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Categoría: Crítica

Crítica literaria y de cine

  • Reseña y análisis de “Nivel 13” (1999)

    Advertencia preliminar: la presente reseña contiene espóilers, pero sólo a partir de cierto punto que en su momento indico.

    Introducción

    Pese a su indiscutible éxito, yo nunca llegué a ver Matrix. Aparte de que Keanu Reeves me parece un pésimo e inexpresivo intérprete, el primer cuarto de hora de la película me resultó lo bastante cliché y hollywoodense como para pasar de ella; lo cual no quiere decir que no sepa más o menos de qué va, ya que la dicotomía red pill versus blue pill que planteaba ha adquirido enorme difusión en Occidente, ofreciendo un útil meme con el que diferenciar entre, por un lado, las pocas personas que “están en el ajo”, en el secreto de la verdad, y por otro el grueso de la población, supuesta víctima de un engaño colosal, cuando no de una falsa realidad. Por su parte, Nivel 13 (The thirteenth floor) también plantea la existencia de mundos virtuales (por oposición al “real”), pero con una solidez argumental que le da sopas con honda a muchos otras obras de ciencia ficción. (más…)

  • Reseña de “La escuela de espías de Nakano” (1966)

    Dirigida por Yasuzo Masamura en 1966, La escuela de espías de Nakano (Rikugun Nakano Gakko) es una película no tanto de espionaje como sobre el espionaje, o más bien sobre su esencia según la visión de sus protagonistas. Situada en Japón poco antes de la Segunda Guerra Mundial, y a partir de la existencia real de la escuela Nakano, que fue el primer centro de entrenamiento para agentes de inteligencia en ese país, relata los esfuerzos de Kusanagi, su fundador ficticio, por insuflar en sus cadetes, seleccionados entre los mejores reservistas, cierta pasión respecto a la actividad a la que habrán de dedicarse en cuerpo y alma, hablándoles entre otras cosas de la empatía como principal cualidad de un buen agente, por delante incluso del valor y la audacia. Los discursos que les dirige, cargados no sólo de patriotismo sino también de elevados ideales respecto al fin último, liberador y casi revolucionario, de su labor como espías están impregnados de dura crítica hacia los propios mandos militares, en su mayoría crueles, ambiciosos, egoístas y sin otra aspiración que obtener medallas y llenarse los bolsillos a costa de la vida de soldados y civiles. (más…)

  • “El incinerador de cadáveres”: arte y propaganda

    En el amplio y variado espectro de la personalidad humana hay una zona en que rasgos como la hipocresía, la doblez o la santurronería se funden -y se confunden- con la psicopatía hasta el punto de que es difícil determinar si el individuo en cuestión es un enfermo mental o si es sólo un redomado farsante. De hecho, hasta es probable que no exista un límite claro, bien definido, entre la simple impostura y ciertas anomalías psicológicas, y que en los casos más acusados de aquélla pueda haber algo –o mucho– de patológico y malsano.

    Estoy refiriéndome a Karel, el protagonista de El incinerador de cadáveres (título original: Spalovač mrtvol), una película checoslovaca de 1969 dirigida por Juraj Herz y basada en una novela de Ladislav Fuks. Dueño y regente de un crematorio, Karel cree en la reencarnación del espíritu y va predicando, en toda ocasión que se le presenta, que la ventaja de incinerar los cadáveres sobre inhumarlos es que el fuego, al ser mucho más rápido que la putrefacción, ayuda a liberar las almas de los muertos para que puedan reencarnarse lo antes posible en nuevos seres vivos. Karel habla y se conduce, tanto en público como en su vida familiar, como un puritano, afectando con acusada fineza una devoción, unos escrúpulos morales y unas virtudes que en realidad no tiene, si bien tal vez él crea tenerlas; pero este punto no queda claro. Y precisamente ahí, en esa indefinición del personaje, encuentro el principal mérito del cineasta Herz, así como de Rudolf Hrušínský, el actor que interpreta a Karel, ya que gracias a ellos y mediante una inteligente elección de diálogos y acciones, el protagonista está tan cuidadosamente representado y descrito que al espectador no le resulta fácil decidir si se trata de un psicópata o de un consumado fariseo. (más…)

  • Reseña analítica de “Quizá nos lleve el viento al infinito”

    Introducción

    Leí esta novela por primera vez hace una porrada de años, en 1986, o sea casi cuatro décadas atrás. Era yo entonces un joven ávido de cosas nuevas, así que el libro me cautivó por completo; también a mis amigos más cercanos, que lo leyeron poco después. Hasta tal punto nos gustó que se convirtió en una referencia en nuestro reducido círculo, objeto de conversaciones, fuente de frases e ideas que luego compartimos, tal vez hasta elemento de cimentación grupal, como esos acontecimientos que fortalecen la cohesión y hasta modelan un sentimiento común. También nos sirvió para elevar a Gonzalo Torrente Ballester (GTB), si no hasta el Olimpo mismo, al menos hasta el pedestal literario que bien merecía. De  hecho, a partir de entonces, sus obras empezaron a abundar en nuestros anaqueles. (más…)

  • Los niños del paraíso. Una reseña.

