Freelander

Categoría: Opinión

Ideas y opiniones propias y ajenas

  • Probando el cine iraní, para variar

    Los carteles de cine están pensados para ser muy descriptivos: en una única imagen tratan de mostrar lo mejor posible el tipo de historia que el espectador potencial puede esperar de la película.

    En lo que respecta al cine iraní, mi plataforma online sólo ofrece 25 películas de ese país (todas ellas recientes), cuyos carteles muestran los siguientes tipos de imágenes:

    • Niños (6)
    • Hombres + mujeres (7)
    • Sólo hombres (3)
    • Sólo mujeres (8)
    • Otros (1)

    De manera que, simplemente mirando a la cartelera, ya se ve con claridad que hoy en día el acento se pone sobre relatos cuyo protagonista es una mujer; de hecho, la preponderancia de mujeres en los carteles de cine no se limita a Irán, sino que es generalizada; de lo cual pueden sacarse varias inferencias, no mutuamente excluyentes: (más…)

  • Cómo encontrar películas digeribles: un somero repaso del cine universal

    (Foto: dreamstime.com)

    Durante los últimos meses he estado peinando mi plataforma de cine online en una incesante búsqueda de películas sin contenido woke; e incluso, en la medida de lo posible, desprovistas de toda ideologización. Pero el paisaje es bastante oscuro, por no decir descorazonador.

    Desde luego, es comprensible que el cine —como la literatura— juegue un importante papel en la difusión de ideas. Nada que objetar a eso. Mi crítica deriva del marcado sesgo de tales ideas, producto de un cine monopolizado, controlado o canalizado por un pequeño grupo de poderes fácticos (en buena parte integrantes, por cierto, de determinada insidiosa minoría) que, normalmente con algún objetivo egoísta o visionario, financia o patrocina sólo ciertas perspectivas o actitudes y dificulta o excluye la expresión de sus alternativas, sobre todo cuando se le oponen. (más…)

  • Tú y usted, una novedosa jerarquía social

    Hace poco tuve una interesante conversación con Mistral 8x7B (un modelo de inteligencia artificial) sobre los usos e implicaciones del tuteo y el usteo. La cuestión era la siguiente:

    Muchas lenguas tienen una forma cortés y otra familiar para dirigirse a los demás. En España empleamos la segunda persona del singular y el pronombre con los niños o con quienes tenemos confianza bastante, y la tercera del singular y el pronombre usted para hablar con desconocidos, especialmente cuando son personas mayores, si bien para esto en muchos países hispanoamericanos (y antaño en el nuestro) se utiliza el vos en la segunda del plural, como es también el caso de otras lenguas romances (vous en francés, p.ej.) y de todas las eslavas. El inglés parece una excepción, pero quizá no lo sea tanto. Me referiré a él más abajo. (más…)

  • La cofradía de los viajeros sin billete

    14 de julio, Arica

    Escribo estas notas mientras me desayuno en el Jardín del Sol, un hostal agradable a la vista pero algo molesto al oído, porque en la zona donde están ubicadas las mesas suena permanentemente una musiquilla que, pretendiendo ser relajante, acaba perforándonos los temporales -si no excitando nuestras neuronas del estrés- a los huéspedes que ocupamos las habitaciones contiguas. Es paradójico, por no decir inconsecuente, que haga este hostal mucha gala de su respeto por el sueño de los huéspedes, exhibiendo al efecto vistosos letreros, tanto en los espacios comunes como en las alcobas, con apóstrofes moralizantes sobre las virtudes del silencio para la calidad del descanso, pidiendo a los clientes que sean considerados con el de los demás, etc., en tanto que los propios dueños no honran tales máximas y son ellos los primeros en imponer a la clientela una diana y un toque de queda cuartelarios y en mostrar, por lo demás, escaso respeto hacia el descanso fuera del horario “programado”, si bien esta limitación sólo reza para los huéspedes que, como yo, ocupamos alguna habitación junto a los altavoces del hilo musical.

    En un bonito letrero enmarcado que cuelga en uno de los tabiques de mi cuarto leo lo siguiente: El hostal Jardín de Luz se preocupa por crear un ambiente familiar y de sociabilidad, para lo cual sacrifica el espacio de las habitaciones en favor de los espacios comunes, con objeto de ayudar a los viajeros a no permanecer siempre encerrados y fomentar su interacción con los demás huéspedes. Es un gran consuelo saber que la habitación es minúscula por mi propio bien, consuelo sólo comparable (más…)

  • El cruce de Humberstone y la anitgua salinera

    13 de julio, cruce de Humberstone, Atacama

    En todos los viajes hay jornadas buenas, jornadas malas y jornadas peores; y en este mío la presente me ha parecido de las terceras. Pero, antes, recapitulemos para ponernos al día. Ayer hablé de Pozo Almonte pero no conté cómo llegué hasta ahí desde Calama. Tras salir huyendo de aquella maloliente habitación donde me había hospedado, me fui a la estación de autobuses para comprar el boleto. Como no lo había reservado con antelación, hube de conformarme con un asiento en una fila media que, aunque junto a la ventanilla, no me permitió disfrutar de las panorámicas que ofrece la primera hilada. Una lástima, porque me habría gustado ver, en toda su extensión, los paisajes del inacabable altiplano. Salvo los primeros 40 ó 50 km, a lo largo de los cuales fuimos ascendiendo hasta cotas de unos 3000 m, el resto del viaje transcurrió por una extensísima llanura: cincuenta leguas de terreno llano, siempre con la lejana precordillera hacia levante y alguna pequeña sierra, más cercana, a poniente. El único cambio en la fantasmal monotonía de ese infinito yermo lo trajo (más…)

