra no es también historia? Y si lo es, ¿por qué no conservar, como patrimonio, una ciudad totalmente arrasada? ¿Hasta dónde hay que remontarse al pasado para considerarlo una historia digna de ser conservada o, en su caso, restaurada? Por otra parte, si estimamos que lo único que interesa conservar es lo que se ve, lo que tiene bonita apariencia visual, ¿no deberíamos entonces hablar, más bien, de “patrimonio estético”? En ese caso, tal vez se debería obligar a que todas las edificaciones nuevas tuviesen la apariencia de las antiguas. Algunos ayuntamientos así lo hacen, aunque son muy pocos.

Me parece a mí, por el curso que van tomando mis preguntas, que no estoy muy de acuerdo con el criterio urbanístico de “guardar las apariencias” a la hora de restaurar o rehabilitar edificios. Si de mí dependiese la decisión, quizá no autorizaría la demolición de los interiores y exigiría conservar todo aquello que pudiera recuperarse. Pero eso saldría mucho más caro y casi nadie podría permitírselo; amén de tener que salvar otros muchos inconvenientes, como por ejemplo la ausencia de cuartos de baño en las casas antiguas. ¿Cómo se enfrenta uno a estos dilemas? Quizá -y con esto concluyo- no sea tan sencillo como parece, eso de ponerse en la piel de quienes deban resolver tales cuestiones.

Mencioné antes que me había tomado un jugo en el mercado local. Este de Moquegua lo mantienen en un estado de limpieza relativamente aceptable para lo que es habitual en esta clase de lugares, cosa muy de agradecer. No sé si será resultado de una política consolidada del gobierno peruano o si se habrá impuesto en los últimos años al hilo del pánico covidiano. Estos mercados son quizá la mejor expresión de la cultura profunda de un pueblo, de su producción agrícola y de sus usos gastronómicos; idóneos para conocer las costumbres locales e incluso para tomarle el pulso al carácter de la gente, amén de resultar los lugares más baratos para comprar lo que en ellos se venda. Además, entre otras bondades, aquí rara vez se adentra el turismo. Comparado con otros mercados que visité en Chile me parece advertir que en este hay productos agrícolas más frescos y abundantes, sobre todo en lo que respecta a verduras y frutas, muy escasas en el corazón de Atacama. Salvedad hecha del plátano, que es ubicuo en toda América al sur de Méjico, predominan aquí la palta (o aguacate), seguida quizá de la papaya, el mango, la piña y la fresa; y de hecho estas son las cinco principales variedades de jugos que, a seis soles el medio litro, preparan en las juguerías. La lechuga es diez veces mejor que en España y el tomate tampoco tiene nada que envidiarle al nuestro. Hay también muchos puestos donde venden carne (ternera, cordero, alpaca y cerdo) y, cómo no, pollo, señor indiscutido de la dieta peruana, aunque su calidad sea igual de mala que en el resto del planeta. En muchos sitios anuncian “pollo de chacra”, o sea de corral, pero me imagino que a menudo serán reclamos engañosos. Veo, asimismo, bastantes pescaderías (aunque con poca variedad de especies) y puestecillos donde venden ceviche, adonde acude infinidad de gente a las horas de comer.

Por cierto que, al pasar entre los puestecillos y ver las moscas paseándose por los productos frescos, la carne expuesta directamente a los miasmas de todo el mundo, las tenderas cogiendo el dinero con las mismas manos con que manipulan la mercancía, algún que otro perro merodeando por los rincones y todo un variado elenco de descontrolados focos de infección, hasta el ciudadano menos crítico debería como mínimo preguntarse en qué medida unas mascarillas, una “distancia interpersonal de seguridad” o un aislamiento social pueden suponer alguna diferencia a la hora de prevenir la incubación y transmisión de enfermedades. Pero el masivo vaciado cerebral llevado a cabo por los poderes fácticos ha sido tan eficaz que ni ese mínimo espíritu crítico ha sobrevivido, y en estos países sigue habiendo mucha gente -sobre todo en el mercado- que persiste en el uso del nasobuco, con casos patológicos como el que ya describí en este otro post.

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Tests PCR para el Foro Económico Oriental

Traduzco aquí otro artículo de Edward Slavsquat en que nos habla de la importancia de relizarse un test PCR para asistir al Foro Económico Oriental como Dios manda.


¡NO SE TE OCURRA VENIR AL FORO ECONÓMICO ORIENTAL SIN UN TEST PCR!

Hacerlo podría poner en peligro el Desarrollo Sostenible

Foto: Satán

Has pagado con mucho gusto los 8000 $ de la entrada para asistir al Foro Económico Oriental 2023 y estás listo para mezclarte con docenas de otros sudorosos empresarios que pronto se congregarán en Vladivostok para hablar sobre desarrollar cosas de un modo ecológico. ¿Pero dónde está tu test PCR? ¿Crees que puedes pasear tranquilamente por este foro sin que te introduzcan una torunda por la nariz o por la boca? Estás muy equivocado, caballerete.

Foto: TASS

¿Acaso no sabes que el Foro Económico Oriental de Rusia -que es un foro muy importante para desarrollar en el este las Asociaciones Público-Privadas [APP] de Sberbank- sigue las directrices establecidas por la Organización mundial de la salud, que es una organización muy importante que trabaja sin cesar para salvaguardar la salud del mundo entero?

En serio: ¿acaso te has molestado siquiera en leer la web del Foro Económico Oriental antes de venir a Vladivostok para teleconectarte con Sberbank?

¿O tal vez sigues el Telegram de Aussie Cossack, donde ha dicho que Moscú está a dos pasos de abandonar la OMS, y ahora estás confuso? Lo siento mucho.

Pero los sin-test tenéis un camino para la redención: Oleg Kozhemyako, gobernador de Primorsky Krai, ha dicho a TASS que la conferencia contará con varios puestos de recogida de muestras que abrirán “desde primera hora de la mañana hasta última de la noche”. El canal estatal explica:

Las credenciales [de asistencia] no se activarán sin un test PCR negativo de un laboratorio acreditado por Rospotrebnadzor. Los participantes en la sesión plenaria deberán aportar tests adicionales.

Por lo demás, he aquí sólo una muestra de los muchos temas interesantes sobre los que podrás aprender en ese foro (pero sólo si tienes una credencial activada):

Objetivos de negocio relacionados con el clima: Los límites de las posibilidades

[…] En las condiciones actuales es mucho más difícil mantener los pasos y los esfuerzos que Rusia requiere para avanzar en la agenda climática. Es posible continuar la descarbonización con nuevos socios y la ayuda del Este y los países del Asia-Pacífico. La cooperación con China está resultando muy promisoria. ¿Qué desafíos y oportunidades, desde el punto de vista del control del carbono, acarrea a las empresas mirar hacia el este?

Moderador:

Andrey Sharonov — CEO de la Alianza-ESG Nacional

Participantes:
Irina Bakhtina — Directora de desarrollo sostenible, RUSAL
Tatiana Zavyalova — Vicepresidente para ESG, Sberbank (online)

[…]

Eso es un montón de agenda climática, sostenibilidad y ESG [siglas en inglés de Ambiental, Social, Buen gobierno] (La Aliznaz-ESG Nacional fue creada por Herman Gref, el banquero más amigable de Rusia.)

Si tienes una credencial activada también quedas invitado a asistir a una mesa redonda para discutir la creación de “puntuación social” para las empresas rusas:

El desarrollo sostenible del Estado y las empresas: Sobre quienes miran al futuro

En Rusia varias compañías ya muestran su grado de responsabilidad hacia el futuro del país, región y ciudad en la que operan, así como hacia sus trabajadores. El Gobierno está preparado para apoyar los negocios responsables. A tal fin, está elaborándose un proyecto para introducir una puntuación social de las empresas (calificación EPS).

Esta calificcaión proporciona una evaluación universal que aspira a desarrollar el nivel de fiabilidad de una empresa. Además, Rusia está desarrollando un estándar para el capital social de las compañías basado en los principios del negocio responsable.

¿Hay otros países que tengan una puntuación social para las compañías y un estándar para el capital social de las empresas? ¿Qué medidas de apoyo podrían animar a las empresas a invertir en el logro de los objetivos de desarrollo nacional de Rusia? ¿Cómo debería tenerse en cuenta la experiencia obteida por las asociaciones comerciales y las compañías líderes, como parte de la agenda ESG, a la hora de poner en práctica nuevas iniciativas?

Pero si unas Personas Muy Serias pontificando sobre la agenda ESG no son tu plato favorito, también habrá un seminario para hacer que los países BRICS sean más verdes y ecológicos. Obviamente, lo moderará alguien de Sberbank:

Desafíos globales de la Agenda verde: Test de resiliencia y un catalizador para la cooperación entre países BRICS

La consigna de la 15ª cima BRICS habida en Johanesburgo entre 22 y 24 de agosto de 2023, “BRICS y Africa: asociación para el crecimiento mutuamente acelerado, el desarrollo sostenible y la multilateralidad inclusiva” establece un nuevo vector de movimiento hacia el desarrollo sostenible de los miembros del BRICS que tienen enormes recursos y un potencial de crecimiento exponencial, pero que afrontan desafíos globales tales como diversos riesgos sociales y climáticos.

Pese al hecho de que la transición hacia un modelo de desarrollo más ecológico en los BRICS es una tarea multidimensional, hay ya una tendencia a acelerar este movimiento tanto a nivel regional como internacional. ¿Cuáles son los nuevos retos climáticos que los países BRICS tendrán que enfrentar? ¿Qué pasos están tomando dichos países para implementar la transición energética y asegurar la sostenibilidad económica? ¿Qué podemos aprender unos de otros? ¿Cómo pueden los BRICS usar las nuevas oportunidades de cooperación en el campo de la innovación verde y el desarrollo bajo en carbono? […]

Moderador:
Alexander Vedyakhin — Primer diputado presidente del Consejo ejecutivo de Sberbank

[…]

Y si necesitas aún más Sber, Victor Ushakov, el director ejecutivo del Centro Sberbank para la Industria de la Salud hablará sobre qué tipo de datos deben recogerse para proteger la salud pública:

Planificación territorial del Sistema de salud

[…] ¿Cómo podemos adecuadamente administrar los recursos y planificar la ubicación de las instalaciones de infraestructura médica? ¿Qué datos son necesarios y qué órganos del gobierno deben participar para crear un sistema óptimo que proporcione atención médica a la población?

¿Por qué el banco más amigable de Rusia tiene un Centro para la industria de la salud? ¡Ah!, creo que todos sabemos por qué.

Los debates también examinarán por qué Mussolini —¡perdón!: las APPs— pueden ayudar a desarrollar el distrito federal del Lejano Este de Rusia:

Las nuevas condiciones del desarrollo económico demandan que todos los interesados consoliden sus esfuerzos para formular un enfoque óptimo y promover la interacción de cara a abordar los objetivos estratégicos del desarrollo económico, el mercado financiero y la renovación de infraestructuras. Esto incluye tener en cuenta las oportunidades y limitaciones de las APPs.

Entre los participantes estará Anna Baginskaya, directora de administración del Centro APP de Sberbank. Desde luego, Sberbank tiene un montón de centros.

¡Nos vemos en Vladivostok!

Edward le hace una pregunta importante al chatbot del Foro Económico Oriental.
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Primeros pasos e impresiones en Perú.

Desierto entre Tacna y Moquegua

Estoy en el área común del hostal Majhu (en Tacna, Perú), un ruidoso edificio sobre la ruidosa avenida 28 de Agosto, cuyo incesante tráfico se escucha, amplificado por el eco de las paredes vacías, a través de las ventanas permanentemente abiertas. Me cuesta trabajo entender cómo a esta gente, por muy acostumbrada que esté, no le molesta tal nivel de decibelios. Por lo demás, el lugar está bien, todo nuevo, limpieza impecable y un verdadero sol de recepcionista. Si no fuese por el ruido me plantearía quedarme una segunda noche. Además, hace frío, porque el clima de Tacna -debido a su ubicación geográfica- es fresco y aquí las casas no tienen calefacción; así que me he preparado una manzanilla que he encontrado en el office, a falta de té, para entonarme un poco el cuerpo mientras escribo.

Esta mañana aún estaba en Arica (Chile), donde pasé un par de días preparando mi venida al Perú. Salí de mi alojamiento a primera hora en dirección a la terminal rodoviaria internacional (vulgo estación de autobuses), adonde llegué diez minutos más tarde en un colectivo (taxis de uso compartido por varios pasajeros), justo a tiempo para abordar un microbús que salía en ese momento hacia Perú; y apenas un cuarto de hora más tarde estábamos ya haciendo cola para cruzar la frontera, donde hubimos de esperar una hora hasta que nos tocó el turno. Por lo visto, cada día miles de chilenos de la Primera Región (Arica y Parinacota) cruzan al país vecino, sobre todo en época de vacaciones, para hacer turismo y comprar artículos por la cuarta parte del precio que pagarían en Chile. Cuando nos llegó la vez descendimos del vehículo, pasamos con relativa agilidad los controles fronterizos y tuvimos luego que esperar otra hora a que despacharan los trámites necesarios para que el bus pudiese completar su ruta. Más largo se me hizo el segundo tramo, hasta Tacna, no sólo por su mayor longitud sino porque uno de esos insufribles charlatanes, provisto de un kit “manos libres” y un potente amplificador, abordó el vehículo y durante todo el trayecto nos torturó con las virtudes medicinales, curativas y hasta espirituales de una variedad hierbas que, casualmente, él vendía. Esto del charlatán es un detalle más significativo de lo que podría parecer, pues simboliza gráficamente la transición entre dos hispanoaméricas bastante distintas: la relativamente europeizada que representa el Cono Sur y la más caótica del Caribe y Mesoamérica que se extiende desde Guatemala hasta Perú y Bolivia. Desde el instante en que ese tipo empezó a parlotear me sentí como si estuviese en Honduras o El Salvador. Tuve que recurrir a encajarme los auriculares y, a todo el volumen que daban de sí, ponerme a escuchar un programa de radio que había grabado; y aun así hube de hacer un consciente esfuerzo para centrar mi atención en el audio e ignorar el cansino y taladrante discurso que el vendedor ambulante estaba endilgando al pasaje.