    (No contiene spoilers)

    Los niños del paraíso (Les enfants du paradis) es una obra maestra del cine que, sin embargo, no estoy seguro de recomendar a todo el mundo.

    Se trata de una película francesa del año 1945, en blanco y negro, dirigida por Marcel Carné, con guión del poeta Jacques Prévert y encuadrada, según los entendidos, dentro del “realismo poético”. Su título hace referencia a los pobres que ocupaban los asientos del paraíso (el gallinero) en las salas de teatro. La acción transcurre en el París de 1820 y hace alusión a algunos personas reales de aquella época, así como a compañías del mundo de la farándula, en torno al cual gira toda la historia, que no obstante es ficticia. En cierto modo, se trata de un homenaje al teatro, y las obras de las que se representan algunos fragmentos están ligadas a la narración. (más…)

  • Probando el cine iraní, para variar

    Los carteles de cine están pensados para ser muy descriptivos: en una única imagen tratan de mostrar lo mejor posible el tipo de historia que el espectador potencial puede esperar de la película.

    En lo que respecta al cine iraní, mi plataforma online sólo ofrece 25 películas de ese país (todas ellas recientes), cuyos carteles muestran los siguientes tipos de imágenes:

    • Niños (6)
    • Hombres + mujeres (7)
    • Sólo hombres (3)
    • Sólo mujeres (8)
    • Otros (1)

    De manera que, simplemente mirando a la cartelera, ya se ve con claridad que hoy en día el acento se pone sobre relatos cuyo protagonista es una mujer; de hecho, la preponderancia de mujeres en los carteles de cine no se limita a Irán, sino que es generalizada; de lo cual pueden sacarse varias inferencias, no mutuamente excluyentes: (más…)

  • Cómo encontrar películas digeribles: un somero repaso del cine universal

    (Foto: dreamstime.com)

    Durante los últimos meses he estado peinando mi plataforma de cine online en una incesante búsqueda de películas sin contenido woke; e incluso, en la medida de lo posible, desprovistas de toda ideologización. Pero el paisaje es bastante oscuro, por no decir descorazonador.

    Desde luego, es comprensible que el cine —como la literatura— juegue un importante papel en la difusión de ideas. Nada que objetar a eso. Mi crítica deriva del marcado sesgo de tales ideas, producto de un cine monopolizado, controlado o canalizado por un pequeño grupo de poderes fácticos (en buena parte integrantes, por cierto, de determinada insidiosa minoría) que, normalmente con algún objetivo egoísta o visionario, financia o patrocina sólo ciertas perspectivas o actitudes y dificulta o excluye la expresión de sus alternativas, sobre todo cuando se le oponen. (más…)

  • “El ruiseñor errante”, o cómo hacer buen teatro

    Realizada en Japón en el año 2016, esta obra del director Hidenori Inoue, con guión de Yutaka Kuramochi -nombres que a la inmensa mayoría de occidentales no nos dirán absolutamente nada-, es una de las producciones teatrales más atractivas que he visto últimamente. No se trata de teatro llevado al cine, sino de la filmación cinematográfica de una representación real, donde las cámaras atraviesan con frecuencia la cuarta pared y nos permiten ver a los espectadores en la penumbra de la sala, los focos que iluminan el proscenio, u otros detalles más o menos secundarios del tinglado teatral, de modo que el televidente se convierte a su vez en espectador, si bien privilegiado y ubicio, de la obra.

    En cuanto a su género, o subgénero, se me hace que este drama no encaja bien en ninguno de los habituales, ya que, aunque combina elementos trágicos con unos cuantos buenos golpes de humor y otras tantas escenas conmovedoras, no se trata de una tragicomedia al uso; pero tampoco es tragedia ni comedia pura. Si hubiese que acuñar una nueva expresión para definirla, quizá sirviese la de “tragedia de enredo y amor”.