  • La Dirección General de Tráfico es ahora un agente comercial

    Hace cosa de un año el fabricante de mi automóvil hizo una campaña para que los propietarios de cierto modelo, entre los que me hallo, pasáramos por alguno de sus talleres para que nos efectuaran en el vehículo una “actualización gratuita del software del motor” que, supuestamente, mejoraría su eficiencia. La carta que recibí (por correo ordinario) venía remitida no por la casa, sino por la Dirección General de Tráfico; y como no me pareció lo bastante importante para molestarme en ir al concesionario, la dejé pasar.

    No obstante, meses después la DGT me envió la misma carta pero por correo certificado, con el correspondiente sobresalto por mi parte (pues es sabido que los certificados de Tráfico no suelen traer buenas noticias). Tras leerla, la tiré también a la papelera. Pero ahí no acabó la cosa, porque al cabo de un trimestre me llegó otra, también certificada; y otra más al trimestre siguiente, con el mismo tipo de envío. Todas con idéntico contenido, indicándome que me acerque por un taller-concesionario de la casa para la propuesta “actualización”. Y me parece que la broma pasa ya de castaño oscuro.

    Y pasa ya de castaño oscuro porque, en primer lugar, me surge la siguiente pregunta: (más…)

  • Fe de vida

    fedevida

    Aunque en principio nadie lo diría, la Fe de vida es el documento administrativo más extraordinario y valioso que burocracia alguna haya concebido jamás; y no me extrañaría enterarme de que sólo existe en España, o de que lo hemos inventado nosotros. La idea fundamental que subyace tras una fe de vida, y la causa de que pueda coexistir, en aparente paradoja, con un certificado de defunción del mismo individuo, es probablemente la naturaleza dual que el sistema jurídico español reconoce al hombre, igual que la física hace con la onda-corpúsculo o con el principio de incertidumbre de Heisenberg: que somos a veces una cosa y a veces otra, y que, como el gato de Shroedinger, podemos estar vivos o muertos con la misma probabilidad, sin que tal circunstancia pueda conocerse de antemano ni ser predicha con seguridad. De aquí la necesidad de tener algún modo para demostrar un extremo u otro, según se trate.

    Pero gracias a la fe de vida podemos acreditar documentalmente nuestra existencia ante el más incrédulo funcionario o el más receloso agente de seguros, con mucha mayor eficacia y certeza que nuestra mera, y probablemente engañosa, presencia física ante él.

    Más interesante aún, sin embargo, que el fundamento de la fe de vida y que su objeto principal como utilidad burocrática, es una sorprendente consecuencia beneficiosa que tal documento se deriva: y es que al certificar, con validez de tres meses posteriores a su expedición que el titular está vivo, resulta que no existe mejor garantía, durante dicho plazo, contra una posible muerte sobrevenida, ya que el Ministerio de Justicia, con toda la fuerza de la ley, así lo avala. De modo que con una fe de vida en el bolsillo podemos arrostrar cualquier peligro, intentar arriesgadas proezas o exponernos a las peores condiciones de salubridad, con la certeza de salir con vida siempre que no hayan transcurrido tres meses tras su expedición.

    Ahora bien: con mucho, lo más extraordinario e insólito de la fe de vida, lo que la hace un instrumento tan sorprendentemente singular, es que puede obtenerse… ¡incluso estando muerto!, pues en efecto, para su expedición no es necesario personarse en oficina alguna, sino que es suficiente con que cualquier otra persona acuda al Registro Civil portando el DNI y un certificado médico reciente del difunto.

    ¡Esta es mi España!

  • ¿Qué fue del condicional?

    Así es: ¿dónde quedó el condicional? Recuerdo que, hace muchos años, cuando hacía yo mis pinitos en un animado foro literario hoy difunto, uno de los contertulios me comentó en cierta ocasión: “tus contribuciones me resultan fáciles de reconocer porque eres casi el único en el foro que utiliza bien los condicionales”. Aquello era algo en lo que yo nunca había reparado con anterioridad, pero desde entonces empecé a prestar más atención al uso de este tiempo verbal, y vengo observando (aunque por supuesto no dispongo de datos estadísticos que avalen esta observación) que, quizás cada vez con más frecuencia, la gente utiliza el pluscuamperfecto de subjuntivo en lugar del condicional. Sobre todo los así llamados profesionales de la comunicación; tal vez no porque cometan este error con más frecuencia que el resto de los españoles, sino porque se les note más. Sea como fuere, y dado que el uso que ellos hacen del lenguaje encuentra tan directa y -casi siempre- nefasta réplica en la población, desearía con todas mis fuerzas que se aplicaran un poco a repasar esta regla del idioma y corrigieran tan frecuente vicio. El Periódico de Extremadura ha tenido la deferencia de hacerse eco de este deseo.

    pulscuamperfecto