Arrabales trepando por una ladera

A lo largo del trayecto entre la frontera y Tacna dos detalles llaman la atención del viajero curioso: el primero, los jóvenes olivares de irrigación en pleno desierto y, la verdad, con muy lozano aspecto que se extienden a lo largo de bastantes quilómetros a ambos lados de la carretera, junto a otras plantaciones del mismo tipo pero con unos frutales (quizá pistachos) que no supe identificar. Resulta asombroso que este desierto, debidamente regado, pueda ser fértil. El otro, los centenares o miles de casas que se alineaban, como haciendo graderío, sobre las arenosas laderas -semejantes a gigantescas dunas- del primer frente de colinas que forma la geografía de Atacama en su escalonado ascenso desde el litoral hacia la cordillera occidental; casas que forman alargados barrios aparentemente carentes de los servicios mínimos (alcantarillado, luz, agua corriente), probablemente construidos de manera ilegal o, por lo menos, alegal por vaya usted a saber qué clase de gente: ¿Indígenas amazónicos o de la cordillera que abandonan su hábitat natural? ¿Inmigrantes colombianos o venezolanos que esperan adquirir la residencia peruana? ¿Espabilados y buscavidas que, olfateando una futura recalificación de esos terrenos, pretenden adquirirlos por usucapión? Sea lo que fuere, el hecho es que las lomas que rodean o constriñen las ciudades peruanas están ocupadas por auténticos arrabales que trepan por las laderas de los cerros y conformados por miles de casas miserables, todas a medio construir, hechas a base ladrillo, bloque o adobe vistos (cuando no de materiales más frágiles y perecederos aún, como paneles de caña entretejida) y techadas -cuando lo están- con chapa de cinc. Al ver tales barrios se entiende un poco mejor por qué chilenos y argentinos tienen ese complejillo de superioridad respecto a las naciones vecinas.

Una vez en Tacna no precisé caminar más de quince minutos para llegar al hostal, que ya tenía reservado; y tras soltar la mochila fui hasta el centro de la ciudad en una “combi” (pequeñas furgonetas de transporte urbano, a 1 sol el viaje) para realizar las primeras gestiones esenciales, que como de costumbre consistieron en cambiar divisas y procurarme una tarjeta de teléfono. Ya traía soles (la moneda peruana) que había cambiado en Arica, pero quise familiarizarme con el mercado cambiario peruano. Aquí el euro es aún menos aceptado que en Chile (lo cual tiene su lógica) y el margen que establecen las casas de cambio es algo mayor, pero abundan los cambistas callejeros que, incomprensiblemente, venden los soles incluso por debajo del precio de compra. Lo del teléfono fue un poco más complicado: las tarjetas prepago están poco extendidas en Perú y suelen tener una validez de entre 24 horas y 5 días, con opciones de recarga costosas e insuficientes; así que lo suyo es conseguir una pospago. La compañía Claro, la de mayor implantación en Iberoamérica, pide en Perú un aval de dos meses por adelantado a quienes no tienen cuenta bancaria nacional. Movistar, la segunda en cuota de mercado, requería estar en posesión de un documento de identidad peruano. Sólo Bitel, un nuevo operador chino, ofrecía por fin lo que yo buscaba: una tarjeta prepago renovable por meses y con muchos gigas.

Provisto así de lo indispensable volví al hotel para comer algo por los alrededores. A apenas cincuenta metros hay un pequeño restaurante familiar donde, por la ridícula cantidad de 7 soles (4 hacen 1 euro), me han servido un menú ni muy rico ni muy abundante pero que me ha saciado el hambre para el resto del día. Consistía en una ensalada de palta (nombre que en el cono sur le dan al aguacate) que en realidad era sólo con palta, un plato combinado de hígado frito, arroz y frijoles blancos, y un vaso de chicha blanca de choclo. Me apetecía tomarme una cerveza, pero la señora no tenía más bebida que Coca-Cola y una soda amarilla llamada Inka-Cola (propiedad de la anterior multinacional, cómo no) con un aspecto nada sugestivo que los peruanos beben a todas horas.

A diferencia del estirado personal de mi último alojamiento en Chile, la gente en el Majhu es encantadora, modelo de humildad y naturalidad, desprovista de afectación. Por eso me gustaría quedarme un par de días y disfrutar de su compañía y conversación; pero el ruido de la calle me enerva. Entre otras cosas, el dueño me cuenta que la “pandemia” (el entrecomillado es mío) ha cambiado por completo la vida en el Perú: no sólo en lo relacionado con el efecto devastador sobre la economía, sino la vida en general, los hábitos y costumbres. Por ejemplo, a resultas de la campaña del pánico (este concepto es también mío) la gente dejó de salir de casa a menudo, de viajar, los horarios de autobuses se redujeron, los controles de todo tipo vinieron para quedarse, etc. El hombre me confiesa con tristeza que desde hace más de tres años ya no viaja a ninga parte (razón por la cual algunos consejos que me da para coger mañana el autobús van a resultar desfasados). Me dice que ya no pueden los viajeros abordar fuera de la terminal, ni solicitarse paradas no programadas, ni improvisar un viaje… Todas esas prácticas se han acabado, al menos como cosa habitual. Aparte, me recomienda visitar como mínimo Arequipa y Cusco, por su interés turístico; ¿pero cómo explicarle que este adjetivo no se hizo para mí? En general, la gente no percibe la diferencia entre un turista y un viajero, de modo que cualquier forastero ha de estar necesariamente interesado en ver y hacer “cosas típicas”. (Confieso, no obstante, que mi desinterés por las actividades turísticas no es simple indiferencia, sino en buena medida producto de la aprensión y la desconfianza: me cuesta trabajo dejar a un lado el recelo -aprendido durante mi crianza e interiorizado de modo indeleble en mi carácter- por que me estafen o me cobren por las cosas lo que las cosas no valen. Y este es un problema personal del que soy muy consciente aunque, por lo visto, carezco de la habilidad o las herramientas psicológicas para superarlo. Quizá por eso he desarrollado un mecanismo defensivo, que podríamos llamar autoengaño, consistente en desdeñar por principio todo lo que suene a turístico.) Me cuenta también que en la cuenca amazónica del Perú viven aún indígenas semisalvajes que huyen de la presencia de otras gentes y las miran “como algo raro”, aunque (y a partir de aquí vuelvo a hablar yo) el gobierno procura “civilizarlos” para que no escapen a ninguna de las enfermedades que el mal llamado progreso ha acarreado a la humanidad (estrés, angustia, frustración, vacío, suicidio…) y, sobre todo, para que internacionalmente no señalen al país con el dedo y lo acusen de atrasado o cosas mucho peores, como discriminatorio o racista.


Estoy ahora en Moquegua, a dos horas largas de viaje desde Tacna. En esta parte del mundo, cuando le preguntas a alguien cuán lejos está determinado lugar te responden: “A tantas horas”. Las distancias se miden en unidades de tiempo, no de longitud. Desde el local donde me encuentro -cafetería, coctelería y pizzería- se ve la Plaza de Armas, que como delatan tanto su nombre como la media docena de edificios coloniales que la flanquean es el centro del casco antiguo de la ciudad. Entre la plaza y mis ojos se interpone otro resto de ese mismo pasado colonial: una antigua reja de gruesos y ornamentados barrotes que defiende, en un plano avanzado respecto al muro, el hueco de la gran ventana hasta el suelo, cuyos abiertos cierres de madera, con cuarteles y molduras, son ciegos, sin vidrios, al modo de los postigos. Sobre mi mesa, aparte del recado de escribir, hay un té de anís y un trozo de torta (bizcocho) de chocolate. En la mesa vecina unas incas muy jovencitas ríen las gracias de sus dos también jóvenes compañeretes con agudos chillidos que hieren mis tímpanos. Al otro lado de la reja unos niños juegan a la pelota sobre el cuidado césped sin el menor respeto por las bonitas y mimadas flores que algún amoroso jardinero ha plantado en los parterres. El bronce verdoso de los bancos, las farolas, las estatuillas y la romántica fuente central, de la que no brota agua, delatan que el cobre es tan abundante en esta región como escaso el líquido elemento.

Esta mañana, aún en Tacna, salí a desayunar a un mercado cercano al hostal que me habían recomendado y, para mi sorpresa, me pareció excepcionalmente limpio para lo que es habitual en ese tipo de lugares. La recepcionista del hostal me había encaredido los jugos y fui en busca de uno. En efecto, todo un pasillo estaba dedicado a las juguerías y, eligiendo la más concurrida, me pedí uno de mango, más un café y un trozo de jugosa torta de zanahoria, que apenas me costaron 8 soles. Esta es otra de las diferencias con Chile: mientras que allí las frutas y verduras son caras, escasas y de poca calidad (los jugos naturales los hacen casi siempre con pulpa congelada), aquí abundan, están en su punto de madurez y resultan muy baratas. Disfruto curioseando por este tipo de mercados, donde puede uno encontrar casi cualquier cosa que necesite -más otras mil que no necesita y que probablemente desconoce- sin salir del recinto y, además, por cuatro perras.

Tras el desayuno no me quedaba sino hacer la mochila y encaminarme a la terminal. Era aún temprano, pero el dueño del Majhu me había dicho que tal vez ahora no saliesen muchos autobuses a Moquegua (en eso, como ya he adelantado, se equivocó) y me entró la inquietud de llegar demasiado tarde, así que a media mañana cogí mi bulto, me despedí de mis anfitriones y me fui andando hasta la estación. El viaje que me ha traído hasta donde ahora estoy, publicado ya en este otro artículo, es cronológica continuación del presente capítulo.

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BRICS y desarrollo sostenible

Hace pocas semanas Edward Slavsquat publicaba otro de sus acertados artículos (algunos de los cuales ya he venido traduciendo aquí) sobre la realidad actual rusa en todo lo relacionado con el globalismo. Este bienhumorado bloguero se dedica a demostrar con abundantes e incuestionables citas cómo -en contra de lo que algunos creíamos y muchos aún piensan- Rusia no sólo no se opone al globalismo -y ni siquiera es indiferente o neutral respecto a él-, sino que está comprometida de hoz y coz con casi todos los postulados (excepción hecha, tal vez, de la ideología LGBT) de la Agenda 2030 promovida por el Foro Económico Mundial y otras terminales de la élite que nos gobierna a todos.

El artículo, titulado “Desarrollo sostenible: ¡Es lo que anhela el BRICS!“, relaciona aquellos puntos de la Declaración de Johannesburgo II donde los miembros del grupo BRICS se declaran abiertamente entusiastas y partidarios de contribuir a la mencionada agenda.

Foto: Sergei Bobylev. TASS

Básicamente, el artículo viene a hacer un somero examen de lo que se dijo en la 15ª cima anual del BRICS (Johanesburgo, Sudáfrica) el pasado mes de agosto. Como parte de las festividades, los estados miembros firmaron la “Declaración de Johanesburgo II — BRICS y África: Asociación para el crecimiento acelerado mutuo, el desarrollo sostenible y la multilateralidad”. Los puntos que Edward destaca son los siguientes (los entrecomillados son citas textuales de la Declaración):

  • La ONU es la piedra angular del “sistema internacional”, y los miembros del BRICS se comprometen a la integral “puesta en marcha de la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible.”
  • Las “asociaciones público-privadas” ayudarán a asegurar el “desarrollo sostenible” y los BRICS están entusiasmados con el trabajo de su Grupo de trabajo para la Colaboración público-privada.
  • El FMI y la OMC son organizaciones valiosas, pero deberían ser más “inclusivas” y “no discriminatorias”.
  • “Nos compremetemos a intensificar nuestros esfuerzos de cara a mejorar nuestra capacidad colectiva para la prevención, previsión y respuesta a pandemias globales, y a reforzar nuestra capacidad para luchar colectivamente contra tales pandemias en el futuro.”
  • Los BRICS redoblarán el “desarrollo” de inyecciones.
  • A los BRICS los entusiasman la “transformación digital en la educación” y la “educación sostenible”.
  • Muchas ensaladas de palabras buenistas respecto a hacer del mundo un lugar mejor, más inclusivo y sostenible a base de colaborar con multinacionales y reforzar la gobernanza global.
  • Hay 18 referencias al “cambio climático”. El “desarrollo sostenible” se menciona 21 veces, y el acrónimo “ODS” [objetivos de desarrollo sostenible] aparece 6 veces.

Esto, en esencia, es lo mismo que promueve el G7, pero lo que hace al BRICS especial y diferente es que promete llevar a cabo una agenda globalista amigable que aspira a despachurrar tu espíritu de un “modo integrado y holístico”.

Declaración de Johanesburgo II (página 16)

Como se ve, el tema candente de la cima fue la “sostenibilidad”. Putin incluso comenzó su discurso al Foro de Negocios del BRICS expresando su esperanza en que la “comunidad empresarial” se esforzaría en “acelerar el crecimiento socioeconómico de nuestros estados y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS), y lo acabó encomiando a los BRICS por promover “la exitosa consecución de las metas de desarrollo sostenible y los objetivos fijados por las Naciones Unidas.”

Fuente: Kremlin.ru

Otro tema importante en la conferencia fue la desdolarización y el notable progreso habido para deshacerse del dólar: el Nuevo Banco del Desarrollo (NBD) del BRICS prometió aumentar la cuota de divisas locales en sus negocios y cartera de valores. Según el banco explica amablemente en su web, estas monedas locales se usarán para conseguir las metas de desarrollo sostenible.

