Me cuenta un vecino que el supermercado del pueblo está subvencionado por Codelco, la explotadora estatal de la mina, que saca a concurso la concesión cada equis años con el fin de mantenerlo abierto a cambio de unos fondos, pues de lo contrario, por lo visto, el negocio trabajaría a pérdidas. Pero no sé yo lo cuantiosas que serán éstas y aquéllos, ni qué corruptelas habrá, porque, por lo que observo, la superficie (muy extensa, por cierto) tiene un movimiento considerable. Es el único lugar de El Salvador donde proveerse de comestibles y otros suministros, y todo el mundo acude ahí a llenar la despensa.
Esta mañana, en otra de mis charlas con don Mario (así lo interpelo yo porque le gusta al hombre que lo traten de don, y él me corresponde con igual deferencia), hemos hablado sobre el blanqueo y normalización social de la paidofilia que, poco a poco, (más…)