    La acción transcurre en el Japón medieval, a fineles del siglo XVIII, y el argumento es, en líneas generales, extremadamente simple: (más…)

  • Reseña analítica de “La guerra”, de Balabanov

    Teñida del pesimismo habitual en el cine de Balabanov, La guerra (Война, 2002) es una entretenida e instructiva película que pretende mostrar con plausible realismo, a través del relato del protagonista durante su encarcelamiento a la espera de sentencia, el ambiente anárquico e inmerso en corrupción donde se desarrolló el conflicto armado entre el ejército ruso y los secesionistas chechenos. Mientras que el liderazgo político de Moscú no parece tener muy claros sus propios objetivos ni hacia dónde camina, y sus cuadros militares y servicios de inteligencia actúan a menudo de forma irregular o arbitraria, cuando no plenamente ilícita, en Chechenia intentan tomar el poder los caóticos señores de la guerra, con sus feudos, clanes y mafias que, además, controlan el crimen organizado de esa región (“allí todos son mafiosos”, dirá Ivan). Pero tanto en un bando como en el otro las motivaciones personales son más de índole económica que política o ideológica, y casi todos los agentes buscan, ante todo, llenarse los bolsillos con cada oportunidad que se les presente. (más…)

  • Breve opinión y crítica de Soros, rompiendo España

    Vaya por delante, a modo de advertencia, que sólo conozco al señor Juan Antonio Castro a través de su habitual presencia en el insustituible programa de análisis político El gato al agua y que, en general, me parece un hombre respetable, hacia cuyas opiniones e intervenciones profeso bastane afinidad; pero ambas circunstancias no pueden, no deben impedirme ser crítico con una de sus obras cuando así me lo dicta el juicio.

    En este libro, los autores (Aurora Ferrer y Juan Antonio Castro Arespacochaga) tratan de explicarnos -o quieren convencernos de- que el magnate de las finanzas internacionales George Soros ha sido agente indispensable en los acontecimientos que desembocaron en el referéndum secesionista catalán del 1 de octubre de 2017. El tema, desde luego, presenta un enorme atractivo, sobre todo para quienes desean la permanente indisolubilidad de la nación española; pero es precisamente esta circunstancia la que, a mi parecer con dudosa honestidad, se aprovecha para inducir al potencial comprador a efectuar un desembolso bastante poco provechoso. Intentaré, a lo largo de este artículo, explicar por qué opino así, pero ya avanzo que Soros, rompiendo España me parece una obra decepcionante, mediocre y muy mejorable. No llegaré a tanto como desaconsejar su lectura (siempre alguna idea puede uno sacar en claro), pero desde luego no recomiendo su compra porque me parece que no se debe recompensar una publicación que crea deliberadamente injustificadas expectativas (pronto desmentidas, eso sí, por su pobre contenido).

    Para poner cierto orden en mi análisis, lo dividiré en tres partes: forma, contenido y conclusiones.

    La forma

    Si atendemos a la redacción, a lo gramatical y literario, a la edición en sí: lo que concierne a la sintaxis, ortografía, puntuación, mayúsculas, sangrados, etc., enseguida se echa de ver que son bastante deficientes: no es ya que el libro parezca el trabajo de un mal universitario o de un pésimo literato (que lo parece, y mucho), sino que la editorial no le ha dedicado ni un mínimo esfuerzo de revisión; que no se han gastado ni un céntimo o invertido un minuto en correcciones antes de mandarlo a imprimir. Da toda la sensación de que se han limitado a mecanografiar unos apuntes a ordenador, darles formato de paginación y, sin tan siquiera pasarles el corrector automático del procesador de textos, llevarlos a imprenta y ponerlos a la venta. Sería proceloso y aburrido consignar aquí todos y cada uno de los fallos que he encontrado (y, además, tampoco quiero darles hecho un trabajo que les correspondería a ellos), pero valgan algunos ejemplos para ilustrar lo que digo:

    – En la pág. 114 encontramos la palabra dwe (“miembros clave dwe Integrity Initiative”, sic) y en la 97 la palabra the (“the reconocido prestigio”).
    – En la pág. 98 hay una expresión ininteligible para el común de los lectores: “una carta enviada a Donald Tusk, cc. Frans Timmermans”. ¿Quién carajo sabe lo que significa “cc.”? (Yo se lo digo: son las siglas en ingleś de carbon copy, que coinciden -por pura casualidad- con las de su traducción al español: “con copia a”.) Una bobada, sí, pero poco les habría costado aclararlo.
    – Frecuentes incorrecciones ortográficas como “gobierno central Español” o “Embajadas Británicas” (ninguna de esas palabras se escribe con mayúscula), o escribir “sobretodo” en lugar de “sobre todo”, falta que ningún universitario debería permitirse.
    – Expresiones como “antes de todo” (en lugar de “antes que nada”, pág. 118) o “Se pregunta el diputado británico de por qué las agencias…” (sobra el “de”).

    Hay muchos más, pero aquí lo dejo. Son sólo algunos ejemplos de errores y malos usos que hasta el corrector ortográfico más básico habría subsanado, y que ya de entrada delatan la mala calidad de la publicación; lo cual, por cierto, no tendría tanta importancia si, al final, el libro resultase una lectura provechosa; pero no lo es. (más…)