Fuente: NBD

En la “Estrategia general” para crear un “futuro sostenible”, el NBD explica cómo sus proyectos están “alineados” con once ODS:

Dentro del amplio espectro de la infraestructura y el desarrollo sostenible, el NBD diversificó con éxito sus operaciones en una variedad de áreas clave y ODS. A finales de 2021 los proyectos del banco se alinearon principalmente con once ODS, y la mayoría de la financiación comprometida se alineó con el ODS-9 sobre Industria, innovación e infraestructura (29%), el ODS-11 sobre Ciudades y comunidades sostenibles (15%), el ODS-8 sobre Crecimiento económico y trabajo decente (14%), y el ODS-7 sobre Energía asequible y limpia (13%). Durante el mismo periodo el banco invirtió 5200 millones de dólares en financiación climática, lo que representa el 18% de las partidas acumuladas. Excluyendo los préstamos del programa de emergencia COVID-19 concedidos por el banco, a finales de 2021 la financiación climática había supuesto el 26% de las partidas acumulados del NBD, mayor que los niveles pre-pandemia de 2019.

Por último, Edward se hace eco de otro artículo en que Iurie Rosca, tras examinar cuidadosamente las 26 páginas de la mencionada declaración, recalca los pasajes más preocupantes y añade sus propios comentarios, con algunos de los cuales estoy muy de acuerdo, aunque con otros no tanto. Helos aquí:

“3. Reiteramos nuestro compromiso con el multilateralismo inclusivo y la defensa del derecho internacional, incluyendo los propósitos y principios consagrados en la Carta de la ONU como piedra angular indispensable, y con el papel central de la ONU en un sistema internacional. Así que, para ellos, la ONU es una autoridad indiscutible, aunque la gobernanza global se lleva a cabo a través de esta organización.

“5. También pedimos que se aumente el papel y la participación de las mujeres de los países más económicamente desarrollados en los diferentes niveles de responsabilidad en las organizaciones internacionales. Hacer hincapié en el papel de la mujer en la política, la sociedad, los negocios, etc., forma parte de la ideología feminista como estrategia para destruir la familia a través de la masculinización de la mujer.

“6. […] subrayamos que deben implementarse a nivel de gobernanza global, así como a nivel nacional. El término “gobernanza global” implica el ejercicio del poder mundial desde un sólo centro.

“7. Apoyamos una reforma integral de la ONU, incluido su Consejo de seguridad, con miras a hacerla más democrática, representativa, eficaz y eficiente, y a aumentar la representación de los países en desarrollo en los miembros de aquél para que pueda responder adecuadamente a los desafíos mundiales imperantes y apoyar las aspiraciones legítimas de los países emergentes y en desarrollo de África, Asia e Iberoamérica, incluidas India y Sudáfrica, para desempeñar un papel más importante en los asuntos internacionales, en particular en la ONU y su Consejo de seguridad. La “reforma de la ONU” es básicamente un cebo los líderes de esos países, pues creen que [esa reforma] escapará a la dominación de los antiguos opresores. Pero como no son los Estados, sino las entidades privadas quienes determinan la política a nivel internacional, lo más probable es que estos cambios sean sólo decorativos.

“8. Reafirmamos nuestro apoyo al sistema multilateral de comercio abierto, transparente, justo, predecible, inclusivo, equitativo, no discriminatorio y basado en reglas, siendo su núcleo la Organización Mundial del Comercio (OMC), con trato especial y diferenciado para los países menos desarrollados y en vías de desarrollo… La aceptación de la OMC como organismo regulador del comercio internacional es otra prueba de la subordinación de estos países a la estrategia globalista. Cualquier pretensión de obtener beneficios y privilegios dentro de esta organización es prueba de ingenuidad o de hipocresía.

“9. Llamamos a la necesidad de avanzar hacia el logro de un sistema de comercio agrícola justo y orientado al mercado. La agricultura vista como un agronegocio para conquistar nuevos mercados ya tiene sus campeones: Monsanto, Vanguard, Black Rock, Bill Gates, George Soros, etc. continuarán apropiándose de todas las tierras del mundo. Y las medidas proteccionistas a nivel nacional no se ven premiadas por el régimen de libre comercio y la membresía en la OMC.

“10. Apoyamos una sólida red de Seguridad financiera global con un Fondo monetario internacional (FMI) basado en cuotas y con recursos adecuados en su centro. Reconocer al FMI como una institución que tendría un papel positivo para los países significa ignorar por completo sus funciones y los efectos nocivos a que se enfrentan todas las naciones que han aceptado cooperar con él.

“13. Reconocemos la importancia de una mayor participación de las mujeres en los procesos de paz, incluida la prevención y resolución de conflictos, el mantenimiento y consolidación de la paz, y la reconstrucción y el desarrollo posteriores a los conflictos. Una vez más, la “mayor participación de las mujeres” implica su decreciente participación en la vida familiar, es decir, la feminista inversión de los roles sociales del hombre y la mujer, que son complementarios y no intercambiables.

“22. Condenamos enérgicamente el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, en cualquier momento, lugar y por quienquiera que lo cometa. Reconocemos la amenaza que emana del terrorismo, del extremismo que conduce a él y del radicalismo. La adhesión al mito de la lucha contra el terrorismo, impuesto por los globalistas después del 11-S, muestra la subordinación de estos países a la estrategia de suprimir las libertades en favor de un estado policial. El sacrificio de la libertad en favor de la seguridad es la fórmula bien conocida de esta maniobra globalista.

“25. Reafirmamos nuestro compromiso de fortalecer la cooperación internacional y nuestra colaboración contra la corrupción y de seguir aplicando los acuerdos internacionales pertinentes a este respecto, en particular la Convención de la ONU contra la corrupción. “Combatir la corrupción” es un viejo truco globalista que cubre el deseo de controlar totalmente la privacidad, las transacciones, el dinero y el movimiento de cada persona dentro de una prisión digital global.

“Asociación para un crecimiento mutuamente acelerado”. Eslogan atractivo, pero que sólo funciona en beneficio de las multinacionales, no de los estados. Sólo presupone el libre comercio, del cual se afirma que trae prosperidad a las naciones pero que únicamente beneficia a los tiburones económicos transfronterizos.

“30. Reafirmamos la importancia de que el G20 continúe desempeñando el papel de primer foro multilateral en el campo de la cooperación económica y financiera internacional que comprende mercados desarrollados y emergentes y países en desarrollo donde las principales economías buscan conjuntamente soluciones a los desafíos globales. Reconocer el papel de liderazgo del G20 significa condenar a todos los países del mundo a un eterno vasallaje y promover el colonialismo económico como norma en las relaciones internacionales. Aquí no son los estados, sino las entidades privadas quienes representan a los colonizadores mundiales.

“31. Reconocemos el importante papel de los países BRICS, que trabajan juntos para hacer frente a los riesgos y desafíos de la economía mundial, en el logro de la recuperación global y el desarrollo sostenible. Reafirmamos nuestro compromiso de mejorar la coordinación de las políticas macroeconómicas, profundizar en la cooperación económica y trabajar para lograr una recuperación sólida, sostenible, equilibrada e inclusiva. Enfatizamos la importancia de implementar continuamente la Estrategia para la Asociación económica BRICS 2025 en todas las vías ministeriales y grupos de trabajo relevantes. Buscaremos soluciones para acelerar la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible. La Agenda 2030 merece ser leída y releída con lápiz en mano. Quienes se someten a ella condenan a sus propios pueblos a la muerte y la esclavitud.

“33. Reconocemos: [a] el dinamismo de la economía digital para permitir el crecimiento económico mundial, [b] el papel positivo que pueden desempeñar el comercio y la inversión en la promoción del desarrollo sostenible, la industrialización nacional y regional y la transición hacia modalidades ecológicas de consumo y producción, [c] los desafíos que enfrenta el desarrollo del comercio y la inversión en la era digital, [d] que los miembros del BRICS se encuentran en diferentes niveles de desarrollo digital, y [e] la necesidad de abordar los desafíos respectivos, incluidas las diversas brechas digitales. La “economía digital” significa la muerte del Estado y de la economía productiva basada en la industria, el “capitalismo de vigilancia”, el uso masivo de la IA [inteligencia artificial] y también una gran masa de desempleados. Bajo las condiciones de la revolución tecnológica los trabajadores se hacen innecesarios. Por lo tanto, la masa de desempleados, “comedores inútiles”, debe ser sometida a despoblación y los supervivientes deben mantenerse bajo control mediante la “sopa boba“, según la receta de Zbigniew Brzezinski.

“36. Nos comprometemos a fortalecer la cooperación intra-BRICS para intensificar la Asociación BRICS sobre la Nueva revolución industrial (PartNIR) y a crear nuevas oportunidades para acelerar el desarrollo industrial… Reiteramos nuestro compromiso de continuar el debate sobre la cooperación de BCIC [?] con la ONUDI para apoyar conjuntamente el desarrollo de habilidades de la Industria 4.0 entre los países BRICS y promover asociaciones y una mayor productividad en la NIR. Esperamos con interés la cooperación con la ONUDI y solicitamos al Grupo asesor PartNIR que se coordine con la ONUDI. Este párrafo muestra unívocamente que los países BRICS están totalmente subyugados por el FEM y sujetos a la misma “revolución tecnológica globalista” predicada por Klaus Schwabb, Yuval Noah Harrari y otros exponentes de la élite global. Según sus explicaciones: La idea de la “fusión entre los mundos digital, biológico y físico” se refiere a la perfecta integración de la tecnología, la biología y los objetos físicos. Esta integración es posible gracias al Internet de las Cosas (IoT), la IA y otras tecnologías avanzadas. Por lo tanto, ¡bienvenido al futuro distópico! ¡Las puertas del infierno están abiertas! Puedes entrar bajo el letrero triunfal del BRICS.

“38. Reiteramos el compromiso de promover el empleo para el desarrollo sostenible, incluido el desarrollo de habilidades para garantizar una recuperación resiliente, empleo con perspectiva de género y políticas de protección social, incluidos los derechos de los trabajadores. Por lo tanto, todo está orientado a hacer realidad los planes del “partido único de globalistas” para el desarrollo sostenible, incluida la teoría de género como parte de esta estrategia. Te recordamos que la teoría de género lanza el desafío de que las personas nacen sin ninguna identidad sexual natal, masculina o femenina. Afirma que nacemos neutros, sin pertenecer a ninguno de los dos “géneros”. Según esta teoría, el género es un constructo social, el cual es opcional y podría estar sujeto a infinitos cambios en el libre albedrío de cada individuo. ¡Así que bienvenidos al Universo Satanista de la Transexualidad! Habéis llegado hasta aquí a través de las puertas del BRICS.

“39. Reconocemos la necesidad urgente de recuperar la industria turística y la importancia de aumentar el turismo mutuo y trabajaremos para fortalecer aún más la Alianza BRICS para el Turismo verde para promover medidas que puedan dar forma a un sector turístico más resiliente, sostenible e inclusivo. Hasta esta atracción alienante del mundo actual que es el turismo se enmarca en la fórmula procustiana de la “economía verde”, basada en el mito del “calentamiento global”, que sirve de pretexto a todo el Gran Reinicio.

“41. Acordamos continuar profundizando la cooperación en materia de competencia entre los países BRICS y crear un entorno de mercado de competencia leal para la cooperación económica y el comercial internacional. He aquí otro punto que atestigua la religión del neoliberalismo globalista, sin fronteras estatales, sin barreras aduaneras, que asegura el dominio total y totalitario de las multinacionales.

“42. Acordamos mejorar el diálogo y la cooperación en materia de derechos de propiedad intelectual [IPR] a través del Mecanismo BRICS de cooperación IPR (IPRCM). Al celebrar un decenio de cooperación de los jefes de las Oficinas de propiedad intelectual, acogemos con beneplácito la alineación de su plan de trabajo con los ODS. La subordinación de los países BRICS a las reglas de la “propiedad intelectual” los condena al subdesarrollo crónico y a la dependencia total de los grandes actores del capitalismo corporativo.

“49. Continuamos apoyando la labor del Grupo de trabajo sobre Asociaciones público-privadas (APP) e infraestructura para compartir conocimientos, buenas prácticas y enseñanzas sobre el efectivo desarrollo y entrega de infraestructura en beneficio de todos los países miembros. Las APP representan una forma de subyugación de los Estados por parte de las corporaciones.

“52. Reafirmamos el llamamiento a implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible en sus tres dimensiones: económica, social y medioambiental de manera equilibrada e integrada movilizando los medios necesarios para llevar a cabo la Agenda 2030. Una vez más, los estados BRICS como conchas vacías del imperio mundial extraterritorial al servicio de los globalistas.

“53. Reconocemos la importancia de aplicar los ODS de manera integrada y holística, entre otras cosas mediante la erradicación de la pobreza y la lucha contra el cambio climático, al tiempo que promovemos el uso ecológico de la tierra y la gestión del agua, la conservación de la diversidad biológica y el uso sostenible de sus componentes y la biodiversidad, así como la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos, incluido el acceso adecuado a éstos. Como sabemos, los ODS (17 en total) son una especie de “mandamientos divinos” de la antirreligión globalista-satánica, asumidos con total obediencia por los títeres de los países BRICS.

“56. Volvemos a enfatizar la importancia de implementar la Convención marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y su Acuerdo de París y el principio de Responsabilidades comunes pero diferenciadas y Capacidades respectivas (CBDR-RC), mejorar la transición a tecnología climática de bajo costo y el aumento de la capacidad, y movilizar nuevos recursos financieros asequibles, adecuados y oportunamente entregados para proyectos sostenibles. Estamos de acuerdo en que es necesario defender, promover y fortalecer la respuesta multilateral al cambio climático y trabajar juntos para que tenga éxito la la 28ª Conferencia de las partes de la Convención marco de la ONU sobre el Cambio climático (COP28 de la CMNUCC). Los sirvientes globalistas dentro de los BRICS han asumido totalmente el Mito del Cambio climático. En los párrafos 57, 58, 59, 60, 61, 62, 63 se expone en forma muy detallada la misma historia del cambio climático. Sin duda, son parte del juego globalista. Y somos víctimas de su abierta conspiración.

