Poder dual en la URSS: cómo Stalin quiso transferir al Estado la autoridad del Partido
Por qué el Partido Comunista se convirtió en un parásito del Estado soviético, y cómo Stalin intentó reformarlo, pagando por ello con su vida
(Nota: lo que sigue está sacado íntegramente de un artículo aparecido en el Substack de un tal Dr. Livci. Me he limitado a traducirlo, depurarlo un poco y hacerlo más inteligible. Las opiniones que se vierten en él, con un claro sesgo de revisionismo nacionalista ruso, son las del autor, no las mías.)
Por regla general, un estado no puede alimentar al mismo tiempo a una élite voraz, parásita y xenocrática, y a un ejército poderoso capaz de imponer su voluntad al mundo. Tal era el caso de la URSS. (EE.UU. es una excepción porque determinadas circunstancias le permiten imprimir dinero sin límites y sin consecuencias graves.) Para entender cómo la tardía élite soviética acabó hundiendo a su propio imperio, primero debemos conocer cómo la URSS era gestionada en la práctica. A tal fin, en este artículo me apoyaré en un libro escrito por Yuri Mujin en 2002: El asesinato de Stalin y Beria. De él están sacadas (salvo que indique otra cosa) las citas que aquí reproduzco. Pero, primero, unas líneas sobre Yuri para hacernos una idea de sus puntos de vista.
Yuri Mujin nació en la Ucrania soviética. Ingeniero metalúrgico de profesión, trabajó en lo que durante un tiempo fue la planta metalúrgica más grande del mundo, ubicada Kazajistán. Era, al parecer, muy bueno en su trabajo y llegó a ser subdirector de operación, pero en 1995 perdió su puesto cuando Kazajistán, ya libre de la tiranía comunista, vendió a extranjeros la planta construida por la URSS. Mujin se mudó a Rusia y se convirtió en opositor comunista, aunque nunca se unió al Partido Comunista Ruso porque los consideraba —con razón— unos vendidos y oposición controlada. Durante los años 90 fue bastante activo como autor y editor en varias revistas del estilo nazbol (nacional-bolchevique). Finalmente, Moscú tomó medidas duras contra los nazbols y Mujin fue detenido por extremista, pasando varios años bajo arresto domiciliario. Se ganaba la vida principalmente como autor y, al menos a principios de este siglo, cada par de años venía publicando algún libro sobre historia y política. El asesinato de Stalin y Beria ofrece una explicación bastante convincente de por qué Stalin fue asesinado y una descripción de los graves problemas estructurales de la URSS. Tras comenzar la OME (Operación Militar Especial) de Putin, Mujin perdió un poco los estribos y, en una emisión con Strelkov, dijo que la máxima prioridad debería ser terminar dicha OME, y que Navalni sería preferible a Putin. En protesta por esa declaración, Strelkov abandonó el estudio y, como consecuencia, Mujin perdió mucho crédito entre los nacionalistas rusos, de lo cual no ha llegado a recuperarse. Como es ucraniano, algunos atribuyen a esta circunstancia su postura de “detener la guerra a cualquier precio”; pero esto quizá no sea justo: bajo el mando de Putin no tiene sentido fingir una preocupación por Rusia para disimular una supuesta preocupación por Ucrania. Mujin podría ser abiertamente proucraniano y “liberal” (es decir, pro Occidente) en Moscú, donde vive, y las autoridades lo acosarían menos de lo que lo acosan ahora. Es más probable que simplemente piense que la OME es un preludio para desmembrar Rusia; de hecho, en el libro que aquí cito escribió sobre esa posibilidad. (más…)