“64. Nos comprometemos a intensificar nuestros esfuerzos para mejorar nuestra capacidad colectiva de prevención, preparación y respuesta ante pandemias mundiales, y fortalecer nuestra capacidad para combatir colectivamente cualquier pandemia de este tipo en el futuro. En este sentido, consideramos importante continuar nuestro apoyo al Centro virtual de Investigación y desarrollo de vacunas de los BRICS. Esperamos con interés la celebración de la Reunión de alto nivel sobre Prevención, preparación y respuesta ante pandemias que se celebrará el 20 de septiembre de 2023 en la Asamblea general de la ONU y pedimos un resultado que movilice la voluntad política y el liderazgo continuo en este asunto. Durante los últimos tres años nos hemos convencido de que en todos los países BRICS está promoviéndose el siniestro engaño del Covid-19. Siguen siendo parte de la despoblación, la modificación genética y la monitorización de todos los humanos. Nihil novi. Sólo tenemos que abrir los ojos a la realidad a nuestro alrededor y abandonar las ilusiones y el autoengaño. El párrafo 65 contiene la misma adoración de la religión del vacunismo. Pese a toda las sorprendentes pruebas científicas sobre la fatal nocividad de las falsas vacunas, los países BRICS imponen abusivamente la medida del terrorismo de Estado. Estos países “rebeldes” también siguen la estrategia de esclavizar a la humanidad bajo pretextos médicos según las prescripciones de la OMS.

“78. Reconocemos el papel fundamental de las mujeres en el desarrollo económico y encomiamos la Alianza empresarial de mujeres de los BRICS. Reconocemos que el espíritu empresarial inclusivo y el acceso a la financiación para las mujeres facilitarían su participación en iniciativas empresariales, innovación y economía digital. Damos la bienvenida a las iniciativas que mejorarán la productividad agrícola y el acceso a la tierra, la tecnología y los mercados para las agricultoras. Una vez más, la herencia del clan Rockefeller que inventó e impuso la ideología del feminismo representa el valor central para la alianza de los gigantes demográficos y territoriales pero enanos geopolíticos que son los BRICS.”

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Lardo trémulo

Llego a la “terminal terrestre” de Tacna con tiempo sobrado: aunque hay tres o cuatro empresas que viajan a Moquegua, el próximo autobús no sale hasta dentro de hora y media, así que, una vez comprado el boleto, me toca hacer tiempo como pueda. La estación es grande, pero tiene poca vida y ofrece escasas oportunidades para engañar al aburrimiento. Como además he perdido hace unos días el libro que venía leyendo no me queda mejor opción que sentarme en un restaurante, pedir una infusión de coca y ponerme a escribir un rato.

“Terminal terrestre”, pienso. A menudo me pregunto por la razón de los nombres que dan en Hispanoamérica a las cosas más sencillas. ¿Por qué no “estación de autobuses”, que es preciso e inequívoco? Terrestre no especifica mucho: sólo se opone a marítima y aérea, y puede no tener nada que ver con el transporte de viajeros; una empresa de logística de mercancías, por ejemplo, puede tener terminales terrestres. Por otro lado, tampoco termial es la palabra más adecuada, pues con frecuencia los autobuses no terminan (o comienzan) su recorrido en ella, sino que hacen parada y continúan viaje. Pero si esta expresión es pobre, mucho peor es la que utilizan en Chile, donde les dan el cursi nombre, rozando la pedantería, de “terminal rodoviaria”. ¡Dios mío! Rodoviario, amén de ser una palabra inventada que no figura en el diccionario de la lengua española, intuitivamente suena más a ferrocarril, que es transporte rodado por vías. ¿A quién se le ocurren esos términos? Parece como si los distintos países hispanoamericanos estuviesen compitiendo por ver quién es más… imaginativo (dicho sea compasivamente).

Mientras estoy enfrascado en estos ociosos pensamientos el café y el jugo que he tomado para desayunar han hecho su efecto, y me veo precisado de visitar dos veces los aseos, que por tratarse de “SERVICIOS HIGIÉNICOS” son de pago, como es corriente en Perú. Éste es otro de esos terminejos tan pretenciosos como incorrectos. Higiénico significa “perteneciente o relativo a la higiene”, que dudo mucho que sea a lo que esta gente se refiere. O bien se trata de una redundancia o, más verosímilmente, querrían decir higienizados; lo cual, de todas formas, tampoco es cierto la mayoría de las veces, ya que como mucho suelen estar aseados. En cualquier caso, como nadie puede esperar encontrar unos baños con el rótulo “SERVICIOS NO HIGIÉNICOS”, se puede asumir sin temor a equivocarse que, a efectos prácticos, los retretes públicos siempre son de pago en Perú, pues basta colocarles el apodo “higiénicos” para justificar la tarifa. De todos modos no me quejo: a cambio de los ridículos 50 céntimos que cuestan se adquiere el derecho a una generosa tira de papel higiénico (este sí) y… bueno, al menos están limpios.

Cuando por fin mi autobús se estaciona -con retraso- en el andén, al ir a abordar me entero de que tengo que pagar dos soles extra por el uso de la… ¿cómo es..? terminal terrestre. Se trata de la tasa de embarque, otro invento para exprimir aún más a la pobre población peruana so pretexto de utilizar una infraestructura municipal que ya ha sufragado sobradamente con sus impuestos. La abono en una pequeña cabina medio invisible entre las tiendas y los mostradores de las compañías, pero aún me falta por pasar otro control: a pie de pista -como quien dice- han levantado, bajo una sombrilla junto a la portezuela del autobús, un stand volante consistente en una mesa alta, una señorita con la lista de viajeros y una cámara de vídeo. Supongo que esto viene a hacer las veces de “puerta de embarque”, como en los aeropuertos (¿o los llaman “terminales aéreas”?), para comprobar que el billete coincide con la identidad del pasajero; o viceversa: no lo tengo muy claro. Menos mal que en esta ocasión no he dado un nombre inventado al comprar el boleto, porque me habría quedado en tierra.

Huelga decir que estas pejigueras me parecen fuera de lugar, especialmente en un país más bien caótico como es Perú; hecho este último, por cierto, que queda demostrado cuando, según el conductor hace la maniobra de salida y se dirige ya a las puertas del recinto, surge de nadie sabe dónde un tipo grande y muy craso, la tripa derramándosele en tres cuartos de circunferencia por fuera del cinturón, la cara mojada por el sudor, la doble papada oscilando, a cada paso, al ritmo del resto de sus excesos adiposos corporales, un aire mongoloide en los rasgos y pidiendo a voces que lo dejen subir, mientras agita en la mano una tira de papel, presumiblemente su billete. Ese hombre no ha sido controlado en puerta de embarque alguna, y puede que tampoco haya pagado la tasa del terminal.

Y aunque conductor y copiloto parecen dispuestos a pasar olímpicamente de él, él parece aún más dispuesto a no darse por vencido tan fácilmente, y trota a pasitos cortos junto al morro del autobús, estremeciendo su lardo trémulo, el equipaje en una mano, el boleto en la otra, el grito en los labios, la expresión de malas pulgas asomando sin disimulo tras sus facciones bobaliconas. Y al ver que salimos ya del recinto y él no ha conseguido subir aún, se planta delante del parabrisas, con un par, resuelto a subirse por sus cojones y sordo a las explicaciones del copiloto, que le dice que tienen prohibido admitir viajeros una vez cerrado el rol (vamos, igual que en los aviones), y ya no digamos fuera de la estación y con el bus en marcha. Aun así, el porfiado obeso mórbido consigue sacarle al chófer el compromiso de dejarlo embarcar en determinado punto fuera de la ciudad, a donde en seguida se dirige llenando un taxi que por allí planea como carroñera al olfato de la muerte.

A todo esto, yo no he sido muy afortunado: me ha tocado sentarme junto a otro gordo, considerablemente menos fofo que el anterior pero por eso mismo menos elástico, que apenas me permite ocupar el asiento al que creo tener derecho. Es un hombre de mi estatura pero el doble que yo en el grosor de tronco y extremidades, algo macizo, que pese a la barrera del apoyabrazos intermedio, forzosamente invade parte de mi sitio. Va totalmente enfrascado en su selular y parece -o lo simula- no darse cuenta de la molestia que su obesidad le causa al vecino, o sea a mí. Esta clase de gente, creo yo, adquiere el hábito de aislarse y desentenderse del mundo que los rodea quizá como mecanismo (consciente o no) para no darse por enterados de los trastornos que sus gorduras acarrean al prójimo.

Este detalle, por cierto, me hace advertir que en Chile apenas he visto gente con sobrepeso: o bien la herencia mapuche es menos propensa a engordar que la quechua, o bien el Estado chileno se ocupa mejor de que sus ciudadanos se cuiden más; sin descartar una tercera posibilidad, y es que allí los precios son tan absurdamente caros que tal vez la gente no tenga ni para comer. El caso es que las leyes de Murphy han querido que me toque junto al tío más gordo que viaja en el autobús, por lo que, nada más abandonar la estación -y tras cerciorarme de que ya no hay paradas intermedias donde puedan abordar otros viajeros- me mudo a otro asiento solitario.

Pero no he tenido en cuenta que el hombre-tocino, paradigma del tesón, a bordo del taxi ha logrado interceptar la trayectoria del autobús en las afueras de Tacna. El conductor, leal al compromiso adquirido, se detiene y lo deja embarcar. Se me ocurre que, a ojos de un observador externo, debe de ser cómica mi expresión de terror al ver avanzar por el pasillo a ese hombre, no ya el doble sino el triple que yo en volumen, abriéndose camino entre los respaldos, con dificultad, hacia donde yo me he acomodado escapando de mi propio gordo.

Por milagro, aún queda otra pareja de asientos vacíos junto al mío y en ellos rinde el gigante sus grasas, ocupando ambos sitios, reclinándose hacia atrás con peligro de rotura del respaldo y espatarrándose cuan alto es. El sudor le resbala copiosamente papadas abajo y moja la parte superior de su camisa, mientras bajo las sueltas faldas de ésta asoma, desbordada, la tripa en derredor. ¡Qué sujeto más repugnante! Menos mal que voy junto a la ventanilla opuesta y ligeramente avanzado, de modo que me basta un pequeño giro axial para no tener que ver a semejante adefesio. Con el mismo pueril instinto del durmiente que, recién despertado de una pesadilla, se tapa no obstante la cabeza con la sábana para protegerse de la amenaza que, ya en la vigilia, pudiera aún suponer el peligro onírico del que acaba de escapar, me concentro todo lo que puedo en contemplar el paisaje para tratar de ahuyentar de mi cabeza la espantosa visión recién vivida y olvidarme de la turbadora presencia que aún oscila ahí, apenas a una yarda de distancia…

Capítulo siguiente

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Aprobada la ley sobre el rublo digital

(Fuente)

Recupero aquí este artículo de Riley Waggaman, publicado el 12 de julio, sobre el aterrizaje jurídico del rublo digital.

El día anterior, 11 de julio, la Duma Estatal de la Federación Rusa (o sea, el Parlamento) daba su bendición oficial al token digital programable del Banco de Rusia. A partir de entonces, gracias a páginas y páginas de jerigonza legal, conceptos seguros (ahora todo es siempre muy seguro) y prácticos tales como “plataforma del rublo digital”, “participante en la plataforma del rublo digital”, así como “usuario de la plataforma del rublo digital” y “cuenta (cartera, wallet) digital” tienen ya definiciones precisas. La legislación aprobada, que entra en vigor el 1 de agosto, designa al Banco de Rusia como operador único de dicha plataforma y como responsable de todos los aspectos de la MDBC rusa, incluyendo la funcionalidad, la seguridad y la “adecuada contabilidad” de las transacciones.

Interfax proporcionó algunos detalles más sobre qué incluía la redacción definitiva de la ley:

  • Está prohibido abonar intereses y transferir dinero (ordinario, entiendo) a cuentas en rublos digitales, así como abrir cuentas conjuntas (con más de un titular) en rublos digitales.
  • El banco central tiene derecho a bloquear determinada transacción si sospecha que está llevándose a cabo sin el consentimiento del cliente. En este caso, el regulador informará al banco o al cliente de la posibilidad de repetir la misma orden, y si el banco central recibe esta confirmación estará obligado a autorizarla.
  • El Banco de Rusia podrá llegar a acuerdos con otros operadores de MDBC (o sea, otros bancos centrales) no sólo de un estado extranjero, sino también de una agrupación de ellos.

Por cierto: el informe de Interfax también incluía un interesante comentario de un miembro de la presidencia del Banco de Rusia, Olga Skorobogatova, entusiasmada con la posibilidad de crear no sólo MDBCs nacionales sino “para un espacio internacional”. ¡Y aún hay papanatas asfixiados que dicen que las MDBC pueden socavar lo poco que queda de soberanía nacional!

La ley también allana el camino para un proyecto multi-fase destinado a integrar el rublo digital en la economía rusa.

RBC explicaba:

Como se indica en […] la web del Banco de Rusia, [la MDBC se introducirá] en etapas: “Primero es necesario realizar una experiencia piloto con rublos digitales de clientes reales en la que se lleven a cabo sin problemas operaciones sencillas con los bancos (abrir y cerrar carteras digitales, transferir rublos digitales entre clientes, pago de compras y servicios con código QR). Después se ampliará el número de operaciones. […] La decisión de ir aumentando la operatividad del rublo digital se tomará según los resultados de las etapas anteriores y teniendo en cuenta las valoraciones que hagan los participantes.”

Un representante de VTB le dijo a RBC que las pruebas se harán entre “amigos y familiares” de un pequeño círculo de clientes y empleados bancarios. Según Alexei Matveev, jefe del departamento para desarrollo de pagos de Alfa Bank, los bancos probarán todas las operaciones principales: registrar y abrir una cartera, ponerle saldo, traspasar fondos de una cartera digital a una cuenta digital, transferencias entre clientes, así como pagos y transacciones automáticas.

No vale la pena hacer perder tiempo al lector explicándole por qué el rublo digital no se diferencia en nada del euro digital, el peso digital o cualquier otro desalentador token digital que su gobierno esté tramando en ese momento. Es cierto que los más venerados intelectos de internet han hecho valientes intentos de presentar el rublo digital como una moneda extremadamente friendly y benigna con la que Rusia podrá burlar las sanciones económicas impuestas por Occidente y proteger su soberanía; pero, por desgracia, estos Muy Serios Expertos están seriamente mal informados.

Para finalizar, es importante hacer notar que la llegada oficial del rublo digital, su adquisición de status legal formal, es un notición; que esa MDBC ha venido -muy probablemente- para quedarse; que la ratificación de dicha ley, para bien o para mal (probablemente lo segundo, pero nunca se sabe) ha sido un acontecimiento histórico; y sin embargo… ¡no ha tenido cobertura mediática!

24 horas después de ocurrido tan trascendental evento, RT.com, la principal fuente de noticias sobre Rusia para el extranjero, aún no había publicado nada. Resulta difícil de creer que Edward Slavsquat sea la única página en internet en inglés que considera que la adopción de una moneda digital de banco central por parte de Rusia merece una noticia. Últimamente el público parece bastante interesado en Rusia, y también en las MDBCs, pero por alguna razón al juntar ambas cosas sólo se escucha el sonido de los grillos…

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¿Qué es “globohomo”?

(Fuente)

De un tiempo a esta parte me sale al paso con frecuencia, en determinados círculos informativos, una palabra cuyo significado no es demasiado intuitivo: “globohomo”. Es una suerte de “neologismo universal”, de creación artificial, que no pertenece a ningún idioma (aunque es razonable suponer que, como suele ocurrir con estas palabras, habrá surgido en la esfera angloamericana). Al tiempo de escribir este artículo no hay aún, extrañamente, una entrada para globohomo en la Wiki, y no he encontrado ni una sola página web en español donde se explique su significado, pese a que la palabreja de marras data de hace como poco cinco años.

Ofrezco en primer lugar, para quien no necesite conocer una explicación más detallada, la definición que aparece en Urbandictionary.com:

globohomo: (sustantivo, úsase también como adjetivo) Compuesto léxico de “global” (o “globalista”) y “homosexual.” Se usa sarcásticamente para denotar la filosofía predominante patrocinada por la élite económica occidental, formalmente conocida como “neoliberalismo”, que combina el capitalismo implacable de las multinacionales con una fachada de políticas social-liberales.

El objetivo final de globohomo es acabar con toda identidad nacional, étnica, racial y sexual, quedando una masa de desmoralizados ciudadanos que trabajan en un almacén de Amazon por 10 €/hora mientras un pequeño grupo de billonarios los gobierna a todos. Una turbadora visión de globohomo podría ser la que ofrece Aldous Huxley en su novela Un mundo feliz.

Aunque usado a menudo por la derecha alternativa, la naturaleza del término no es exclusivamente conservadora ni necesariamente anti-homosexual. Teniendo en cuenta que el marxismo surgió como respuesta a la explotación de la clase trabajadora, un director ejecutivo con un discurso izquierdoso pero que gana doscientas veces lo que sus empleados es una tremenda ironía.

Ejemplo de uso:

Ciudadano A: “¿Has visto el anuncio de Coca-Cola en que aparece una pareja de hombres criando a un bebé? Me alegro de que por fin las empresas apoyen causas justas.”
Ciudadano B: “Esa es la misma empresa que usó paramilitares para asesinar sindicalistas en su planta embotelladora. No es más que propaganda globohomo.”


Para intentar comprender mejor esta palabra, veamos cómo la han acuñado; para lo cual voy a basarme libremente en este artículo.

La combinación de los dos elementos que componen el vocablo globohomo adquiere un significado propio, independiente de ellos. Lo usan sobre todo los conservadores más críticos, y casi siempre en tono despectivo.

En su concepción más siniestra, globohomo es una degeneración global promovida por los medios de comunicación colectivos y encauzada a glorificar el materialismo y el consumo sin sentido, destruyendo los lazos sociales existentes y sustituyéndolos por beneficios materiales o simple placer sensual. La sociedad hacia la que se encauzan los esfuerzos del programa globohomo se asemejaría, en versión universal, a la descrita por Aldous Huxley en Un mundo feliz, donde postulaba una población felizmente sometida en masa mediante la satisfacción de todos sus anhelos animales básicos. Se trata, pues, de un curioso y tenebroso experimento social; pero ¿qué globalista no sueña con jugar a ser Dios?

La primera mitad, ‘globo’, hace referencia al globalismo y nos indica que estamos ante un fenómeno, o más bien una estrategia, puesta en marcha por los poderes globalistas y que, en consecuencia, aspira a alcanzar todos los rincones del planeta. En este sentido, la idea es eliminar las culturas locales a todos los niveles: nacional, regional, de comunidad y -sobre todo- familiar. Cualquier vínculo cultural preexistente que dé al individuo sentido de unidad y pertenencia a un grupo social y que confiera cohesión a éste supone un obstáculo para la expansión de la “ideología” que el globalismo quiere imponer, y por consiguiente debe ser erradicado o, al menos, debilitado al máximo. El individuo que se siente seguro y respaldado por su comunidad, que se mueve con confianza en su propio medio y que cree en determinados principios y valores bien asentados (por muy infundados o supersticiosos que sean, como las religiones) es mucho más difícil de manipular, de convencer o de “convertir” a la nueva religión globalista. Por eso el ideal es crear el máximo número de ciudadanos desarraigados y desamparados, que se sientan huérfanos, a fin de ofrecerles luego la -por supuesto falaz- tabla de salvación de “pertenencia a la comunidad global”; comunidad que, a la hora de la verdad, no es más que un mundo de consumidores en masa que encargan comida basura por Amazon mientras ven series basura por Netflix.

Pese a que en general son los herederos ideológicos de las izquierdas tradicionales quienes unánimemente se han alineado con el globalismo (la razón de lo cual podría ser la desaparición de la clase proletaria, que al dejar a las izquierdas sin causa a la que apoyar hizo que éstas sustituyeran la opresión capitalista por la heteropatriarcal, la racial o la neocolonial, y ahora defienden todo el programa que les ofrece el globalismo), éste está promovido por representantes del capitalismo más arquetípico, que son además, en realidad, enemigos de las clases trabajadoras y más humildes; en otras palabras: por la banca e instituciones financieras internacionales, las cuales, en su insaciable avidez por la riqueza y el poder (por muy tópico que pueda sonar, esto sigue siendo cierto) necesitan un constante abaratamiento de la mano de obra; lo cual, vía inmigración indiscriminada y deslocalización de la industria durante los últimos treinta años, ha causado en Occidente una dramática reducción de dicha clase trabajadora.

La segunda mitad del palabro, ‘homo’, hace referencia a la homosexualidad, aunque en su sentido más lato: no se limita sólo a ella, sino que incluye todas aquellas desviaciones, inclinaciones o conductas sexuales que de un modo u otro supongan rechazo o imposibilidad de tener descendencia y fundar una familia. Al ser el elemento básico y esencial de toda estructura social, la familia es también el último y más duro reducto con capacidad para oponerse al globalismo y a su pretendido adoctrinar a las masas en nuevas ideologías. Por eso la función esencial de este componente ‘homo’ es fomentar comportamientos y actitudes incompatibles con una familia tradicional “sana”, induciendo al individuo a no crear una o a desestructurar la que ya tenga.

En este aspecto, quizá el ejemplo más obvio de globohomo en acción sea el invento y popularización forzada de la moda de auto-identificarse como un “trans” de cualquier tipo. La presión mediática colectiva ha inducido a millones de jóvenes en el mundo a plantearse que ellos “también” podrían ser “realmente” del sexo opuesto al de su nacimiento. Esta transexualidad se promociona intensamente a causa de su enorme potencial destructivo, ya que todo joven que “decide” que es una mujer tiene bastantes menos probabilidades de fundar una familia (no digamos ya una saludable) y bastantes más de perjudicar a la suya a causa de los disgustos que -posiblemente- ocasione a sus hermanos, padres y abuelos.

En consecuencia, y como es lógico, casi toda la tribu de quienes tienen algún tipo de disfunción psico-sexual se encuentra o bien entre los coadyuvadores a globohomo, o entre sus aplaudidores; pero, curiosamente, no entre sus creadores: ellos, las élites globalistas, suelen tener familias bastante sanas y, no infrecuentemente, numerosas. ‘Homo’ es para el populacho, no para ellos.

Al mismo tiempo, la estrategia globohomo pone enorme énfasis en otorgar el derecho legal (ex novo si es preciso) a cosas que nadie habría creído necesarias de no haber sido previamente convencido (como casarse con otro hombre, lo cual ni siquiera se les había ocurrido a los auténticos homosexuales), es decir, a cosas que la gente ni pide ni precisa, en tanto que procura deslegitimar o presentar como “retrógradas” y “reaccionarias” actitudes o aspiraciones que toda persona normal solía hacer y querer hasta hace sólo unas décadas, como por ejemplo sacar adelante a una familia con un único salario. Los medios de comunicación colectivos llevan lustros trabajando de manera incesante para crear en nosotros la impresión de que la vida es ahora mejor de lo que fue nunca antes (gracias a que ¡por fin! hemos superado el azote de la homofobia), cuando la realidad es que, en general, el “bienestar autopercibido” está disminuyendo.

Es relevante mencionar que otra de las estrategias globohomo claves son sus decididas iniciativas en apoyo y promoción de las políticas de incremento de la inmigración africana, musulmana e iberoamericana (siempre, claro está, bajo el lenitivo epígrafe de “refugiados”, que toca mucho mejor la fibra sensible de la población objeto), pues dicha masa humana tiene la doble virtud de aumentar el suministro de mano de obra barata y socavar los consolidados lazos naturales de solidaridad preexistentes a nivel nacional o regional.

De todo lo anterior se sigue, por otra parte, que el movimiento globohomo es profunda y manifiestamente anti-espiritual, como evidencian tanto la insaciable avaricia y el fetichismo consumista del capitalismo moderno que lo impulsa, como la fijación hedonista con la pedestre búsqueda del orgasmo que fomenta. Esta obsesión con los genitales, lo material y lo superficial, junto al desprecio por la búsqueda y el conocimiento espirituales, son patrones mentales directa o indirectamente asociados, entre otras cosas; a una característica común: el terror a la muerte, típico -aunque no exclusivo- de las personas sin fe.

Globohomo tiene, además, las propiedades de un cáncer, de modo que una vez aparece tiende a expandirse por sí solo hacia el espacio cultural, destruyendo la auténtica diversidad que quedaba (que aún queda) y sustituyéndola por una Disneylandia colectiva para beneficio económico y perpetuación -mediante el control social- del satu quo de sus creadores: una clase supranacional que, por definición, carece de lealtad hacia nación ni estado alguno. La creciente preponderancia de este fenómeno es una de las principales causas por las que muchas personas en todo Occidente sienten que su calidad de vida está disminuyendo a pesar del evidente progreso material y tecnológico de nuestras sociedades.

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Crónica parcial de la guerra en Ucrania

En mi afán por contribuir a que los hispanohablantes estén algo mejor informados sobre lo que sucede en Ucrania, he seleccionado para traducir este artículo de Rolo Slavskiy, escrito a finales de marzo de 2023, en el que intenta hacer una narración -desde su razonablemente informado punto de vista- del conflicto hasta esa fecha. Espero que sea una buena referencia para entender mejor la realidad.

Helo aquí (los destacados en negrita son míos):


Una crónica de la guerra civil eslava hasta ahora

Por favor compártelo con los 5D y exígeles que dejen de mentir

[El término 5D es un elemento ubicuo en los argumentos y razonamientos de Rolo. Con él se refiere -despectivamente- a todos aquellos que repiten o se creen la versión propagandística del Kremlin o, más en general, a quienes idealizan a Rusia y/o a Putin, situándolos en las antípodas del imperialismo EUSA-OTAN — N. del T.]

Debo manifestar desde un principio mis sesgos como analista. Soy pro-ruso en el sentido de que estoy a favor de la unidad política de los eslavos orientales y de su incorporación a la Federación Rusa por razón de una sangre, una cultura y una historia compartidas. Siempre he sido pro-Putin, pero más que nada a falta de mejor opción. Creo que los indicios apuntan a un esfuerzo conjunto por parte de Ucrania y los neoconservadores occidentales para provocar y prolongar un derramamiento de sangre fratricida en las Tierras Eslavas. En mi opinión, este esfuerzo está siendo muy exitoso, ya que al conflicto no se le ve un final y Ucrania será ahora un “Israel” armado y hostil en las fronteras de Rusia para el futuro predecible.

Lo que sigue es un resumen de los acontecimientos clave, hasta ahora, de la guerra civil eslava en curso.

La pre-guerra

Es imposible no mencionar el contexto en el que empezaron (parcialmente) las hostilidades entre Ucrania y la OTAN y Rusia. Como ya sabe casi todo el mundo, la OTAN venía siguiendo una política de continua expansión hacia territorio post-soviético al tiempo que abogaba abiertamente por un cambio de régimen en Moscú, Kiev, Minsk y otros países. Además, en el Donbass ya venía humeando una guerra civil atenuada desde hacía ocho años. Para cuando Zelensky llegó y empezó a hablar sin tapujos sobre la posibilidad de que Kiev adquiriese armas nucleares, ya estaba montado el escenario para un duelo de algún tipo con Rusia.

Aun así, a muchos analistas -incluido yo mismo- nos cogió de sorpresa el inicio de la operación militar especial (OME); lo cual no debe extrañar a nadie, pues parece que incluso muchos altos dirigentes del Kremlin tampoco estaban al tanto. Y, de hecho, a día de hoy seguimos en realidad sin saber cuál era la verdadera razón de la OME.

Por ejemplo Sergei Lavrov, ministro de asuntos exteriores, había dicho anteriormente que sería impensable que Rusia iniciara una invasión sobre un país vecino, desdeñando tales acusaciones como un libelo que Occidente arrojaba sobre Rusia. Parece poco creíble que dijera eso para despistar a la OTAN y a Kiev, porque había muchas otras formas de hacer el mismo desmentido sin dejar a Lavrov en evidencia, obligándolo a fingir que negaba una hipotética invasión, sólo para acto seguido tener que defenderla. Al final el ministro se decidió por el argumento elegido por el Kremlin de que “no es una guerra, sino una operación militar especial”. Pese a los más o menos cien mil muertos en el bando ucraniano y probablemente setenta mil en el ruso, el Kremlin sigue aún negándose a llamarlo “guerra” e insiste en que es algo así como un operativo de policía de barrio.

Por otra parte, Zelensky parecía convencido de que no estaba proyectándose ninguna incursión rusa y de que la OTAN le tomaba el pelo con las alertas, por parte de la inteligencia estadunidense, de una inminente invasión. Además, mientras que a políticos como Sergei Lavrov no se les dijo nada sobre la operación, influyentes oligarcas como Roman Abramovich empezaron a mover su dinero -curiosamente- justo antes del inicio de la OME. En otras palabras: en Rusia aprendimos mucho sobre quién formaba parte del círculo de iniciados y quién no.

La campaña del golpe

El inicio de la OME fue promisorio. Las tropas rusas hicieron rápidos avances en el sur, el este y el norte de Ucrania, cortaron las defensas enemigas como mantequilla y empujaron hacia adelante a toda velocidad para asegurar sus objetivos. En menos que canta un gallo ya habían tomado posiciones sobre varias ciudades importantes, siendo Kiev por supuesto la principal. El ejército que venía bajando desde el norte llegó el primero a la capital y se dispuso a aguardar al que avanzaba desde el nordeste para rodear la ciudad por el otro lado; y cuando esto ocurrió, el mundo contuvo la respiración esperando ver caer la ciudad.

En otras, como Kherson, el ejército ruso entró sin resistencia alguna. En cambio en Kharkov las tropas rusas intentaron entrar -inexplicablemente- como si no esperasen encontrar la menor resistencia, pero cayeron en una trampa y tuvieron que salir a toda prisa.

Vale la pena analizar estos tres casos porque revelan casi con certeza cuál era el plan de Rusia al enviar a Ucrania equipos de ataque rápidos, ligeros y con escaso personal.

En Kherson parece que todo marchó según lo planeado: su alcalde había estado en contacto con alguien del lado ruso y entregó la ciudad rápidamente y sin lucha.

En Kharkov parece obvio que el plan era idéntico pero fracasó, como demuestran la resistencia ucraniana encontrada y el hecho de que el Kremlin acusó después al alcalde de intentar atraer a las tropas rusas hacia una trampa mediante falsas promesas de rendición.

En el caso de Kiev, hubo informes y vídeos de enfrentamientos entre grupos de gente armada en el interior de la ciudad, pero finalmente el ejército ruso no hizo ningún intento serio de tomarla, y en un momento dado recogió sus trastes y se retiró tan rápido como pudo.

Como se ve, ninguna de estas ciudades se tomó por asalto. No hubo bombardeos masivos ni ataques a infraestructura clave, lo cual indica que se esperaba tomarlas intactas. Todo ello es consistente con la tesis de que el plan era dar un golpe de estado con la ayuda de agentes colocados de antemano dentro de las diversas ciudades y mediante negociaciones con las autoridades. Y si esto era de hecho lo proyectado, habría sido similar a la operación en Crimea de ocho años antes, que fue un golpe político incruento al que el ejército ruso asistió simplemente para proporcionar apoyo. Si Rusia hubiera sido capaz de realizar una operación parecida por segunda vez, habrían tomado la mayor parte de Ucrania sin un disparo y ahora la situación sería muy diferente.

Pero, por desgracia, algo salió mal.

Muchos pro-rusos creen que un elemento central de este plan fue el oligarca Dmitriy Medvedchuk [ruso afincado en Ucrania]. En las altas esferas era bien sabido que estaba encargado de mantener [al menos en apariencia; esto no lo explica bien Rolo] un entramado pro-ruso vivo en Ucrania (antes de la OME). Sin embargo, muchos analistas expresaron enorme escepticismo respecto a las lealtades y la eficacia de los esfuerzos de dicho oligarca. [Las autoridades ucranianas] lo habían detenido antes de que empezase la OME y semanas después fue intercambiado por combatientes del regimiento Azov [apresados por Rusia] gracias al oligarca Roman Abramovich, que hizo de intermediario entre los dos bandos.

En el frente nacional comienzan a surgir serias dudas sobre la competencia o incluso las lealtades de quienes aseguraron [a Putin] la eficacia del entramado pro-ruso en Ucrania.

(Sin embargo, en los medios alternativos pro-rusos en inglés -a los que yo llamo “blogueros de ajedrez 5D”- se vendió el golpe fallido como una brillante “finta estratégica” para desviar del Donbass la atención de Kiev. Se lo calificó de asombroso éxito, previo al inminente puñetazo del K.O. para Ucrania. Llevamos ya casi un año en ese K.O. y siguen diciéndonos constantemente que en un par de semanas ganarán los rusos y que el bando ucraniano se derrumbará.)

Según la operación Golpe de Estado mutaba hacia una guerra en toda regla, el ejército ruso se comportaba de manera extraña. Por ejemplo, no atacó la infraestructura crítica, como los puentes sobre el Dnieper usados para enviar tropas y suministros contra Rusia; y dejó intacta la infraestructura de comunicaciones de Ucrania. Al principio esto podría explicarse como parte de un plan para tomar la región completamente intacta y después usar esa misma infraestructura contra el enemigo. Pero a día de hoy esos objetivos siguen sin ser atacados, lo cual suscita algunas preguntas aún sin respuesta satisfactoria sobre la estrategia rusa.

Defensa fabiana

El ejército ucraniano aguantó el sorpresivo ataque ruso saliendo relativamente indemne. Se retiraron a las ciudades y pueblos y se enquistaron ahí, con la relativa seguridad de que Rusia no querría arriesgarse a dañar a la población civil ni la infraestructura. Después comenzaron a asomarse fuera de los núcleos urbanos y atacar las demasiado estiradas líneas enemigas, a causa de lo cual Rusia sufrió muchas más bajas que ellos durante los primeros días de la OME. Además, supimos que la aviación rusa había hecho varias costosas [en términos bélicos] salidas en las que aprendieron, a golpes, que las defensas antiaéreas ucranianas eran lo bastante robustas como para hacer inservible la superioridad aérea enemiga. El resultado es que la aviación rusa apenas ha entrado en combate desde el mismo inicio de la OME.

En esos primeros días y semanas empezaron a emerger vídeos del caos y la confusión totales que había en ambos bandos. Muchas unidades ucranianas se regodearon en compartir filmaciones de cómo torturaban y ejecutaban a los soldados enemigos capturados. Después acusaron a las tropas rusas de llevar a cabo masacres indiscriminadas como la [falsa] de Bucha, un suburbio de Kiev que había estado temporalmente ocupado por aquéllas. También supimos del destino que cupo a los paracaidistas rusos caídos sobre la base aérea de Gomostel: sin apenas armamento y superados en número, resistieron tenazmente muchos días sufriendo grandes pérdidas mientras esperaban a la columna que debería recogerlos desde el norte. Se estima que el porcentaje de bajas entre la élite de ataque aerotransportada sobre Gomostel llegó al 75%. También, como ya se ha dicho, aparecieron extrañas grabaciones de luchas armadas en las calles de Kiev que apuntaban o bien a pillaje urbano o a pequeños equipos de ataque rusos, o a una red de agentes rusos batallando contra las fuerzas de seguridad de la ciudad.

Fue durante estas semanas que empezamos a oír, del lado ucraniano, sobre el infame Ghost of Kyiv, los “mártires de la isla Serpiente” y los tanques rusos inutilizados mediante globos llenos de agua arrojados por niños ucranianos. En redes sociales apareció una red organizada de propaganda y desinformación a cargo de agentes de la OTAN (los más visibles de los cuales se hacían llamar NAFO, North Atlantic Fella Organization) que empezaron a diseminar historias sobre crímenes de guerra rusos y heroísmo ucraniano. Por contraste, Rusia no tenía preparada ninguna campaña de propaganda lista para ser lanzada, así que su fracaso en el frente informativo fue total hasta que algunas iniciativas privadas se adjudicaron esa tarea y empezaron a proporcionar a la opinión pública un enfoque pro-ruso, sobre todo a través de Telegram. (Esta plataforma había sido fundada por el gurú informático Pavel Durov, un ruso que se había visto obligado a exiliarse a Reino Unido tras haber sido acosado “en casa” por oligarcas del círculo íntimo de Putin que quisieron hacerse con su negocio. No obstante, Telegram ha jugado limpio y ha permitido compartir puntos de vista alternativos.)

Fue por entonces cuando la mayoría de los “espectadores” en uno y otro hemisferio escogió su bando favorito y cada uno decidió a quién creería en adelante, lo cual ha hecho enormemente difícil llegar hasta la verdad, pues la propaganda alimentada por las emociones oscurece la realidad de la situación en el frente.

La ofensiva en Donbass

Tras el fracaso en tomar Kiev y otras ciudades (salvo la notable excepción de Kherson) Rusia se reagrupó con presteza en el este y empezó una campaña convencional contra el ejército ucraniano tanto en el Donbass como alrededor de Kharkov y en el sur. Los avances eran lentos, pero fueron ganando terreno regularmente e infligiendo enormes pérdidas humanas y materiales al otro bando.

En las primeras semanas de esa campaña los rusos tenían superioridad numérica, organizativa y en potencia de fuego; pero hacia finales del verano su avance se empantanó. Desde entonces se ha intentado explicar de varios modos por qué fueron incapaces de ganar ni un metro más.

Ucrania no había estado -al contrario que Rusia- de brazos cruzados durante los ocho años anteriores. (De hecho, como revelaron Merkel y otros políticos occidentales, los tratados de Minsk no fueron más que una estratagema para ganar tiempo y preparar al ejército ucraniano para la guerra; que es justo sobre lo que la derecha crítica del Kremlin había estado avisando durante años. En respuesta a aquellas revelaciones, Putin se apresuró a decir que sus estimados colegas de Occidente lo habían engañado a él y a sus altos cargos.) Al contrario que ocho años antes, ahora ya había muchas fortificaciones defensivas en el este del país, cuya existencia y extensión pareció sorprender a los rusos. Estas fábricas, pueblos y ciudades fortificadas resultaron ser un hueso duro de roer. Además, el desaliñado y desobediente ejército ucraniano, al que hasta unas desorganizadas agrupaciones de rebeldes del Donbass habían sido capaces de mantener a raya, tenía ahora varias divisiones bien armadas y adiestradas.

Aparte, tampoco perdieron ni un minuto en anuciar una movilización general. Ucrania fue capaz de reclutar una gran cantidad de hombres. A muchos de ellos se les dijo que harían las funciones de guardias regionales, pero luego los enviaron al frente para servir de carne de cañón con la que detener el avance ruso. La estrategia de Kiev era simple: perder territorio y vidas a cambio de tiempo adicional durante el que prepararse mejor para un contraataque organizado. Si durante la “campaña del golpe” Rusia había sufrido más pérdidas que el enemigo, durante la ofensiva del Donbass se invirtieron las tornas, pues tenía abrumadora superioridad artillera, sus tropas profesionales estaban mejor entrenadas que los reclutas ucranianos y su ventaja numérica sobre éstos era notable en algunos lugares.

Pero la situación cambió con rapidez, y los rusos fueron incapaces de adaptarse.

El contraataque ucraniano

Moscú empezó pronto a acusar una escasez de soldados en tanto que Kiev, para final del verano, había movilizado con éxito a cientos de miles. Ahora eran éstos quienes tenían una abrumadora superioridad numérica sobre aquéllos (quizá 3 a 1) y la utilizaron para atravesar las demasiado alargadas y delgadas defensas rusas en Kharkov. El frente nororiental fue el primero en ceder ante este renovado ejército ucraniano. Las pocas tropas rusas en esa zona organizaron una dolorosa retirada en pánico, dejando atrás suministros y hombres que hubieron de luchar para abrirse camino a través del cerco.

Pese a los esfuerzos de Moscú por hacernos creer en una retirada ordenada, aparecieron informes y vídeos que evidenciaban el caos en que ésta se produjo, contradiciendo las afirmaciones del Ministro de Defensa. (En ese punto, cualquier analista serio debería haber empezado ya a mirar las declaraciones de Shoigu con tanto escepticismo como había mirado las de su homólogo ucraniano, pero la mayoría de los 5D ignoraron el desastre de Kharkov y se atrincheraron en sus opiniones.)

En respuesta a este revés que la fortuna le asestaba, Rusia lanzó una oleada de misiles de largo alcance sobre la infraestructura eléctrica en Ucrania y, por último, el Kremlin anunció una movilización “parcial”. Era un reconocimiento tácito de que habían fracasado en darle a Ucrania el famoso directo del K.O. tanto con la Campaña del Golpe como con la subsiguiente ofensiva del Donbass.

A continuación, el ejército ucraniano usó su ventaja numérica y las armas suministradas por la OTAN (como los HIMARS de largo alcance) para presionar sobre Kherson, atacando infraestructura crítica como puentes y depósitos de munición; y aunque Rusia tenía teóricamente armas equivalentes (como los misiles Tornado), curiosamente no aparecieron en escena. De hecho, la mayoría de los tan cacareados juguetes bélicos de Rusia han brillado por su ausencia en el conflicto, y aunque ahora empiezan a verse algunos, se usan sólo en pequeña cantidad y sin la eficacia bastante para cambiar el curso que esta guerra parece estar tomando.

Tras un mes de deliberaciones, los altos capitostes militares rusos concluyeron que no podían mantener sus posiciones avanzadas en Kherson y anunciaron una evacuación general previa a una retirada. Así fue como se entregó sin lucha la única ciudad grande que se había capturado sin lucha.

Los territorios perdidos y los rumores de descontento

Una vez que la ofensiva de verano se hubo estancado por completo, el Kremlin decidió consolidar sus adquisiciones. Se llevaron a cabo referéndums en los territorios capturados y, en consistencia con los resultados obtenidos, Rusia se anexionó esos territorios y dijo garantizar que nunca los abandonaría otra vez. Moscú trazó una delgada línea roja alrededor de las nuevas regiones y avisó a Kiev de que ni se le ocurriera intentar atravesarla. Sin dudarlo, Zelensky le vio el farol a Putin y recuperó parte de las “nuevas regiones rusas”, lo cual supuso un nuevo golpe para el Kremlin de cara al público, tanto en casa como en el extranjero.

Tras la entrega de Kherson, algunos jerifaltes rusos dominados por la ira empezaron a burbujear hacia la superficie, forzando un enfrentamiento entre, por un lado, la derecha patriota que había criticado cómo el Kremlin conducía el esfuerzo bélico y, por otro, los altavoces mediáticos estatales. Comentaristas políticos como Vladimir Soloviev empezaron a atacar directamente al destacado patriota Igor “Strelkov” Girkin, el más famoso comandante del separatismo en el Donbass y principal responsable del inicio de la rebelión [contra Kiev] en esas provincias [año 2014], pese al deseo y los esfuerzos contrarios del Kremlin. Tras un mes de advertencias al público ruso para que ignorase a los patriotas (advertencias diligente y lealmente recogidas y repetidas por sus homólogos blogueros angloparlantes 5D de Occidente) los medios estatales desistieron de seguir intentando acallar a personas como Strelkov y, en su lugar, recurrieron a la fiable y probada estrategia de pretender que esa gente no existía.

Pero las preguntas formuladas por eso patriotas pro-rusos siguen ahí:

  • ¿Quién planificó la inicial Campaña del Golpe?
  • ¿Por qué no se ha atacado la infraestructura crítica de Ucrania?
  • ¿Por qué se tardó tanto en hacer una movilización?
  • ¿Por qué estaban tan mal defendidos y fueron después vergonzosamente abandonados los territorios que Rusia había prometido proteger?
  • ¿Por qué nadie (léase: Shoigu) ha perdido su puesto en el Kremlin a pesar de todos estos fracasos?
  • ¿Por qué Rusia esperó ocho años?

La controversia de Bakhmut y el Ascenso de Wagner

Bakhmut, una insignificante y oxidada ciudad post-soviética en el Donbass, ha visto algunas de las más intensas y sangrientas batllas desde el inicio de la guerra. Pese a carecer de toda importancia estratégica se convirtió en el único eje del avance ruso tras el estancamiento de su ofensiva. La razón es que estaba cerca de la línea de contacto y era un objetivo que se podía teóricamente alcanzar usando infantería y artillería. Las ofensivas “de flecha gruesa” quedaban descartadas a causa de las cada vez mayores pérdidas de tanques y la desvantaja numérica en que ahora se hallaban, y todo lo que podían hacer era concentrarse en operaciones localizadas a nivel táctico.

La tarea de tomar Bakhmut recayó principalmente sobre Wagner, una empresa militar privada, o sea un cuerpo mercenario y algunas agrupaciones de tropas regulares que tomó bajo su dirección.

Lo que siguió fue que Wagner condujo una batalla brutal (que recordaba a Estalingrado) para arrancar la ciudad de manos de los ucranianos, en paralelo con un bombardeo mediático contra el Ministro de Defensa y parte del Kremlin. Mientras la acción bélica arrasaba Bakhmut, Evgeniy Prigozhin, director y encargado de relaciones públicas de Wagner, abría un nuevo frente contra varios generales, burócratas y políticos. Según iba lanzando bombas mediáticas contras sus enemigos internos muchos detalles interesantes que confirmaban los rumores que ya venían circulando respecto a cómo se conducía la guerra desde el lado ruso salieron a la superficie. Prigozhin denunció que el esfuerzo bélico estaba siendo deliberadamente saboteado, que la toma de decisiones de Shoigu venía condicionada por riñas políticas internas y que las cosas pintaban mal para el ejército ruso en el frente.

Pese a que los medios trataron de sabotear las denuncias de Wagner, la compañía continuó ganando relevancia y popularidad en Rusia; y si Shoigu, los medios estatales y el FSB no consiguen sofocar su creciente prestigio, poder y celebridad, el país podría ver surgir un nuevo jugador en el tablero político; algo que no ha ocurrido en casi dos décadas.

La inexistente ofensiva de invierno

Rusia o no quería, o no podía o no le interesaba lanzar una gran ofensiva “de flecha gruesa” en invierno. Pese a las promesas que nos hacían todos los destacados analistas 5D, lo más parecido que hubo fue una intensificación de los combates en Bakhmut y una ofensiva fallida para tomar Ugledar, a donde se enviaron columnas de tanques contra posiciones ucranianas fortificadas; huelga decir que con malos resultados. Aparte de este ataque condenado al fracaso, poco más sucedió. Aun así, empezaron a surgir rumores respecto a cien mil hombres recién movilizados pero retenidos, suscitando así nuevas preguntas: ¿Está Rusia conteniéndose? ¿Alguien está saboteando el esfuerzo bélico?

Cada vez se acumulan más pruebas de que el Kremlin está librando esta guerra de un modo muy extraño; y quizá sepamos más a medida que nuevos detalles salen a la luz. Pero las conclusiones más obvias son que el ejército ruso tiene muchos problemas.

  • Una escasez crítica de oficiales
  • Escasez de tanques modernos
  • Escasez de equipamiento para los soldados
  • Escasez de munición
  • Insuficiente número de drones e insuficiente o inexistente capacidad nacional para producirlos
  • Sanciones que limitan la posibilidad de obtener repuestos o fabricar misiles más avanzados

Rusia ha desistido de la “guerra de maniobra” a gran escala y optado en su lugar por tácticas de la SGM estilo trinchera y artillería. Las razones se ven claras al echar un vistazo a los problemas recién listados. Además, muchos oficiales de contrato cayeron en combate y otros se marcharon, porque durante la primera mitad de la guerra el Kremlin rehusó usar los soldados movilizados y tuvo que tirar de oficiales para el frente como si fueran tropa.

En cuanto a los ucranianos, también tienen muchos problemas, per principalmente:

  • Una escasez de munición mucho más grave que la de Rusia
  • Escasez de equipos para los hombres movilizados

Pero Ucrania ha hecho buen uso de los HIMARS y otra ayuda occidental. En particular la red de satélites le proporciona buena información sobre las posiciones de los rusos, permitiéndole dirigir el fuego hacia ellas de manera rápida y precisa. Además mucho del armamento perdido está en camino de ser repuesto. Los drones están siendo un elemento crítico en esta guerra: ambos bandos los han usado para obtener información, dirigir el fuego artillero, soltar bombas o atacar directamente a lo kamikaze. Al contrario que Rusia, Ucrania ha demostrado que aún tiene capacidad de abrirse camino estilo SGM y hacer guerra de maniobra a gran escala.

El esperado contraataque ucraniano

El punto anterior es importante porque indica que Ucrania va a seguir yendo a la ofensiva en el futuro previsible y muy probablemente atacará Zaporozhye en el sur y hará una ofensiva en Melitopol para intentar aislar Crimea. Que lo consigan o no dependerá de si tienen o no más divisiones acorazadas y hombres que Rusia concentrados en ese área y de si los rusos están o no suficientemente preparados. Mientras Ucrania defiende Bakhmut con unidades fungibles y reclutas, en la retaguardia está amasando y entrenando fuerzas de choque. Si consiguen romper las defensas rusas con suficientes tropas, los rusos se verán obligados a una nueva retirada si no quieren arresgarse a quedar rodeados.

También queda claro que Ucrania continúa teniendo una notable ventaja numérica sobre su oponente. A estas alturas la guerra ha maltratado bastante a ambos bandos, aunque probablemente algo peor a los ucranianos. Pero ambos tapan sus cifras de muertos y mienten descaradamente sobre las víctimas que infligen a la otra parte, así que es difícil saber con certeza cuál es la realidad. No obstante, una cosa es segura: los rumores de la destrucción del ejército ucraniano no tenían fundamento. De hecho ahora es mayor, está mejor equipado y se siente más confiado que al principio de la guerra. Quizá no puedan vencer a Rusia rotundamente, pero son muy capaces de infligirle aún un par de derrotas.

La sombría prognosis

La guerra ha revelado muchos detalles desagradables respecto al estado del gobierno ruso y su ejército. Las bases sobre las que el estado ruso se ha construido parecen ser el nepotismo y las influencias, en lugar de una meritocracia o justa competencia. La aptitud para recoger información, la capacidad militar y la base económica de Rusia dejan mucho que desear.

Ucrania, pese a que antes de la ruptura de hostilidades abiertas era ya un caso perdido, ha sacado un enorme provecho de la gran implicación de la OTAN en el esfuerzo bélico, del inacabable flujo de dinero occidental y del poder mediático liberal unificado, que con éxito ha elevado la causa ucraniana al estatus de una cruzada moral. La mayoría de los occidentales, al parecer, apoyan la causa de la Democracia liberal y de Derechos humanos de Ucrania contra el Régimen racista y autoritario de Rusia.

Más preocupante aún: parece haber un disenso entre la casta gobernante en Moscú.

La negativa de Rusia a intensificar el enfrentamiento armado o invertir importantes recursos en establecer una economía de guerra, ampliar el ejército o cesar a ministros incompetentes sólo permite concluir que Moscú no tiene el estómago necesario para esta guerra o que su clase política no está unida. En consecuencia, no queda más remedio que pronosticar que el Kremlin intentará abrir negociaciones más pronto que tarde y, si no hay ninguna posibilidad real de un acuerdo de paz, intentarán lentificar el conflicto y hacer lo que puedan para conservar las posiciones que han establecido y destinar al frente la mínima cantidad posible de recursos.

Ha habido también algunas novedades a raíz de la visita de Xi Jinping a Moscú, pero nada en concreto. La gente que proclama que esa visita preludia el amanecer de un nuevo orden mundial se han colocado con su propio suministro de copium [opiáceo ficticio que serviría para consolarse por las decepciones]. A Moscú le gustaría que Pekín empezara a darle crédito y suministrarle, a despecho de las sacciones occidentales, los productos que necesita pero ya no fabrica. Pero China parece limitarse a sacar a bajo costo las materias primas de una Rusia desesperada mientras que continúa vendiendo productos elaborados a Occidente.

Lo mejor que puede ocurrirnos es que Estados Unidos concentre su atención en China o Irán y nos proporcione así un respiro para reorganizarnos. ¿Y las absolutamente necesarias reformas en Rusia? Sin que haya presión externa o interna el Kremlin parece contentarse con dejar las cosas como están.

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Rusia participa del Gran Reinicio

Hoy recupero un artículo que Riley Waggaman publicó hace ya más de un año, tras participar en un debate online titulado “Rusia y el Gran Reinicio – ¿Oposición o complicidad?” (cortesía de OffGuardian y Unlimited Hangout) que a su vez se inspiro en un vídeo del polémico James Corbett. Como el tema va sobre un proyecto al que aún le quedan siete años de vida, sigue siendo de actualidad.

Igual que en anteriores ocasiones, me limito a ofrecer mi traducción del artículo original en inglés.


Sí, Rusia es cómplice del Gran Reinicio

Se están formando dos bloques, pero persiguen el mismo fraude: usar la “sanidad”, “sostenibilidad” y “seguridad” para hacernos la vida imposible.

Un obstáculo inevitable en cualquier debate de este tipo es cómo definir el Gran Reinicio y qué significa ser “cómplice” de él. Personalmente, creo que el Timo del Virus y el Gran Reinicio son indisociables. Como bien señaló Herr Schwab: “La pandemia supone una excepcional pero breve oportunidad para reflexionar, reimaginar y reiniciar nuestro mundo.” [Las negritas son mías — Freelander]

¿Aprovechó Rusia esa “oportunidad”? Por supuesto que sí. Rusia utilizó la falsa “crisis sanitaria” para hacer trizas el contrato social y dedicarse a una vigilancia digital y un control sobre su población nunca vistos.

Las anti-humanas políticas Covid en Rusia destruyeron innumerables negocios, alteraron gravemente la educación y privaron a la gente de atención sanitaria rutinaria. En mitad de la mayor catástrofe socioeconómica que ha sufrido Rusia desde la ruptura de la Unión Soviética, Sber y otras grandes empresas se asociaban con el Foro Económico Mundial (FEM) para acelerar la Cuarta Revolución Industrial en el país. ANO Digital Economy, la organización que alberga al Centro ruso para la cuarta revolución industrial (que ha borrado de su web el logotipo del FEM) continúa mencionando, como una de sus principales misiones, “FEM y cooperación internacional”.

Las sanciones [por la guerra en Ucrania] han obligado al FEM a cortar lazos formales con Rusia, pero ¿qué signfica en realidad este “divorcio”? De todas formas, Rusia va a crear su moneda digital de banco central (MDBC), una red de reconocimiento facial, pasaportes de vacunación y carnés genéticos. El “reinicio” social y económico sigue en marcha: es el mismo Gran Reinicio, sólo que sin el logo del FEM.

La “operación epecial” en Ucrania no supone una rebelión contra la tecnocracia y el teatrillo de la bioseguridad inspirados en “el virus”. De hecho, debemos esperar más controles y regímenes draconianos (en Rusia y el resto del mundo) en nombre de la salud pública, la seguridad nacional y la estabilidad económica. Porque en verdad se preocupan por nosotros.

Y por supuesto el fraude covid continúa sin interrupción. El 1 de abril Rusia registró la primera vacuna intranasal “del mundo” basada en un preparado genético no testado; el 30 de marzo nos anunciaron que Rusia y Kazajstán firmarán pronto un acuerdo para el mutuo reconocimiento de pasaportes de vacunación covid; Alexander Gintsburg -el Anthony Fauci de Rusia- reveló hace poco que iba a empezar a ensayar su innecesario y no probado chute Sputnik-M en niños de entre 6 y 11 años. También tiene dicho que en Rusia los niños deberían re-vacunarse cada seis meses. Etcétera. Todo esto es inútil, depravado y anti-humano.

Entretanto, recientemente se ha formado una comisión, integrada por algunos de los más destacados tecnócratas de Rusia, con el fin de proteger la economía del país de las sanciones occidentales. Entre sus miembros están: la psicópata de las jeringuillas Tatyana Golikova, Dmitry Chernyshenko (el viceprimer ministro que dirige el ANO Digital Economy vinculado al FEM) y Sergey Sobyanin, el hombre que quiere que a los moscovitas se les implanten chips subcutáneos para calcular el precio de sus seguros médicos.

Como dije durante el debate, creo que estamos asistiendo a la formación de al menos dos bloques [mundiales] diferentes que usarán el mismo tipo de tecnocracia y bioseguridad para hacer que la vida sea intolerable.

El teatro de la bioseguridad basado en bloques

El 22 de marzo TASS informaba sobre la apertura del nuevo Centro BRICS para investigación y desarrollo de vacunas, que servirá para “responder con rapidez a amenazas biológicas y asegurar la protección de los países participantes.” El ministro de salud ruso Mikhail Murashko (que había equiparado los pasaportes covid a “un nuevo estilo de vestir”) colmó de elogios a la nueva iniciativa:

“Las primeras vacunas contra la covid-19 se desarrollaron y probaron precisamente en el espacio BRICS, y esto pone de relieve la importancia de seguir trabajando activamente en esta dirección”, dijo.

Lo siento, pero esto no es tranquilizador. Sobre todo si está uno familiarizado con la íntima colaboración entre el gobierno ruso y Big Pharma [las grandes farmacéuticas]. No se olvide que AstraZeneca y otros simpáticos laboratorios occidentales han hecho votos de no marcharse de Rusia aunque el Kremlin esté viéndoselas con los globalistas.

Un último comentario antes de salir a por mi dosis de refuerzo Sputnik V nasal: Por lo visto, Tom Luongo se sintió obligado a amonestarnos a Ian Davis y a mí por expresar en el [mencionado] debate pareceres no de su agrado:

“En mi opinión, son la peor clase de tontos útiles en tiempos como éste, por permitir que sus sesgos personales y -francamente- neurosis prevalezcan en sus publicaciones, lo cual, en última instancia, no hace más que ayudar a la misma gente a la que tanto temen.”

En un podcast de septiembre del 2020, Tom alegaba que la Sputnik V “representa una amenaza para el proyecto de la Gente Davos de llevar a cabo el Gran Reinicio del mundo mediante la destrucción social… En lugar de acoger de buen grado la vacuna, basada en otras vacunas seguras y efectivas del MERS y el ébola, nuestro liderazgo político se enfada y se embaraza a sí mismo con su ignorancia y su reflejo reaccionario.”

Citaba un editorial de RT escrito por Kirill Dmitriev, un Joven Líder Global del FEM:

¿¿Por qué, Tom??

Por cierto, un editorial muy malo. Ya refuté las rocambolescas declaraciones de Dmitriev en un artículo que me publicó el Brownstone Institute:

El Kremlin ha rechazado las críticas del desarrollo y lanzamiento hipersónicos de la Sputnik V recalcando anteriores éxitos del Centro Gamaleya en desarrollar vacunas de vector vírico.

Por ejemplo Kirill Dmitriev, educado en Harvard y ex banquero de Goldman Sachs, ahora a cargo del Fondo de inversión directo ruso (que financia la Sputnik V), aseguraba en un editorial de septiembre del 2020 que “Rusia ha modificado para la covid-19 una plataforma de vacuna bi-vectorial que había desarrollado para el ébola en 2015, y que ya pasó por todas las fases de ensayos clínicos y fue usada para ayudar a derrotar la epidemia africana de ébola en el 2017.”

En realidad, en Guinea sólo unas 2000 personas recibieron la vacuna de Gamaleya para el ébola en 2017-18, como parte de la Fase III de ensayos clínicos. Normalmente tales ensayos requieren decenas de miles de sujetos experimentales y como mínimo media década de meticulosa supervisión y recogida de datos. El modesto número de vacunados está curiosamente relacionado con el momento en que se hicieron las pruebas: Guinea había sido declarada libre de ébola en junio del 2016 y continuó así durante casi cinco años. En contra de la creativa prosa de Dmitriev, no había ninguna epidemia de ébola que necesitara ser “derrotada” cuando los científicos de Gamaleya llegaron a Guinea en 2017 para comenzar sus ensayos a pequeña escala del chute experimental.

Actualmente, la solución Gamaleya para el ébola sólo está registrada en el Ministerio de salud de Rusia (que dirige dicho instituto). En una entrevista en septiembre con Forbes Russia, Inna Dolzhikova -que contribuyó al desarrollo de Sputni V- adujo que no había razón para solicitar la aprobación internacional de esa vacuna porque no había habido ningún brote serio que requiriese protegerse contra ese mortífero virus.

Falso. El ébola había reaparecido en Guinea en febrero de ese año, haciendo que dicho país hubiera de someterse a un programa de vacunación de urgencia. La “probada” plataforma de vector vírico de Gamaleya estaba claramente “desaparecida en combate”, lo cual sugiere que su chute para el ébola había llegado a un punto muerto.

Antes de poner en órbita la Sputnik V, Gamaleya había fracasado repetidamente en aprobar una vacuna fuera de las fronteras rusas. Su primer intento con una del tipo adenovirus, AdeVac-Flu, acabó con un escandaloso desfalco multimillonario.

Lamento ser semejante tonto útil. De aquí en adelante prometo seguir el ejemplo [de Tom] y obtener toda mi información sobre la Sputnik V de la propaganda rusa escrita por su financiador, que está vinculado al FEM.

 

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Manco Yu-punky y los maniquíes

El Brasa Viva es, por su buena relación calidad-precio, tal vez la brasería más popular de la capital de Moquegua. Su valoración en redes sociales es alta y suele estar lleno durante las horas punta restaurantiles, pese a su orientación comercial un poco al estilo de los fast-food, con una limitada oferta de platos, una atención y servicio rápidos (salvo horas punta) y una filosofía tipo “llega, come, paga y márchate”: al cliente le toman la orden nada más sentarse y, en poco menos de diez minutos, le traen lo que haya pedido. Pero como el local no tiene más allá de una docena de mesas y son muchos los moqueguanos que, sobre todo por la tarde, acuden a cenar allí, con frecuencia hay cola de clientes esperando en la puerta a que otros acaben.

Como su nombre sugiere, se especializa en carnes a la parrilla y, aunque los cortes no son los mejores del mercado, por regla general son aceptables, las porciones generosas y los platos vienen acompañados con buenas papas fritas y ensalada. Sirven, además, vino cosechero del país en jarras, que no está mal de sabor y no sale caro. Un buen lugar, en fin, para ir varias veces a tantear los platos cárnicos más populares del Perú sin dejarse la cartera en el intento: por menos de 40 soles se come uno una parrillada de res, chancho, cordero o anticuchos, más el choricillo de propina, incluyendo la guarnición y la bebida.

En una mesa junto a la de un servidor hay dos mestizos jóvenes que parecerían, por sus rostros y el color de su piel, descendientes de Manco Yupanqui, sólo que recién salidos de la barbería You-punky: las sienes afeitadas al estilo punk o “perroflauta”, piercings y zarcillos varios, uñas pintadas de negro. No puedo evitar preguntarme si es una manifestación de la política identitaria, de la diversidad cultural, la interculturalidad o ninguna de ellas. Debo admitir que me pierdo en el tupido bosque del vocabulario y la semántica ideológica liberal-progresista. Y no se crea que describo esta escena por deslucir a esos jóvenes: los quechuas tienen tanto derecho como los íberos a desfigurarse con elementos de la degenerada estética occidental; pero resulta doblemente llamativo ver tales ornatos en esta gente, cuyas costumbres y tradiciones parecen casar muy mal con una moda que, desde aquí, es difícil no percibir como extemporánea y fuera de lugar; una moda importada a fuerza de intromisión cultural mediática y proveniente de un hemisferio sin relación alguna con la herencia folclórica precolombina que había perdurado en Hispanoamérica hasta hace muy poco.

Me asombra la habilidad de los titiriteros mundiales para compaginar el fomento del identitarismo y de la diversidad con la promoción de una alienante homogeneidad cultural, aparentemente contradictoria con lo anterior; y me pregunto por la posible finalidad de llevar a cabo ambos programas simultáneamente. Quizá se trate de conseguir el máximo de heterogeneidad imaginada y, a un tiempo, el máximo de homogeneidad real; o sea: que los pueblos, creyénsose muy diferentes unos de otros, sean en realidad muy similares y se conduzcan, piensen y sientan del mismo modo. Puede que el tan cacareado multiculturalismo se reduzca precisamente a esto.

Pero más jodido que los varones para copiar a Occidente lo tienen aquí las hembras, quienes, por mucho que se adornen a imagen y semejanza de sus congéneres europeas o norteamericanas, seguirán teniendo caderas masculinas. Al fenotipo no se lo puede engañar. Me resulta curioso percibir este tipo de rasgos raciales. Por lo que vengo observando, los ejemplares del sexo débil en estas etnias andinas tienen casi menos caderas que los del sexo fuerte. Todo lo contrario, por ejemplo, que las caribeñas (de Venezuela, Cuba, Colombia) que tanto están emigrando en estos últimos años hacia el sur del continente: unas mujeres grandonas con unos traseros superlativos que apenas pasan ¡de lado! por entre las dos filas de asientos de un autobús (y esto no es ninguna exageración: un servidor lo ha visto con sus propios ojos). Al hilo de estas observaciones, me pregunto por qué la variabilidad genética hembruna es mayor que la machuna en el aspecto físico, cuando en los demás aspectos sucede justo lo contrario. “Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder”, decía el catecismo del padre Astete en 1608.

Típicas quechuas de piel blanca
Típica aimara de ojos azules

Otro detalle que también me resulta chocante en Perú es el de los maniquíes. Tenemos que en Occidente -donde la población no blanca oscila en torno al diez por ciento- es cada vez más común ver, en las tiendas de ropa, maniquíes a semejanza física de las minorías raciales; y esto en proporción quizá superior a la de tales minorías en nuestras sociedades; lo cual difícilmente extrañará a nadie, ya que Occidente, como autor intelectual del multiculturalismo, está obligado a dar muestras de virtud y enviar al mundo su mensaje de tolerancia, pluralismo e “integración racial”; y sin embargo en esta región del Perú, donde la raza caucásica pura no llega ni al uno por ciento de la población, los maniquíes son todos incongruente e impecablemente blancos y tienen unos rasgos físicos (¡incluso el pelo rubio!) que aquí no se ven ni por el forro. Y esto, habida cuenta de que las consignas ideológicas del pensamiento único son universales y ubicuas, sí que pide alguna explicación. Podrá sugerirse, tal vez, que en este país no hay industria que produzca maniquíes y tiene por tanto que importarlos (cosa nada improbable, pese a que, después del bloque de cemento y la chapa corrugada, no se me ocurre otro producto cuya fabricación requiera menos tecnología); pero aun así, ¿importarlos de dónde? ¿Desde Estados Unidos? ¿Acaso no existe un sólo país al sur del Río Grande -y más cercano a Perú- que los produzca? Y en caso afirmativo, ¿acaso esa industria no ha recibido las pertinentes instrucciones de la élite globalista para que los fabrique masivamente en versión “orgullo étnico”? Alguien se merece un tirón de orejas en los think tank de Klaus Schwab, porque este detalle se les ha escapado. Y no es que un servidor se haya vuelto de repente partidario de la agenda ideológica del Foro Económico Mundial, pero incluso al más intransigente antagonista de tales doctrinas le resulta difícil no dar un respingo cuando, por entre el laberinto de pasillos de uno de estos mercados, atestados de mestizos color tabaco, rasgos incas y pelo azabache, se topa uno de pronto con cualquiera de esos rubios maniquíes de muñeca Barbie destacando entre la multitud como mosca en la leche (y a menudo vestidos, por cierto, con las prendas más espantosamente cursis que se hayan fabricado en la historia de la industria textil).

Y ya puestos a tocar el tema del adoctrinamiento cultural, me referiré a una escena presenciada en Copiapó (Chile) una tarde del pasado mes de julio: Un pequeño desfile (no muy numeroso, gracias a Dios) de jóvenes mapuches (dicho sea en sentido lato), muy progresistas y políticamente correctos, se manifiestan por la ideología LGBTQ exhibiendo las consabidas banderas multicolor. La marcha, es de suponer, habría sido convocada con ocasión del funesto “Día del Orgullo Güey” por alguna de las infinitas terminales globohomo extendidas por el mundo entero.

Debo consignar, una vez más, el aviso legal de rigor: los chilenos tienen tanto derecho como el que más a afirmar la existencia de 81 identidades de género. Pero esto aparte, nada parece más incompatible con la patriarcal y machista “identidad” étnica, religiosa y cultural hispanoamericana que manifestarse a favor de la homosexualidad; de modo que, nuevamente, me encuentro con una aparente contradicción entre dos de los varios postulados del mosaico ideológico globalista. Pero puede que en realidad no haya tal, sino que con los valores promovidos por los titiriteros mundiales ocurra igual que con la jerarquía de las leyes, y que la doctrina LGBTQ tenga, en el escalafón ideológico posmoderno, precedencia o prioridad sobre la diversidad cultural, la cual quedaría parcialmente derogada en todo cuanto se opusiera a aquélla. Es decir, que a lo mejor al ciudadano del mundo se lo exhorta y estimula a que cultive sus rasgos culturales propios e identitarios siempre y cuando éstos no entren en conflicto con ninguno de los principios de rango superior en el mismo corpus dogmático; lo cual equivaldría a reducir a su mínima expresión el margen de maniobra de la multiculturalidad, pues a ninguna sociedad le estaría permitido manifestar y preservar nada que se salga de los estrechos límites impuestos por los cuatro grandes pilares del pensamiento único; o sea: nada que vaya más allá de algunas artesanías, ropas o adornos propios, un poco de música étnica y algún que otro plato culinario típico, a ser posible vegetariano.

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